"Lo más sagrado" de Dennis Lehane
Tercera entrega de los detectives Kenzie y Gennaro, en la que son contratados para encontrar a la hija de un millonario, aparentemente desaparecida después de unirse a un misterioso culto. La búsqueda sacará a la pareja de investigadores de Boston para llevarles a Tampa. Una búsqueda en la que ya desapareció un detective anteriormente, viejo conocido y mentor de Kenzie.
El libro ya empieza de un modo bastante absurdo. Como no consigue ponerse en contacto con ellos, a su futuro cliente no se le ocurre nada mejor que secuestrar a Kenzie y Gennaro. y de un modo muy poco agradable.
Ésta si que es manera de empezar una relación laboral. Si quieres que alguien sude la gota gorda y arriesgue su vida por ti, no hay nada como golpearlo, drogarlo y maniatarlo. A partir de ahí, el argumento no para de dar bandazos, como si Lehane no tuviera muy claro lo que tiene que ocurrir, o se lo fuera inventando por el camino. Por ejemplo, lo que he adelantado de la secta. El autor le dedica bastante tiempo, durante el primer tercio del libro. Parece que va a ser el tema principal de la novela o el principal antagonista de Kenzie y Gennaro. Los primeros compases de la investigación giran alrededor del culto. Y cuando parece que las cosas se han liado y se empiezan a poner interesantes, Lehane lo despacha en apenas un capítulo, mediante una oportuna intervención del bueno del psicopata de Bubba y pasa a otra cosa, para ser exactos al viaje a Tampa, al que dedica un tiempo desproporcionado. No se hace largo, pero los lectores no necesitábamos conocer los detalles de cómo y donde se coge un vuelo privado. Lehane se podría haber ahorrado el capítulo entero, empezando el siguiente con Kenzie y Gennaro llegando a Tampa, sin necesidad de tanto detalle. Una vez allí, la investigación de nuestros detectives parece consistir en tomar el sol y comer marisco, hasta que se dan con el caso literalmente en las narices.
Gennaro no para de repetir que arriba es abajo y lo bueno es malo durante medio libro. No sé si la intención de Lehane era confundir intencionadamente al lector, trastocando las preconcepciones que se había hecho sobre los personajes, o si es el modo en que justifica sus cambios de opinión sobre la marcha. A uno le gustan los giros inesperados, pero este libro se pasa un poco. Además, abusa de la credibilidad del lector, con momentos en que personajes supuestamente inteligentes se comportan como tontos: los mismos Kenzie y Gennaro no hacen nada, después de que un personaje, supuestamente inteligente hasta grado maquievélico, les suelte una ristra de mentiras que no hay por donde coger, aunque, al menos, cuando se quedan a solas, comenten entre ellos que la historia que les acaban de contar hace aguas por todas partes.
Añádase que la saga de Kenzie y Gennaro no acaba de desprenderse de los tópicos y lugares comunes de la serie negra, incidiendo en uno de ellos particularmente conocido, que no rebelaré para no destripar el argumento.
Y el final… ¿No se han encontrado en algún libro, medianamente serio, una escena muy exagerada, que uno juraría haber visto en una película? Pues eso. No soy tan ingenuo como para creer que lo que distingue a la serie negra de la novela policiaca tradicional es el “realismo”. La serie negra tiene sus propios tópicos y clichés, tan manido como los malvados con monóculo o los mayordomos asesinos. Pero si que apuesta por una cierta impostura de realidad, parecer creíble, aunque en el fondo no lo sea. El final ha agotado mis reservas de credibilidad. Kenzie y Gennaro se vuelven cada vez más macarras y justicieros. Su modelo no parece que sea Philip Marlowe, si no Frank Castle.
Dicho todo esto, de todos estos posibles fallos te das cuenta a posteriori, cuando cierras un momento el libro y te pones a reflexionar sobre lo leído, no mientras lo estás leyendo. Lehane tiene suficientes tablas como para mantener cautiva tu atención mientras estás leyendo. “Lo que es sagrado” es un libro entretenido, bastante bien escrito, con buenos diálogos y algunos secundarios memorables. Lo he leído en un momento de mi vida, como poco, estresante y debo agradecer a Lehane que lo hiciera más llevadero. Pero, si esto fuera una serie de televisión, diría que Lehane saltó el tiburón con esta novela.

02-02-2026
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