"Una y otra vez" de Clifford D. Simak




“Una y otra vez” es una de las primeras novelas de Simak. Buen exponente de la ciencia ficción de la época, guarda las semillas de lo que llegaría a dar de si el género y el autor. Transcurre en un universo en el que la galaxia está gobernada por la especie humana, muy militarista y convencida de su destino manifiesto de gobernar a todas las demás especies. Ante la escasez de seres humanos se recurre a la creación de replicantes (no los llama así) seres humanos creados en laboratorios por ingeniería genética (no se menciona esa palabra), iguales en todo a los seres humanos, salvo por carecer de capacidad reproductora y de libertad.

La novela se centra en Asher Sutton, un explorador que regresa de único planeta impenetrable de la galaxia, veinte años después de que se le diera por muerto. Su intención es escribir un libro que recoja las revelaciones que le causó su estancia en dicho planeta. Su llegada desata una guerra oculta entre distintas facciones de viajeros temporales. Unos quieren protegerlo y otros quieren matarlo, para evitar que escriba su libro. Estos últimos no dudan en contactar con las autoridades locales, puesto que su libro causará un gran mal al destino manifiesto de la humanidad.

No deja de sorprenderme la cantidad de conceptos que Simak incluía en sus novelas. Cierto es que muchos han quedado un tanto desfasados y que no solía desarrollarlos con el detalle que se merecían, pero, por regla general, hay más ideas en una novela corta de Simak que un mamotreto moderno de quinientas páginas, cuando no una trilogía. Es refrescante su velada crítica al imperialismo y su defensa de los derechos de las minorías, poco sutilmente representados en los androides. Otros temas pueden convencerme menos, su búsqueda, casi religiosa, de un destino o una trascendencia, su exaltación de la agricultura y la vida rural. Hay ya entran en juego las opiniones de cada uno. El caso es que Simak dispara en muchas direcciones, pero no acaba de acertar el blanco o, por seguir con el símil, no acierta en el corazón, por no dedicarle suficiente tiempo a ninguno.

Con una excepción, que me parece brillante: el revisionismo. Después de un intento de asesinato, el protagonista descubre que sus protectores del futuro portan ejemplares de la edición original del libro que aún no ha escrito, mientras que sus agresores portan la edición “revisada”. Esta última está cuajada de notas a pie de página que intentan explicar porqué escribió lo que escribió, en el contexto de su época y su vida, a pesar de estar “completamente equivocado”. Es un tema interesante, la poca distancia que media entre intentar contextualizar una obra y tratar de desactivarla y deshacerse de su verdadero contenido. Así que podría considerarse esta novela como una defensa del pensamiento original, que debe ser aceptado tal cual es, sin intentar aplicarle los filtros de la mentalidad moderna, así como una crítica de los intentos políticos de atraer o alejar a tal o cual pensador, dependiendo de lo bien considerado que esté actualmente por la opinión pública. (Alice Weidel, soltando tan campante que Hitler era comunista…)

Tiene también cosas curiosas sobre las alteraciones temporales, con los viajeros esforzándose por alterar el curso de la historia, pero a la vez viéndose forzados a respetar los acontecimientos que ya les han afectado a ellos, aunque ese sea un punto flojo en las historias de viajes en el tiempo, puesto que siempre puedes remontarte más y más adelante.

Por los temas tratados, la novela invita a la reflexión y, sin duda, entretiene, mediante la aplicación rigurosa del método Van Vogt: cada veinte páginas se introduce un nuevo concepto o hay un giro inesperado. Pero no se libra del inconveniente de este método: que la historia termine por no tener pies ni cabeza. Al final, Simak consigue imponer un poco orden el barullo que ha montado y dar mas o menos una conclusión, que se me antoja apresurada y no demasiado brillante. Y por supuesto, como no podía ser menos, tratándose de una obra de Clifford SImak, los personajes son muy poco interesantes, menos vehículos para la peripecia. Ni siquiera tiene algún secundario brillante, como solía ocurrir en sus obras.

En resumen, una novela breve e interesante, pero no particularmente destacable. Muy por delante de lo que se escribía cuando se publicó, perfectamente disfrutable hoy día, gracias a su brevedad y su ritmo. El tiempo libre puede ser empleado en cosas mucho peores que leerla.

Comentarios

  1. La leche que parió a las fotografías. Bueno, por esta portada no me molesto en buscar otra foto.

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