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Mostrando las entradas etiquetadas como Personal

“Historia de Xuya I El retorno del yayo”

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  Cuando salió este ejemplar de Aliette Bodard lo primero que pensé fue que vaya con los vaivenes editoriales que sufren los autores, cuyas obras no pueden parar quietas en una misma editorial. Encima iba a tener que comprarlo en papel y no tendría toda la saga en el mismo formato. Pero, antes de hacerlo, decidí que por fin había llegado el momento de leer de una maldita vez el recopilatorio de “Historias de Xuya” que publicó en su día Fata libelli. Así que, ni corto ni perezoso me interné en las confusas profundidades del directorio de descargas de mi PC .. y nada. Tampoco en la carpeta de “Documentos”, ni en ninguno de mis discos duros externos. Tampoco estaba allí, ni había una copia en google docs. Llegué a la terrible conclusión de que nunca había llegado a comprarlo. En ese momento pensé llegado el momento de escribir un descarnado post sobre las aflicciones de la edad y la pérdida de confianza en las propias facultades. Afortunadamente, recordé que ya lo había escrito aquí ....

¿Escribiré algún día la reseña de “La espada del demonio” de Richard A. Lupoff?

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  Continuemos volcando mi extenso caudal de conocimientos sobre Richard A. Lupoff, autor con el que mantengo una deuda que jamás podré pagar. Richard A. Lupoff debía ser un autor bastante pulpero y fanático de Sherlock Holmes. Hay un relato suyo incluido en la antología “Humo y Espejos”, en la que se enfrentaba al mítico detective contra las creaciones de pesadillas de H.P. Lovecraft. El suyo era, probablemente, el relato más soso e intrascendente de la antología, que ya es decir. También hay uno suyo incluido en “El otro canon de Sherlock Holmes”, publicado por Barsoom/Costas de Carcosa , aunque en este caso no estoy seguro de si se trata de un relato o un ensayo ficticio relacionado con Tarzán, compré el libro, pero aún no lo he leído. Hay algún otro relato suyo desperdigado en obras como “El mago de Venus”. Según la wikipedia, escribió novelas de Buck Rogers bajo seudónimo y una novela en la que Charles Lindberg y Manfred Von Ritchofen se enfrentan en una carrera aérea en un mu...

Esta no es la reseña de “La espada del demonio” de Richard A. Lupoff

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  Esta no es la reseña de “La espada del demonio” de Richard A. Lupoff. Este es un post que no interesará a los aficionados a la literatura fantástica, Así que ya pueden dejar de leerlo, avisados quedan. Es uno de esos posts ombliguistas en los que el bloguero habla exclusivamente de si mismo y que, reconozcámoslo, no interesan a nadie en la web, salvo quizás algunos pocos parientes y amigos. El otro día, después de ver la película “Kenshin: el origen” me acordé de que había comprado esta novela hacia unos cuantos años, atraído por la ambientación japonesa y por motivos personales que expondré en otro post. Así que me dije que ya era hora leerla. De modo que acudí al montón-de-los-libros-sin-leer y cual sería mi sorpresa cuando me vi incapaz de encontrarlo. Lo derribé y lo volví a erigir y, misteriosamente, después de volver a apilarlo, su altura parecía superior a la que tenía originalmente. Pero no por eso apareció “La espada del demonio”. De modo que acudí al segundo-montón-de-l...

Apuntes sobre “Odisea” de Javier Negrete

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  En mi anterior post ya completé la reseña sobre la novela “Odisea” de Javier Negrete. Creo que mi opinión quedó bien reflejada en ella. Sin embargo, dejé fuera de ella una serie de comentarios, que no me parecieron pertinente, el estilo de cosas, estrictamente personales, que me fastidia bastante encontrarme cuando leo una reseña en otro sitio. Una persona cuerda se los hubiera guardado para sí. Yo no he podido resistirme a escribir otro post con ellos. Me parece que Javier Negrete corre el riesgo de repetirse. Está empezando a abusar de algunas imágenes y conceptos: el dios durmiente, las moiras. Espero equivocarme. El concepto de Odiseo como enemigo de los dioses no deja de recordarme al relato de Rafa Marín “Ragnarok en las playas de Ítaca” ¿Pudiera ser que Javier Negrete encontrara el germen de su inspiración en dicho relato? Este libro me lo encontré en la Fnac, en la sección de novela histórica. Teniendo en cuenta que el co-protagonista de la historia es Atenea, que los dio...

La atlántida y otros mitos

Las reseñas pendientes se me acumulan, pero no me resisto a incluir esta cuidada selección de extractos de mi blog, realizada por un amigo, así como las sesudas conclusiones que compartió por mail con el resto de mis amistades: " Entre las cosas que uno termina leyendo, a veces por azar, otras por curiosidad o interés, se descubren reflexiones muy interesantes. En este caso os sonará el autor, pues se trata de alguien muy conocido. No puedo sustraerme a compartirlas con vosotros. Quiero destacar también algunos de los mejores extractos. ¡Ah!, y si una IA procesara el texto, probablemente concluiría que versa sobre borracheras y cerveza, en lugar de sobre novela de ciencia ficción ": “Cartas de la Atlantida” de Robert Silverberg " Tachán. Otra vez con la Atlántida. Que harto que estoy de la Atlántida. Podría rellenar post y posts hablando de lo mucho que detesto las teorías sobre la Atlántida y los dioses estelares que crearon a la especie humana y construyeron ...

Un exabrupto acerca de "Luna Acendente"

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Antes de empezar esta reseña, me gustaría desahogarme sobre un tema que siempre me ha disgustado: la facilidad con la que se sublevan las masas en la ficción. Es algo que permea la práctica totalidad de la fantasía heroica, gran parte de las space opera y la literatura de aventuras de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Como poco. Todos lo hemos visto cientos de veces. El héroe de la historia se coloca en medio de una plaza o lugar público, da un discurso emocionado y, a continuación, el pueblo empieza a gritar, empuñan sus horcas y corren a hacerse matar en su nombre. La historia está plagada de revueltas populares y de algún modo debieron empezar, pero siempre me ha parecido inverosímil la facilidad con que las multitudes asumen los valores del protagonista. No soy historiador, pero sospecho que en la vida real la mayoría de las revueltas requirieron de agentes subversivos que fueron “calentando” el ambiente durante semanas, o bien de un incidente desafortunado que catal...

Ecos, homenajes, guiños…

Nada me molesta más en las reseñas, ya sean de novela, cine o cómic, que la ceguera de considerar una obra sólo como la suma de sus influencias, en vez de intentar analizar el valor que tienen por sí mismas. Es algo muy extendido y, lo triste, es que a veces se hace con buena intención. En el cómic, todo dibujante parece ser una amalgama de Jack Kirby, Mike Mignola y Frank Miller. No hay cineasta comercial, con un mínimo de profesionalidad, que no muestre “ecos” de Sergio Leone, salvo, en el género del terror, los múltiples aprendices de John Carpenter. En la literatura fantástica todo era Lovecraft, Tolkien y Howard. Cualquier drama de época centrado en las intrigas cortesanas es ahora juego de tronos. (cualquier día, alguien dirá que “Falcon Crest” era “Juego de Tronos” en la actualidad. El día en que digan que “Yo, Claudio” era “Juego de tronos” en la antigua Roma, cogeré un hacha y saldré en las noticias) Hay autores que entran en el juego y efectivamente se dedican a llenar sus...

Aquellos maravillosos saldos

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Me disponía a reseñar la novela “Por el tiempo” de Robert Silverberg, cuando me ha embargado la nostalgia. Esta novela se publicó en el sello de efímera vida, Futuropolis, de “Miraguano ediciones”. En vez de incluir resúmenes del libro o de la obra de su autor, las contraportadas de esta colección consistían en breves extractos de su contenido, lo que los hacía de lo más misteriosos e incitantes. Los títulos de este sello se publicaron mientras yo todavía era estudiante y carecía de ingresos propios, lo que me obligaba a administrarme mucho. Parecían fuera de mi alcance, debido a su relación cantidad/precio. Es decir, su escaso número de páginas no parecía compensar sus precios desorbitados. Y sin embargo, publicaban obras de autores por los que tenía gran interés en aquel entonces, Roger Zelazny, Philip José Farmer, Michael Moorcock, Gordon R. Dickson, Leigh Brackett... Estuve comiéndome las uñas más de un año, hasta que un sábado, a la salida del último examen de los parciales...

Comienzo del año: deseos

Los primeros días del año dan lugar a que la gente formule deseos y buenos propósitos. Como estoy de vacaciones y con el mono de escribir, vamos a empezar con los deseos. Obviando la prosperidad económica, la salud, el triunfo sexual y esas cosas que dicta el sentido común, vamos a centrarnos en lo mío, que uno es un ratón de biblioteca. Deseo que que se publique en español una obra de ciencia ficción rompedora y original, de esas llenas de sentido de maravilla, que hacen que la cerebro se revolucione y la cabeza de giros de 180 grados sobre el cuello. Podría ser algo de Greg Egan, de Ted Chiang, de Peter Watts o de algún autor novato que deslumbre con su primera obra, o quizás de un veterano inédito en España del que nunca haya oído hablar, pero pletórico de talento. Por desgracia, la sección de avances de Cyberdark te da una idea bastante exacta de lo que va a ser el año y no parece que vaya a ser el caso. Aunque al menos habrá un Cixin Liu nuevo, aunque parece algo menor.

“Tiempo de cambios (II)” de Robert Silverberg

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En la ciencia ficción abundan ejemplos de sociedades en las que se han prohibido las emociones. Con más frecuencia en el cine y la televisión que en la literatura y, generalmente, con una calidad muy escasa, pero los ejemplos son abundantes. En “Tiempo de cambios” lo que ocurre no es exactamente eso, lo que se ha proscrito en la comunicación de los sentimientos. Lo que no deja de ser una putada. Pocos momentos hay más especiales en la vida que aquellos en los que uno se sincera abiertamente con otra persona en la que confiá totalmente. Simpatizar con la rebelión de Kinnal Darival es fácil, si es que a lo suyo puede llamarse rebelión. Lo que me preocupa es la herramienta elegida para ello: la droga. Kinnal Darival emplea una droga que sólo puede caracterizarse de mágica que habilita la comunión total entre las mentes de los que la comparten. Las descripciones que hace Silverberg de la experiencia son muy vagas y generales, no intenta hacer al lector partícipe de la misma sino que ...

A vueltas con los personajes

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Empiezo a percibir la luz al final del túnel. Acabé con el curso de angular y con el de HTML5 y CSS3 y el de Java "de básico a avanzado" está resultando demasiado básico. Dentro de poco podré retomar este blog con la prioridad habitual, coincidiendo con el verano, ese momento en que nadie lo lee, porque todos sabemos que estas cosas se hacen en el trabajo... En fin, a ratos cortos tengo casi terminada la reseña de "Una luz extraña", pero al ver que me volvía a enrollar como una persiana, he decidido extraer de ella unos párrafos, que contienen unas reflexiones de carácter más general, aunque eso me obligará a eliminar un chascarrillo. Verán, en esta novela, el personaje a mi juicio más importante, es una sopladora de vidrio y todos los símiles y metáforas que Nancy Kress utiliza cuando asume su punto de vista, hacen referencia al trabajo con el vidrio. Siempre lo compara todo con hornos, con el comportamiento de los aprendices, los elementos que componen e...

Con los cursos hemos topado

Mi empresa me ha matriculado en una serie de cursos online que terminan todos en las mismas fechas. El número de horas de alguno de ellos es muy exagerado, así que mi tiempo de ocio ha sido absorbido por el Angular, el HTML5 y el Java avanzado, restándome apenas algunas horas para emborracharme con los amigos y ver películas de Star Wars. Como consecuencia, creo que, en las próximas semanas, la actividad en este blog va a descender sensiblemente.

Uno de los nuestros

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Este post no tiene nada que ver con Martín Scorsese, cineasta al que, por otra parte, admiro. Su reciente premio princesa de Asturias ha estado a punto de hacer que lo dejara en borrador indefinidamente, pero al final me ha podido la vagancia: no he tenido fuerzas para empezar uno nuevo. Dentro del mundo de la imagen, a veces me encuentro con creadores cuyas señas estéticas de identidad me resultan muy afines, de tal modo que los estímulos visuales y argumentales provocan una salva de disparos neuronales en mi cerebro, reactivando senderos de axones por los que mi pensamiento ha sido condicionado para transitar, siendo la consecuencia final del circuito un chute de endorfinas que me hace exclamar: ¡Este tío es uno de los nuestros! No tiene que ver con la calidad de lo que estoy viendo, de hecho, algunos de los míos distan mucho de ser artistas, sino con su estilo visual, o las temáticas que eligen.   El gran ejemplo estaría en el mundo del cómic. Katsuhiro Otomo es, d...

No me he olvidado de Leigh Brackett

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Si hay alguien bastante asiduo, se habrá dado cuenta de que, aunque suelo reseñar las ediciones de obras de Leigh Brackett que publican “Los libros de Barsoom”, no ha aparecido por aquí “Las brumas de Venus”. No me he olvidado de Leigh Brackett y el motivo por el que no haya aparecido por aquí no tiene nada que ver con que los hombres sean de Marte, las mujeres de Venus y, como “Los libros de Barsoom” han cambiado de planeta, me resista a abrazar mi lado femenino ni ninguna zarandaja parecida. Tuve en mis manos un ejemplar de “Las brumas de Venus”. Lo hojeé y llegué a la conclusión de que, salvo un relato, quizá dos, ya había leído todo los cuentos incluidos en la antología. Ha habido autores, especializados en cuentos, a los que he dejado de leer, por culpa del grado de dispersión que tenían su publicación en España. Llegó un momento en que, cuando salía una antología nueva, menos uno o dos, tenía todos sus relatos desperdigados en el resto de libros de mi casa. Me pasó algo parec...

“La epopeya de los amantes” de Miguel Santander

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Para epopeya la que he tenido que pasar yo para leer este libro. Obtuve mi ejemplar electrónica de la propia universidad politécnica de Cataluña. Como suelo hacer con mis adquisiciones electrónicas, lo pasé a mi ereader, comprobé que el fichero se abría correctamente (empezaba con un índice que hojee por encima).  Luego lo copie en disco duro externo y luego … me olvidé. Cuando finalmente me puse a leerlo habían pasado años. Me encontré con que la portada y el índice se leían estupendamente, pero, ¡Oh maleficio cruel!, el libro parecía estar constituido únicamente del índice. Los apartados del índice estaban colocados en las páginas a las que apuntaban. Pasar una página del índice implicaba pasar veinte o treinta páginas del libro y cuando finalmente llegué al final de él, me encontraba con el final del libro. Consulté la copia del disco duro externo y pasaba lo mismo. Tuve que aceptar el hecho de que mi copia de la historia de Miguel Santander era defectuosa. ¡Estas ...

Trabajo atrasado.

Soy el tipo de cretino que, cuando sale del cine después de haber visto una película que se basaba en una novela que había leído previamente, tiene que desglosar ante sus amigos todas y cada una de las diferencias con el original y, según los que me conoce, explicar cuan superior era este último. Yo siempre he creído que, simplemente, me hacía el listo. Pero el ritmo de adaptaciones a cine y televisión que vivimos actualmente me ha desbordado. Me he dado cuenta de que, en una vida humana, no hay tiempo suficiente para leer todo lo que me gustaría. En algún momento de la mía, quiero ponerme a leer a Brandon Sanderson, aunque el volumen de su obra me asusta cada vez más. Seguro que le adaptan al cine, antes de que me haya puesto a ello. De “Juego de Tronos” sólo me he leído los dos primeros libros, que me aburrieron de mala manera, pero creo que “Canción de hielo y fuego” es un título mucho más bonito. Ahora mismo, ando leyendo “La guerra de calibán”. Cuando empecé a ver la serie “The ...

Resumen del 2017

En la temporada que sigue a las navidades, todos los blogs de aficionados a la lectura florecen con resúmenes con lo mejor del año pasado. ¡PUES SI ESPARÁBAIS QUE YO HICIERA LO MISMO, VAIS LISTOS! Anda, como que no tengo mejores cosas en las que perder mi tiempo (y el vuestro)

Mas consejos que nadie me ha pedido

Mis lecturas están sufriendo un parón considerable, que las inminentes navidades no van a solucionar, si no todo lo contrario. Así que en vez de una reseña, este semana voy a continuar un post del 2015 y añadir algunas reflexiones más sobre el oficio de escribir, que he tenido desde entonces. Resumiendo, otros cuatro consejos que nadie me ha pedido. 1) Los adjetivos. Todo el mundo lo dice y, desgraciadamente, tienen razón. Los escritores primerizos tienen tendencia a abusar de los adjetivos. Es algo que hay que vigilar y que en lugar de enriquecer tu lenguaje, lo empobrece, porque empleas demasiadas palabras para decir lo mismo. En mi caso particular, parece que no me quedo tranquilo si no digo, como mínimo, tres adjetivos seguidos, dejando el que me interesa para el final, separado por la interjección “y, para que quede resaltado”. Por ejemplo, no me basta decir: “Al asomarse al pozo, descubrió una oscuridad atemorizante”, no, tengo que decir “Al asomarse al pozo, descubrió una ...

Evasión

Escribir en mi blog exige una cierta tranquilidad, la tranquilidad de que puedo darme el lujo de gastar tiempo en mis aficiones, de que en medio del batiburrillo de confusión y malas noticias de cada día, merece la pena emplear algo de tiempo para exponer mis opiniones, normalmente sobre novela, a través del gran escaparte de internet. Sinceramente, estos últimos días estoy perdiendo esa tranquilidad. Parece que, en España, nos dirigimos directos, sino a una guerra civil, al menos a OTRA crisis económica, cuando decir que hemos salido de la anterior es mucho decir. En estas circunstancia ¿a quién pude importarle lo que opino de la última novela de marcianitos que he leído? Parecería que lo único de lo que se puede hablar es del GRAN TEMA omnipresente. A mi mismo, empieza a obsesionarme cuanto más durará mi propio puesto de trabajo, aunque en este terreno sea mi propio peor enemigo. En este ambiente, este blog más que un medio de expresión, o una diversión, está empezando a convertirse...

¡COMO ODIO PINTAR LA CASA!

Si, sé que esto no tiene nada que ver con la literatura o la ciencia ficción y no creo que le interese a nadie, pero tenía que decirlo.