Ultimamente parece haber un interés renacido por los policiacos clásicos, al estilo de Agatha Christie (las películas de Rian Johnson, la novela “El problema final” de Perez Reverte, con serie de televisión incluida …) En ese sentido puede decirse que la editorial Sexto Piso anduvo espabilada al elegir su última recuperación de los hermanos Strugatski. La novela sigue los cánones del género durante casi toda su longitud, que es escasa. O quizá no, porque, hasta casi su final, lo que prima en la obra es el humor. El inspector Glebski llega a un remoto hotel de montaña, con el único afán de olvidar durante dos semanas sus responsabilidades profesionales y familiares. El hotel se llama así en memoria de un antiguo residente que murió en una avalancha y se ha convertido en una especie de museo del fallecido: por ejemplo su habitación es mantenida escrupulosamente tal como él la dejó. A partir de ahí, durante la mitad o más de la novela, la trama se centra en las relaciones entre Gle...