Ultimamente parece haber un interés renacido por los policiacos clásicos, al estilo de Agatha Christie (las películas de Rian Johnson, la novela “El problema final” de Perez Reverte, con serie de televisión incluida …) En ese sentido puede decirse que la editorial Sexto Piso anduvo espabilada al elegir su última recuperación de los hermanos Strugatski. La novela sigue los cánones del género durante casi toda su longitud, que es escasa. O quizá no, porque, hasta casi su final, lo que prima en la obra es el humor.
El inspector Glebski llega a un remoto hotel de montaña, con el único afán de olvidar durante dos semanas sus responsabilidades profesionales y familiares. El hotel se llama así en memoria de un antiguo residente que murió en una avalancha y se ha convertido en una especie de museo del fallecido: por ejemplo su habitación es mantenida escrupulosamente tal como él la dejó. A partir de ahí, durante la mitad o más de la novela, la trama se centra en las relaciones entre Glebski y los demás huéspedes del hotel, que son de lo más curioso y pintoresco. Un mago, una persona cuyo sexo todos tratan de identificar, un científico estresado que se sube por las paredes (literalmente) y un perro san Bernardo que parece muy inteligente. Aparte de que continuamente hay objetos que cambian de sitio, pisadas misteriosas y otros fenómenos que apuntarían a una presencia fantasmal.
No es que se suelten carcajadas durante la lectura, ni que la mandíbula se desencaje, pero, como poco, toda esta parte se lee con una sonrisa. Como a nadie sorprenderá, a media novela, una avalancha deja el albergue aislado del mundo exterior y uno de los huéspedes aparece muerto dentro de una habitación cerrada con llave. Como único representante de la autoridad, Glebski se ve forzado a ocuparse de la investigación, aunque el caso caiga fuera de sus competencias habituales (su especialidad parece ser la falsificación de billetes de loteria)
Aquí haré un pequeño inciso: he leído a mucha gente quejándose de lo difícil de entender que es la ciencia ficción hard. Sin embargo, nadie se queja de lo difíciles de seguir que son las novelas policiacas ¡Pues lo son! No sé como otros consiguen mantener en su cabeza con facilidad donde dice cada sospechoso en los interrogatorios que se encontraba a determinada hora. No me extraña lo mal que lo pasa el pobre Glebski, yo necesitaría un Excel. El caso es que, conforme va avanzando la investigación, esta se va enloqueciendo cada vez más y se va haciendo evidente al lector que el enigma no tiene una solución convencional .. para el lector, pero no para el inspector Glebski.
El giro inesperado hacia lo fantástico llega en las últimas páginas y, en contra de lo que cabría esperar, deja fría como el hielo la sonrisa que el lector tenía hasta entonces. Los hermanos Strugatski solían reservar para sus finales revelaciones muy poco complacientes sobre la naturaleza humana: la inevitabilidad de doblegarse ante un poder superior, la facilidad con que se olvidan los principios, a favor de la comodidad o la rigidez de nuestros de nuestros esquemas mentales. Glebski se aferra a sus normas y procedimientos, a pesar de resultar evidente lo inapropiados que son para la situación que está viviendo y ello acaba llevando a la tragedia. Su incapacidad de adaptarse a las circunstancias extraordinarias tiene un punto conmovedor, pues, aunque él mismo llega a tener sus dudas, considera que está cumpliendo con su deber. Se obceca en comportarse de un modo equivocado, a sabiendas de ello, porque considera que ese el modo en que debe comportarse. ¿Y acaso se puede culpar a un policía por actuar como un policía? Un final tan triste como reflexivo, marca de la casa.
Es una novela breve, divertida y entretenida, cuyo final contiene múltiples elementos para la reflexión. Quizá demasiado sencilla en lo estilístico. Aunque es corta, creo que habría quedado mejor como relato o, al menos novelette pero eso se hubiera dado de narices con el el envoltorio policial que, como indica el epilogo, fue la primera intención de los autores desde la concepción de la obra .

05-11-2026
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