“St. Ives. Las aventuras de un preso francés en Inglaterra” de Robert Louis Stevenson

Última de las novelas de Stevenson, al parecer dictada durante su enfermedad, fue terminada por sir Arthur Quiller-Couch. Narra la fuga y aventuras de un soldado francés (y vizconde) prisionero en Gran Bretaña. Antes que nada, hay que descubrirse ante el esfuerzo que debió suponer realizar esta novela. Tenemos a un Robert Louis Stevenson enfermo de tuberculosis, en fase terminal, dictando esta novela a su hijastra, Mrs. Strong. En esas condiciones, debía de ser un esfuerzo hercúleo componer una historia, con sus giros inesperados y sus vueltas de tuerca, pero es que, además de eso, Stevenson consiguió volcarla en frases de complicada sintaxis, que no desmerecen su carrera literaria. Luego, la pobre Mrs. Strong tenía que apuntarlas. ¿Sabría taquigrafía? Con este método se escribieron 345 páginas de la presente edición. Debió acabar con el brazo destrozado. Finalmente, Quiller-Couch hubo de terminarla basándose en las notas de Stevenson. ¿Cómo de detalladas serían sus notas? O lo fu...