"El catalejo lacado” de Philip Pullman
Cuando uno empieza a leer por primera vez a un autor, es normal que se entusiasme pero cuando empieza a leerlo con asiduidad, se hacen evidentes defectos que siempre estuvieron ahí y que no se percibieron en el primer y entusiasmado contacto. Disfruté enormemente de mi primer contacto con la obra de Philip Pullman, pero ahora que lo conozco, ahora que me he terminado la trilogía que le hizo famoso, se me hacen patentes cosas a las que no presté suficiente atención en su día. El modo burdo en que introducen las tramas paralelas a la central y la escasa planificación de la historia. En “La brújula dorada” daba la sensación de que todo estaba perfectamente ordenado en la cabeza de Pullman y las piezas del puzzle parecían encajar a la perfección. En “La daga” un poco menos y en “El catalejo lacado” está ya bastante claro que se lo van inventando todo sobre la marcha. Se percibe en el modo apresurado en que se introduce información y se presentan personajes, a veces pocas páginas...