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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 1 de octubre de 2013

"Solaris" de Stanislaw Lem

Enfrentarse a reseñar “Solaris” es un reto casi imposible, al tratarse de una obra mítica en todos los sentidos, que ha engendrado dos películas, cada cual a su manera adaptaciones bastante fieles, que todo el mundo ha visto alguna vez y que pertenece al olimpo de las novelas de ciencia ficción. Así que voy a intentarlo escurriendo el bulto y, mas que intentar analizar la novela, señalaré lo que más me ha llamado la atención, incluyendo las inevitables comparaciones con las películas. Lo primero que me ha llamado la atención, al conocerme las películas, es que estas han obviado prácticamente la mitad de la novela, que no es muy larga, para centrarse en la historia de amor entre Kris Kelvin y la resucitada Harey. Es comprensible, es una historia conmovedora y es la parte más fácil de adaptar y la que mejor comprenderá el público, pero al hacerlo se dejan en el tintero una parte muy importante de la novela. “Solaris” es tanto la historia de Kris Kelvin como la historia de la ciencia solariana, la ciencia que estudia el mar sintiente del planeta Solares. A lo largo de la novela, se resumen libros ficticios que en el fondo constituyen pequeñas conferencia mediante las cuales se nos explica la historia de dicha ciencia, su auge y decadencia. Están escritas al estilo peculiar de Lem, que ya empiezo a reconocer, académico, un tanto pedante en ocasiones, o al menos a mí me lo resulta. Hay que leerlas despacio y con atención, puede costar entenderlas, pero el esfuerzo merece la pena. O no, según cada uno, porque Lem en terriblemente pesimista y su lectura puede resulta deprimente. Porque Lem teorizaba en varias ocasiones sobre la imposibilidad de comprender la mente alienígena, la conciencia humana se auto limita y es incapaz de comprender la no humanidad, pero es que, a mi entender, en esta novela llega todavía mas lejos. En el fondo, lo que sugiere la novela es la imposibilidad del hombre y de la ciencia de llegar a comprender la naturaleza y la verdad. La ciencia humana corresponde a una perspectiva humana y no puede salir de ella, no buscamos a otros sino espejos y esas cosas. Veo que anteriormente he utilizado ya las palabras “resucitada” y “sintiente”, que son burdas simplificaciones. Por otra parte, las películas también han obviado las descripciones de los fenómenos “naturales” del mar de solares. Las simetriadas, las asimetriadas, los mimoides etc… Comprensible. Realmente no se puede decir que aporten mucho a la historia. Pero es una pena, sobre todo en la segunda, porque dado el nivel que ha alcanzado la industria de los efectos especiales, la filmación de una simetriada habría sido un espectáculo de gran belleza. Otra aspecto que me ha sorprendido es el personaje de Harey, porque me ha resultado menos interesante que en las versiones fílmicas. La belleza y el talento de las actrices que lo interpretaron lo hacen sus papeles más interesantes a mis ojos que las palabras que lo narran. Desprovisto del trabajo interpretativo, tenemos que no sabemos nada del pasado de Harey, ni de su personalidad, si la tiene. ¿Qué motivaba las peleas que la llevaron al suicidio? ¿Cuáles eran sus intereses? Nada de esto aparece en la novela, quizá intencionadamente, para hacerlo mas misterioso, o para evidenciar que en realidad no es una persona, sino el recuerdo idealizado de una persona. Harey es cariñosa y sumisa, hace todo lo que Kris le indica y se contenta con seguirle a todas partes sin perderle de vista. Vale que haya llovido mucho desde 1961, pero ¡Es que su mayor distracción es hojear un libro de cocina! Sólo cuando cobra conciencia de su auténtica naturaleza y deja de comportarse como una groupie obsesiva empieza a resultar interesante. El final, abierto, que contempla la posibilidad de que no haya terminado el periodo de los milagros crueles carece de la esperanza y la redención de los de las películas. Habría mucho que decir sobre esta novela. Es sin duda, una obra fascinante, y requeriría mucho tiempo. El clima de paranoia que se vive en la base, que lleva a que Kris sea inicialmente ignorado, tenido por una manifestación mas. El horror de ver el subconsciente de cada uno expuesto al prójimo. La desesperada historia de amor, fácilmente entendible como la tragedia de un hombre incapaz de superar su pasado. El uso fascinante que da a Lem a la luz de los dos soles y sus efectos sobre el mar. Los visitantes son probablemente una de las grandes creaciones de la ciencia ficción. Algunos parajes son demasiado morosos o intelectuales y pueden espantar a un lector de la “Canción de hielo y fuego”. No lo digo por meterme con ellos, lo digo por un caso real que fue el que me reactivó el interés por esta novela. El esfuerzo merece la pena. Aunque Lem y yo no acabemos de estar en la misma onda, se tiene bien ganado su estatus de obra maestra. No, si al final acabaré volviéndome un fan.