"Blue champagne" de John Varley



Mi reseña de “Playa terminal” fue fundamentalmente elogiosa, aunque no negué que se me hizo larga. Aún hoy, cuando pienso en ella, recuerdo la novela de un modo bastante favorecedor. Ahora me pregunto si no habrá un poco de autoengaño en ello, porque ha pasado más de un año hasta que me he decidido a volver a intentar leer algo de John Varley. Escamado de sus novelas (también dicen que “El globo de oro” es bastante larga y no ocurre demasiado en ella) me he decidido por la antología de relatos “Blue Champagne”. Hay bastante consenso en las redes de que los relatos de John Varley son excelentes.

Se me hace difícil valorar esta antología. ¿Es tan buena como el mejor de sus cuentos? En ese caso, efectivamente, es excelente, aunque, por supuesto, unos cuentos son mejores que otros y algunos me han parecido auténticas novelas (hasta ahora, mejores que la mayoría de las novelas que he leído de John Varley). Cada uno de los relatos merecería su propio análisis individualizado y esta reseña se volvería interminable, así que intentaré ser mas conciso de lo habitual.



El pusher

Es el cuento que más me ha impactado, quizá por el modo en que afecta a mis sentimientos. Empieza como el relato de la actividad de un aparente pederasta, una persona que se ha entrenado a si misma para cautivar la mente de los niños, ganándose la confianza de una niña en un parque. Inicialmente me resultó incomodísimo de leer, me daban ganas de morderme las uñas, arrojar el libro al suelo y ponerme a dar gritos llamando a la policía. Pero poco a poco, empiezas a darte cuenta de que lo que está pasando es otra cosa. Entonces, el componente de la historia que llamaríamos “científico” se ensambla perfectamente con el lado humano, y sientes un poquito de compasión y te sientes un poquito tocado por el protagonista.

Blue Champagne

Es una auténtica novela, que trata múltiples temas. Podríamos decir que es la historia de amor entre un socorrista de una estación espacial turística y una celebridad cuyas experiencias se transmiten continuamente al público, a través de un exoesqueleto que es su único medio de desenvolverse, puesto que es tetrapléjica. La cantidad de temas que se tratan en esta historia es impresionante. La psicología de las personas inválidas y los distintos modos de adaptarse a sus minusvalías, los posibles efectos secundarios de los nuevos medios de ocio (como me dolió lo de la isla de Gilligan, me ha hecho replantearme mi amor por el cine clásico) , la posibilidad de grabar experiencias completas, los efectos de la ficción sobre la vida privada y las decisiones a las que nos obliga la supervivencia. Todo ello en un escenario fascinante, un hábitat espacial que es una especie de enorme burbuja de agua

Al margen de lo que aprecie o no las historias de amor, sólo hay dos pegas que le pondría. Una es que esa maravillosa burbuja se sustenta mediante campos de fuerza, una de esas tecnologías que sólo existen en la ciencia ficción, virtualmente indistinguibles de la magia, cuyo uso odio con toda mi alma, porque eliminan la necesidad de pensar, ya sirven completamente para todo. La otra es un poco más sutil, es que a los personajes se les da un poquito demasiado bien hablar de sus sentimientos y describirse unos a otros sus emociones. Su modo de hablar me resulta pelín antinatural, como si leyera la transcripción de una reunión de un grupo de guionistas hablando sobre los personajes de la serie en que trabajan, en vez de a una persona hablando sobre sí misma.

Tango Charlie y Foxtrot Romeo

Otra novela. Una antigua estación espacial, que se supone abandonada desde que fue devastada por una plaga para la que aún no se conoce cura, está en curso de colisión con la luna, cuando se descubre que en su interior viven auténticas manadas de perros y, aparentemente, una niña. Se sitúa en el mismo universo que Blue Champagne y comparte algunos protagonistas. La luna colonizada en la que transcurre el relato es un escenario fascinante e imaginativo. La historia engancha y es entretenida. El final es terriblemente triste y me ha despertado algunas dudas sobre su credibilidad.

Opciones

Como ya sabemos los lectores de “Playa Terminal”, en el universo de los ocho mundos de John Varley nadie es hombre ni mujer permanentemente, si no que todo el mundo cambia de sexo periódicamente a lo largo de su vida. Este relato transcurre durante los inicios de esa práctica, cuando aún no se ha generalizado y se centra en los problemas en la relación entre dos cónyuges, cuando la mujer decide cambiar de sexo, a pesar de la firme oposición del marido. La verdad es que resulta mucho menos traumático de lo que suena: los personajes de Varley son muy civilizados y la fidelidad les parece un concepto bárbaro, puesto que ya tenían relaciones extramatrimoniales, aprobadas y conocidas por su pareja, anteriormente. El cambio de género no supone ningún problema a ese respecto y, puesto que se quieren y tienen hijos, siguen viviendo juntos. El relato explora la evolución de su relación y como la protagonista se adapta a su nuevo cuerpo. Este relato también me ha parecido de los mejores, por lo bien desarrollada que está la premisa hasta sus últimas consecuencias, pero me ha pasado un poco como con “Blue Champagne”, los personajes se ponen con demasiada frecuencia a hablar sobre si mismos y se explican demasiado bien. No desmerece el relato, pero creo que se podría haber hecho de un modo más sutil.

Xanthia y el agujero negro

Relato la mar de curioso, aunque no me haya convencido demasiado, sobre la “hija” clonada, de una cazadora de agujeros negros, creada aparentemente para lidiar con su soledad, durante los inmensos periodos de tiempo que pasa en soledad, en el espacio. La protagonista empieza a recibir mensajes del agujero negro que está intentando atrapar, que le hacen desconfiar de las intenciones de su progenitora. Aunque ya digo que es curioso, este relato sólo lo pondría en la categoría de “entretenido”, que no es poco.

La guía telefónica de Manhattan (abreviada)

Una enumeración de nombres y una descripción breve de las vidas de sus portadores, para luego explicar como murieron en una guerra nuclear. Lo entiendo como una diatriba muy poco sutil contra la fascinación por las historias postapocalípticas. ¿Te gustan las historias que transcurren después de una guerra nuclear? Pues deberías tener en cuenta que, si la hubiera, tú y todos tus seres queridos y todos tus conocidos moriríais y moriríais horriblemente. Tristemente, los años pasados no la han hecho menos pertinente.

La palabra no procesada

Humorada epistolar situada en los comienzos de la era de los procesadores de textos. Me ha hecho gracia su descripción de los “perniciosos efectos” que la utilización de ordenadores podía tener sobre los escritores, en realidad, extrapolables a cualquiera que trabaje utilizando un ordenador.

Pulse enter

Relato terrible … en todos los sentidos. Curiosamente, veo que hay gente que lo considera un clásico, pero a mi se me atragantó de un modo horrendo. La hipótesis central, la aparición de una IA salvaje, no es particularmente original, al menos hoy en día, pero más del cincuenta por ciento del relato consiste en el desarrollo de los personajes principales, un veterano de Corea y una experta en ordenadores. Para mi gusto, un claro ejemplo de sobredesarrollo de personajes. No necesitábamos tantas páginas para comprender sus reacciones. Y, ni aunque hubiera habido el doble de páginas habríamos llegado a comprender lo que lleva a la chica, no ya a enamorarse de un viejales, aunque sea buena persona, si no a meterse en la cama con él. Si la fusión de lo emocional y lo especulativa son el alma de esta antología, en este relato se decanta por lo emocional y, al menos en mi caso, fracasa completamente. Varley no consigue que sienta la menor empatía por los protagonistas. A decir verdad, ni siquiera me los creo.

A pesar del mal sabor de boca que me ha dejado el último relato, es un buen libro.

La fatalidad ha querido que mi abordaje a los cuentos de John Varley haya coincidido con su fallecimiento. Quede esta reseña como mi humilde homenaje a un autor al que estaba empezando a conocer y admirar.

Comentarios

  1. No dejan de sorprenderme algunos comentarios que he leído, sobre que junto con "La persistencia de la visión" es una de las mejores antologías de la historia de la ciencia ficción. Me ha gustado, es un buen libro, pero no me ha volado la cabeza como hicieron "La historia de mi vida" de Ted Chiang o "Axiomático" de Greg Egan, por poner dos ejemplos. ¿Será cosa de la edad, por haberlo leído tantos años después de su publicación?

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