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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

domingo, 28 de octubre de 2018

“Voladores nocturnos” de George R.R. Martin


 



Hará nueve meses o así, me enteré de que el canal scifi iba a producir una serie de televisión basada en un relato de ciencia ficción de George R.R. Martin, autor antiguamente muy popular entre los aficionados a la ciencia ficción y en cuya obra no he profundizado demasiado.
 


 


Poco después, la noticia se corrigió, no iba a basarse en la historia original, sino en la película de 1987 que ya la adaptó en su día. Eso fue otra sorpresa para mí. No sabía nada de esa película y me apresuré a descargarla.
 


 
La película es… como lo diría yo… una basura. La labor del director Robert Collector, que tendrá un puesto ejecutivo en la serie, sólo se me ocurre calificarla como chapucera. Las interpretaciones son malas, los efectos especiales y los decorados, cutres. Y los peinados, muy ridículos. Su único punto a favor, es el encanto que para muchos aficionados tienen las películas de ciencia ficción de serie B, sobre todo cuando son malas y cutres. A pesar de ello, el guión tenía cosas interesantes. Bien hecha, podría haber sido una buena película. O un buen capítulo de una serie de televisión.

No concibo cómo puede ser posible basar en ella una serie entera de más de diez capítulos, con pretensiones de añadir todas las temporadas que la audiencia permita. Los trailers emitidos hasta ahora, evidencian muy pocas similitudes. Hablan de salvar el mundo (que manía con que siempre haya que salvar el mundo, como si la supervivencia de los personajes no fuera gancho suficiente para ver una serie) y aparecen alucinaciones inexistentes en la película. Parece que se hayan confundido de película y se hayan basado en “Event Horizont”.

El caso es que me despertó la curiosidad por leer la novella. Imagino que debe de estar incluida en alguno de los recopilatorios de relatos publicados Gigamesh, puesto que George R.R. Martin está muy orgulloso de ella. La imagen con que ilustro el post parece indicar que incluso ha gozado de publicación independiente. De ser así, jamás la he encontrado y me niego a comprarme una antología por una sola historia, así que, como se verá para mi desgracia, he procedido a bajarla de Internet.

“Voladores nocturnos” pertenece a ese entretenido subgénero, más propio del cine que de la literatura, en el que los tripulantes de una nave espacial van muriendo uno detrás de otro, mientras la nave, a su vez va siendo progresivamente destruida. Nada que objetar. Yo mismo he intentado escribir alguna historia así.

En ésta, una expedición científica se aleja de las rutas transitadas, para internarse en las profundidades del espacio, en busca de una misteriosa nave espacial, perteneciente a una especie que jamás ha sido contactada, el volcryn, pero cuyas naves vienen sido avistadas desde antes del comienzo de la historia humana. Para ello contratan una nave mercante completamente automatizada, cuyo misterioso capitán jamás se presenta físicamente ante sus huéspedes y solo conversa a través de comunicadores.

Lo primero que me ha sorprendido de la lectura, es que la adaptación de 1987 fue jodidamente fiel. Uno de esos tristes casos que demuestran que fidelidad no garantiza calidad. Lo segundo es lo mala que puede ser una traducción. A esto me refería con lo de “mi mala suerte”. La versión que he encontrado es casi ilegible. Comete algunos errores de campeonato, como traducir repetidamente “Superior” como “Superado” a pesar de que contradice el contexto y confundir el género de los pronombres cuando se refiere a los personajes por su profesión. La traducción es tan rematadamente mala, que no puedo pronunciar ningún juicio sobre la calidad del estilo de Martin.

Si puedo decir que demuestra capacidad para la intriga y la creación de atmósferas misteriosas. Construye con bastante verosimilitud una historia de mansiones encantadas en el espacio. Aunque el relato sea muy convencional, su sentido del ritmo es innegable y tiene algunas ideas curiosas. Los detalles que pueblan las conversaciones entre sus poco perfilados personajes, dan la impresión de un contexto muy trabajado. Un universo complejo y atrayente en el que, quizá, Martin haya ambientado más historias. El volcryn (que, en el fondo, carece de la menor importancia en la trama) es una idea de lo más evocadora y la revelación final sobre su naturaleza, es excelente. Revelación que, por cierto, fue omitida en la película, supongo que por considerarla demasiado complicada para un espectador medio. Sólo lamento que los poderes psíquicos sean tan fundamentales en la historia. Habituales en los relatos de la edad dorada, utilizados por Henlein, Asimov y creo que incluso Clarke. Personalmente, no tienen la menor credibilidad para mí y son un deux ex machine demasiado evidente, es decir un “Lo hizo un mago”.
 

viernes, 19 de octubre de 2018

“Cualquier otro día” de Dennis Lehane


Bueno, finalmente me he acabado esta novela. Una gran novela. No sé si será la obra maestra que muchos la consideran, pero, desde luego, es un libro muy bueno.
Destacar las constantes en la obra de Lehane:

La habilidad para crear personajes y la maestría con los diálogos, que, cosa imposible y contradictoria, consiguen ser a la vez, ocurrentes y naturales.

Su brío para describir ambientes y escenarios: principalmente una descripción casi enciclopédica del Boston de comienzos del siglo XX, justo a finales de la primera guerra mundial, pero también de otras localidades de EE.UU.

Su maestría descarnada en la descripción de la violencia, con escenas de una crueldad inusitada, incluyendo algunas de turbas y tumultos callejeros que harían que los militares de Bernard Cornwell se lo hicieran encima.

Sus reflexiones, lúcidas y pesimistas, sobre la vida, las relaciones humanas y la familia (¡Ay!, ese Thomas Coughlin, que ve arruinados los destinos que planeaba para sus hijos).

Y, por supuesto, que es un gran narrador y consigue que el lector se interese por lo que le ocurre a sus personajes, no sólo cuando afrontan las terribles crisis que cambiarán para siempre sus vidas, sino también en sus momentos de calma.

Me resulta complicado, eso si, explicar de que va la novela. George R.R. Martin decía que era una novela “dirigida por personajes”. Seguimos a unos personajes durante un montón terrible de páginas y los personajes actúan en cada momento de acuerdo a sus personalidades, sin que nunca sus actos parezcan artificiales ni dictados por las necesidades del guión, mientras se cruzan y se descruzan, se aman y se odian.

Los dos principales son Luther, un joven negro que se gana la vida como puede, a la vez que asimila una temprana paternidad y Danny Coughlin, el hermano mayor del Joe de “Vivir de noche” y “Ese mundo desaparecido”. Primer hijo rebelde de Thomas, agente de policía que busca su sitio en el mundo, atormentado por una ruptura amorosa y el trauma de haber sobrevivido a un ataque terrorista.

La novela es tan larga, que cualquier detalle del argumento que comente, podría ser considerado un spoiler. Para cuando cada personaje alcanza la encrucijada a la que está destinado, han pasado, literalmente, cientos de páginas. Merito de Lehane es que no se hagan aburridas. Sólo diré que un tema fundamental en la obra es la historia del comienzo del sindicalismo en EE.UU. No me resisto a comentar que, aunque nunca se le llama por tal nombre, la gripe española y sus consecuencias son fundamentales, y dan lugar a algunos de los pasajes más escalofriantes que he leído. Qué, como parecen ser todas las obras de Lehane, esta es, en el fondo una tragedia, aunque el final permita un atisbo de esperanza, al contrario que “Ese mundo desaparecido” Y que Babe Ruth ejerce de maestro de ceremonias.

Para los que no lo sepan Babe Ruth, es un legendario jugador de baseball. Su presencia abre y cierra la novela y encabeza cada una de las partes en que se divide, en capítulos breves, escasamente relacionados con el resto del argumento. En el prólogo presenta a Luther, en el epílogo despide a Danny y sirve para proporcionar algo de información sobre el momento histórico en que viven. No mucha. La verdad es que esos capítulos podrían haber sido eliminados perfectamente. Añádase las descripciones de sus partidos y su carrera y el tedio provocado porque el baseball es un deporte completamente incomprensible para el común de los mortales que haya nacido en la vieja Europa.

No se me hicieron demasiado pesados, pero yo me habría cargado todos esos capítulos. Si algún pero le pongo a “Cualquier otro día” es que es demasiado larga. Su longitud es tal, que puede llegar a parecer que el autor ha perdido por completo el hilo del argumento, o que este no existe, por el tiempo que se toma para ello. No es así. “Cualquier otro día” es una gran obra y Dennis Lehane un gran escritor. Sólo desearía que no abusara tanto del café.

jueves, 11 de octubre de 2018

George R.R. Martin habla de “Cualquier otro día” de Dennis Lehane


 O habló para ser más exactos y muy bien, al menos durante el primer párrafo. En el segundo se le fue la pinza y empezó a divagar.

Pueden leerlo aquí.
¿Se están preguntando que demonios me importa lo que George R.R. Martin dijera o dejara de decir? Bueno, la verdad es que me estoy leyendo “Cualquier otro día” y es una novela muuuyyy laaaaarga. Así que necesitaba un post de relleno para que mis treinta seguidores no se olviden de mi y, de paso, quise poner a prueba la teoría de que basta con poner en tu blog el nombre de George R.R. Martin para que aumente el número de visitas.

jueves, 4 de octubre de 2018

“Estacion Hawksbill” de Robert Silverberg



Esta novela me ha parecido una combinación de lo excelente y lo rutinario. Su premisa es que, en un futuro tan cercano que ya es pasado, los estados unidos se han convertido en un estado totalitario y se deshacen de los disidentes políticos enviándolos a través del tiempo, al periodo Cámbrico, mediante un proceso que sólo permite el viaje de ida.

En capítulos alternos se nos cuenta la vida de uno de estos presos políticos, que acabará convirtiéndose en el líder de de la comunidad y el revuelo y las reticencias que provocan en esta extraña comunidad la llegada de un enigmático nuevo recluso, que no se comporta como el resto.
Encuentro cierto esquematismo en la parte que describe la vida del protagonista. Silverberg describe la pasión revolucionaria como un virus, una enfermedad que se apodera de la personas y, una vez en sus garras, no las deja escapar. Parece que sea incapaz de concebir algo tan básico como la indignación. A pesar de estos prejuicios y de la inclusión entre ellos de algunos exaltados, cosa inevitable, los disidentes protagonistas son, por lo general, gente bastante razonable, que nunca recurre a la violencia. Sus delitos son tan terribles como repartir panfletos y convocar protestas. La respuesta del estado, por supuesto, es demoledora y sus métodos no tienen nada que envidiar a los de las dictadura del tercer mundo.

Finalmente, el protagonista es detenido (no es ningún spoiler ¿cómo si no iba a acabar en la estación Hawksbill? Este capítulo quizá sea el más flojo de esta parte. La sombra de George Orwell es alargada y es peligroso intentar medirse con ella.

A pesar de ello, esta parte es excelente. Más que leerse se devora, los personajes son interesantes y me resultan creíbles y cumple su propósito de sacudir las conciencias. Encontré particularmente inquietante la reflexión sobre la facilidad con la que el paso del tiempo y la naturaleza conservadora de la humanidad convierten en básicas instituciones y tradicionales instituciones y gobiernos inadmisibles.

La parte que transcurre en el cámbrico es adecuadamente decadente. El ambiente forzosamente tiene que ser triste y desesperanzado y lo es. El escenario está muy bien desarrollado, pero los personajes parecen más estereotipados. Volverse loco en las condiciones descritas parece inevitable, peros sus locuras resultan demasiado pintorescas como para ser creíbles. Sólo falta alguno que se crea Napoleón. A pesar de algunos grandes hallazgos de ambientación y atmósfera, no ha conseguido que me interese por su leve intriga y la revelación final sobre el destino del protagonista ni sorprende ni conmueve. Esta parte me ha resultado rutinaria.

Lo dicho, una mezcla de lo excelente y lo rutinario.