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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

domingo, 26 de agosto de 2012

Guy Gavriel Kay desaparece de las estanterias españolas



Esto no es una noticia. Yo lo llamaría una predicción, pero lo correcto es llamarlo especulación. Y mi especulación es que Guy Gavriel Kay va a seguir el mismo camino que emprendieron Robert Charles Wilson y Charles Stross.

Espero equivocarme con Stross, pero el cierre de NGC Ficción y su ausencia en los planes conocidos de Alamut no auguran nada medio.

Estos dos autores tenían en común haber sido descubiertos por "La Factoría de ideas", sello que tiene una estricta política de exclusividad con sus autores. Jamás publican nada de un autor de otra editorial, (aunque lleven mas de diez años sin publicarle nada), y como alguno de sus autores publique algún libro fuera de su editorial, jamás volverá a publicar nada suyo.

A ver, "La Factoría de ideas" está en su perfecto derecho al hacerlo, a fin de cuenta es su editorial y publican lo que ellos deciden, aunque no siento la menor simpatía por esta política. A fin de cuentas, soy un lector, y estas políticas significan la imposibilidad de que aparezca más de un libro al año de un autor que me guste, lo que, aunque bueno para mi bolsillo no lo es para mis adicciones, y en la práctica la desaparición de autores de las estanterías. Y un sentido de propiedad de la obra de otros que no me gusta lo mas mínimo.

El extinto sello "Omicrón", se atrevió a publicar "Spin", una estupenda novela de Robert Charles Wilson, que es lo último que hemos visto de ese autor en España. Y poco después "Omicrón" cerró. Bueno, seguro que sus continuaciones me habrían decepcionado.

Poco antes de que dejase de contestar a los comentarios en el foro de novedades de "La Factoría de ideas", se comentó que ante la publicación de "Accelerando" y "La casa de cristal" por otras editoriales, a partir de ahora que le publicaran ellas.

Ahora leo que en septiembre, RBA inaugura una nueva colección de literatura fantástica, con tres novedades que incluirá "Los caballos celestiales", de Guy Gavriel Kay. En principio debería ser una buena noticia, una nueva colección de literatura fantástica siempre significa más variedad. Pero me temo que la nueva colección durará más o menos un año. Ojalá me equivoque, pero vivimos tiempos de crisis, y es lo que duran mas o menos las colecciones nuevas. Y una vez cerrada podremos dar por muerto a Guy Gavriel Kay en la península ibérica.

En este caso, no se le podrá negar su parte de razón a la factoría. Kay era un autor muy olvidado en España cuando ésta lo rescató, y por lo que leí conseguir los derechos no fue fácil, implicó una larga temporada de hacerle la pelota, y la promesa de sacarle de los estantes del guetto de la literatura fantástica. Y una vez cumplidos los requisitos, ¿como es que de repente aparece una obra suya por otra parte?

En fin, recuerdo con nostalgia los tiempos de mi niñez, cuando te encontrabas libros de Asimov, Clarke y Pohl en colecciones de todo tipo de editoriales.

Lo siento por "The Last Light of the Sun", como acérrimo de Uhtred of Bebbanburg tenía curiosidad de ver lo que hacia Kay con los vikingos y un trasunto de Alfredo el Grande.

sábado, 25 de agosto de 2012

"La ciudad y la ciudad" de China Miéville


La reciente publicación de "La ciudad y la ciudad", me hice postergar una vez mas la lectura de "La estación de la calle Perdido", para sumergirme en su lectura. No puedo decir que lo lamente, puesto que la he disfrutado mucho.

"La ciudad y la ciudad" es una historia policíaca que transcurre en dos ciudades estado Beszel y Ul Qoma, de algún remoto lugar de Europa del este,(Turquía parece estar bastante cerca por ejemplo). La peculiaridad que tienen estas ciudades es que las dos comparten el mismo espacio, son de hecho una sola ciudad, en la que algunas zonas pertenecen a Beszel, otras a Ul Qoma, algunas no se sabe donde están, y un montón, parece que la mayoría, a las dos, de modo que en una misma calle pueden alternar edificios de una y otra, y cada ciudad tiene su propio gobierno, su propia policía, su propio idioma. Los ciudadanos de cada una caminan por sus calles ignorando deliberadamente a los otros, como si fuesen fantasmas de otro plano de realidad, gracias a un adiestramiento en percibir los matices de comportamiento, aspecto y vestimenta que les inculcan desde pequeños.

¿Absurdo? Por supuesto que si, pero China Miéville consigue hacerlo creíble, gracias a un titánico trabajo de reflexión sobre todas las consecuencias e implicaciones de la idea. Así se embarca en lo que mas le gusta, al menos por lo que llevo leído, la recreación novelística de ciudades imaginarias. Reconstruye un espacio urbano con un grado de detalle y una habilidad pasmosas, que hace que uno casi crea estar paseando por su/s ciudad/es. No existe ningún elemento aparentemente fantástico o sobrenatural, este estado de las cosas se mantiene porque sus habitantes lo mantienen, o mas probablemente, lo fingen, porque realmente la separación no es real, y los extranjeros no la perciben. Y a pesar de ello tiene más "sentido de maravilla" que cualquier dragonada o la mayor parte de la ciencia ficción que haya leído este año, que ya es decir.

Aunque la novela consiste principalmente, en la descripción de la ciudad, de su solapamiento y de su intersticialidad, solo se hace farragosa un par de veces, para ello recurre a los tópicos de la serie negra. La narración transcurre al hilo de la investigación que realiza Tyador Borlú, algo morosa al principio, pero siempre entretenida, muy adictiva en los momentos cumbres y en toda la parte final.

La escritura en primera persona impone un estilo sencillo y carente de sofisticación, necesario para ser fiel a la personalidad del narrador, como expone el autor en la entrevista que cierra el volumen, lo que elimina los fuegos de artificio estilísticos de otras obras suyas, una decisión que dependiendo del lector gustará mas o menos, pero que es adecuada a la historia.

La investigación, por desgracia, deja poco tiempo para la introspección, al acabar el libro sabemos casi tan poco sobre Tyador Borlú como cuando empezamos, ni su vida ni sus puntos de vista, su personalidad responde al arquetipo de "policía honrado", e incluso llega a hacer el discursito de "!somos policías! !olvidemos nuestras diferencias!", tan típico de las buddy movies. Todos los personajes resultan bastante esquemáticos y tópicos, en la mayor parte de los casos es una necesidad de la historia, pero a veces se echaría en falta una mayor profundidad. Eso no quita que sea una gran novela fantástica y se merezca todos los premios que ha cosechado.

sábado, 18 de agosto de 2012

Akasa-Puspa



Por fin se hizo realidad este acariciado proyecto de una antología de relatos ambientada en el universo de Akasa-puspa, ese cúmulo globular en el que habitará la humanidad dentro de unos cincuenta millones de años, más o menos. No había vuelto a visitar este universo imaginario desde la publicación de “Mundos y demonios”. Por cierto que mi ejemplar de “Mundos y demonios” fue secuestrado, con mi ingenua colaboración, he de reconocerlo, por mi indigno hermano, para luego seguir el destino de casi todos los libros que me toma prestados, ser olvidado, negar categóricamente su posesión, sin siquiera haber completado su lectura, por lo que, si existiera un orden superior en el universo, le esperarían los tormentos de los siete círculos infernales en la otra vida.

He seguido con expectación la preparación de este libro a través del blog de Rodolfo Martínez, y finalmente ha llegado a mis manos, como no, a través de la intermediación de la librería “Estudio en Escarlata”. Llegué a tener mis dudas sobre adquirirlo, la inclusión de ensayos, ilustraciones, me hizo pensar por un tiempo que iba a encontrarme con algo en plan “La guía definitiva de Star Trek”, solo que con un fenómeno español, lo que si bien marcaría la edad adulta del frikismo patrio, pues ya volcaría su interés en productos propios, no parecía demasiado gratificante, pero la presencia de algunos nombres y relatos conocidos, y, ¿Por qué no reconocerlo?, el buen aspecto que tenia en el mostrador, acabaron convenciéndome.

Resulta cansino explicar de nuevo que es Akasa-puspa, los lectores veteranos de ciencia ficción lo sabemos muy bien, y los recién llegados pueden encontrar información fácilmente a través de Internet. O mejor aún: ! Pueden comprarse el libro¡ En él viene todo muy bien explicado.

Akasa-Puspa queda convertido en un universo compartido, abierto a que otros autores utilicen el escenario para narrar sus propios argumentos. Una idea interesante, porque siempre he encontrado que los propios Aguilera y Redal infrautilizaron este escenario, no por la poca cantidad de escritos, que también, sino por que, con el hallazgo de la esfera, las novelas no tardan en adscribirse al género “exploración de objetos gigantes”, que todo sea dicho, me encanta, pero podría ocurrir en cualquier otro escenario. Es mas, estoy casi seguro de el inconsciente les traicionó en algunos pasajes, cuando hablan de la escala de las cosas que encuentran, el tamaño inmenso y tal, y llegan a repetir sin darse cuenta frases de “Cita con Rama” o “Mundo anillo”.

Como toda antología, el estilo y la calidad de los textos es desigual. Como ya dije, no todo son relatos, contiene además tres ensayos, uno de Domingo Santos, donde se cuenta la historia de la publicación de las dos novelas originales, “Escatología física en la saga de Akasa Pulpa”, donde José Manuel Uría hace un análisis de los aspectos de la saga relacionados con la posibilidad de la vida ante los futuros cambios que experimentará el universo. Es un ensayo muy largo, que puede resultar difícil, por la cantidad de conceptos expuestos, pero que está muy bien explicado y resulta muy interesante, si se lee con atención y paciencia. Mi única pega, la relación con los escritos de Aguilera y Redal está un tanto cogida por los pelos.

Por su parte “La vida dentro de veinticinco yugas, el paisaje evolutivo de Akasa-Puspa”, de Sergio Mars , se centra en los aspectos biológicos y en la teoría de la evolución, es mas corto y mas accesible.

Centrándonos en los relatos, muy pronto se demuestra que quien mejor conoce a un niño es quién le ha parido. El plato fuere es, en mi opinión. “Maleficio”. En apenas 70 páginas, Aguilera y Redal nos presentan un enigma, una civilización peculiar y desagradable, unos alienígenas fascinantes, un clímax lleno de emoción, con batalla espacial incluida y una desconcertante explicación final, que lo deja todo bien atado. Emoción, sentido de la maravilla, especulación científica. Un autor anglosajón parece necesitar hoy día al menos 300 páginas para desarrollar lo que contiene esta novelita.

Ari el tonto”, es una especie de cuento de hadas versión hard-sf, tiene su encanto y es ameno.

A partir de ahora distinguiré entre lo que opina el friki que llevo dentro y lo que opina el lector sin complejos.

Del resto de los relatos, mi preferido es “Ciudades” de José Antonio Cotrina. El friki que llevo dentro está desconcertado, o igual es que ya no leo tan atentamente como antes. El caso es que en el relato se habla de que las estrellas han desaparecido, de lo que deduzco que el relato tiene lugar dentro de la esfera, en la tierra, pero el comportamiento de las ciudades no encaja con el descrito en la serie. El lector lo considera un relato imaginativo, lleno de imágenes potentes y momentos impactantes, con un final poético, de lo mejorcito del libro.

Avatar” de Rafael Marín, está bien escrito, como no podía ser menos, pero no acabo de ver tenga mucha chicha, no sé si me entienden.

La velocidad de las sombras” de Alfonso Mateo-Sagasta. Relato correcto, que hace un buen uso del escenario, pero de corto alcance, me ha parecido el más flojo de la antología.

La armonía de la esfera” de Daniel Pérez Navarro. Relato excéntrico, excesivo. El friki no entiende el comportamiento de los angriffs, ni la exhibición de poderes telequinéticos a lo Tetsuo que hace uno de los personajes hacia el final. El tema de “la música para las plantas”, le parece poco creíble. El lector encuentra que los monólogos de otro personaje resultan un poco exagerados. Y así y todo, el relato funciona. Habrá que tener un ojo sobre este Daniel Pérez Navarro.

El misterio de Rosetta” por José Miguel Vilar Bou. Aventura de arqueólogos aventureros, buscando tecnologías de civilizaciones perdidas para vender al mejor postor. Muy ameno, decentemente escrito, la revelación del secreto del planeta, tan adecuadamente nombrado, está llena de sentido de maravilla, y las reacciones que encuentran los protagonistas son realísticamente desesperanzadoras. El friki sin embargo, se queja de que sale un ente a lo villano típico de Star Trek, que encuentra un poco ridículo a estas alturas de la vida, y cuyo comportamiento no queda debidamente explicado. Me parece uno de esos casos en lo que el tópico “son alienígenas, no podemos esperar comprender el sentido de sus actos”, esconde el “para que la narración avanzara, me venía bien que hicieran esto”.

Cuatro confesiones” por José Carlos Somoza. Una tontería simpática. La anécdota podría haber ocurrido en cualquier otro escenario.

La textura de las palabras”, por Felicidad Martínez. Esta mujer coge el toro por los cuernos. Coge uno de los temas menos interesantes entre los que podría optar, la vida cotidiana de las mujeres ksatryas, que recordemos que son cegadas al nacer y que viven recluidas en subterráneos, y construye con ellos su historia. Hace un gran trabajo a la hora de imaginar como percibe el mundo una persona ciega de nacimiento, criada entre otras también ciegas, el tipo de sociedad que podrían crear, las relaciones entre ellas y sus supuestos amos masculinos, pues pronto comprenderemos que las cosas no son tan simples como parecen y que la mentalidad ksatrya no está ausente en ellas (por desgracia en mi opinión, putos espartanos…..) Sin embargo, falla a la hora de contar una historia. Es un relato que te lo pasas entero esperando que pase algo, y parece que va a pasar algo, porque esta ese tipo loco molestando y esas víboras intrigantes, pero en vez de ocurrir, lo que tenemos es, principalmente, una madre explicando las verdades de la vida a su hija, (genial por cierto el órgano que emplean los hombres para la visión), mientras no hacen nada. Y al final, cuando finalmente pasa algo, no tiene el menor impacto dramático y la historia se acaba sin más.

Poker para cinco ases y tres comodines” por Yoss. El friki se queja de que, a pesar de lo que dice la introducción, no mantiene la plausibilidad científica, para empezar aparece el viaje más rápido que la luz y un virus informático que afecta a todo tipo de tecnología, independientemente del lenguaje en que se escriban los programas, de su sistema operativo o de cómo codifiquen la información, justamente como en “Independence Day”, y de que el narrador se supone que es Oannes, aunque su modo de hablar no se parezca en nada al Oannes que conocemos y queremos (es un decir) Al lector, que se conoce requetebién este universo, le aburre que le vuelvan a contar una y otra vez cosas que ya sabe, y es que emplea mucho tiempo en volver a contar cosas bien establecidas en libros anteriores (y en relatos anteriores de este mismo volumen, y en ensayos anteriores de este mismo volumen). Además el lector encuentra el lenguaje en el que está escrito demasiado alambicado, demasiado rebuscado. Creo que se esfuerza tanto por impactar, que llega a parecer pedante. Tiene el mérito de que aúna los elementos mas dispares del universo. En ese sentido, podría decirse que es el relato que mas provecho logra sacarle al escenario. En cualquier caso es bastante ameno, y juega con ideas interesantes.

En fin con sus mas y sus menos, un libro muy interesante y digno de tener en sus estanterías. La rotulación, la maquetación, el lomo, la ilustración, la introducción, la inclusión de ilustraciones, vamos todos los aspectos editoriales, no es que estén a la altura de una edición profesional, sino que la superan. La única palabra que me parece adecuada para describir estos aspectos, por más que suene cursi, es amor. Este libro es una muestra del amor y el cuidado que han puesto en él sus distintos elaboradores. Sólo puedo encontrarle un defecto, si me lo permiten, la imperdonable ausencia en él de algún relato de su coordinador.

jueves, 16 de agosto de 2012

Grandes directores malos: Mario Bava, el giallo italiano



La reputación de Mario Bava solo puede explicarse por las inmensas tragaderas de los aficionados al género fantástico. Si haces búsquedas por Internet, o incluso consultas las críticas de los periódicos, capaces de defender bodrios como “La furia de los vikingos”. Parecerá que nos encontramos ante un genio del séptimo arte, y tal vez lo fuera, pero sus películas apestan.

Considerado el padre del giallo italiano, Mario Bava tenía una imaginación visual portentosa. Sin duda fue uno de los mejores directores de terror italianos. Era un gran creador de atmósferas. Poseía una gran habilidad para el suspense. Y todo ello no bastaba. Su cine es la mejor demostración que existe de que el cine es una labor de equipo, y un delantero centro superdotado no es capaz de ganar la liga el solito.

Para empezar sus guiones son malos con avaricia, y muy a menudo participó en ellos, así que no está libre de culpa. La fotografía de todas sus películas suele ser lamentable, aunque el tiempo no ayude. La música, deleznable, salvo un piano melancólico que aparece casi siempre, y lo peor de todo: los actores.

En “Barón Sangriento”, contó con un envejecido Joseph Cotten, que hizo un trabajo bastante correcto, en “El diablo se lleva a los muertos”, Telly Savalas hace una interpretación divertida, que no buena. Sus admiradores destacarán a Christopher Lee en “La fustra e il Corpo”, aunque la verdad, doblado al italiano no se puede apreciar gran cosa, y no es que haga un alarde de expresividad precisamente.

Y es una pena, porque efectivamente, era un gran director. En “Seis mujeres para el asesino ”, el ambiente, la escenografía, es puro Hitchcock. “La máscara del diablo”, redefinió el terror en su día, es una obra que influyó mucho en las adaptaciones de Poe de Roger Corman y en Tim Burton, que aún hoy se puede disfrutar, pero que consta de un argumento infantil y tontorrón. Cosa extremadamente habitual en el cine de terror, por otra parte. “La fustra e il Corpo” es una obra maestra del cine gótico, en la que añade sadomasoquismo a las mansiones embrujadas, depauperada por un final rebuscado y poco impactante. Y paren de contar. El resto de sus películas no durarían ni diez minutos al espectador casual que hace zapping.

Caso especial merece “Terror en el espacio”. Un amplio segmento del mundo friki considera que “Alien: el octavo pasajero” no era mas que una copia de “Terror en el espacio”. Ridley Scott afirma no haberla visto nunca. Fuera de que sea una historia de terror ambientada en una nave espacial, no tienen prácticamente nada en común, salvo el cadáver momificado y gigantesco en el puente de mando de la astronave alienígena defenestrada, lo que, reconozcámoslo, es sospechoso. Pero mientras que la película de Scott ha envejecido dignamente, la de Mario Bava no hay quien la soporte. Y eso que Mario Bava era mucho mejor director que el generalmente insulso Ridley Scott, la diferencia se encuentra en el equipo del que supieron rodearse. Y mientras el de Alien es magnífico, el de “Terror en el espacio” es vomitivo. Y el cine es una labor de equipo.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Ha muerto Harry Harrison



Es triste que esta sea la primera entrada que dejo en mi blog acerca de Harry Harrison, un autor por el que siento especial predilección, aunque hayan pasado años desde que se publicó por última vez algún libro suyo, de hecho, me parece que Minotauro dejó incompleta la publicación la publicación a cachos de un libro de relatos suyo. Se nos ha ido Harry Harrison, con lo que ya no queda casi ningún exponente de aquella generación de escritores que definió lo que hoy día llamamos ciencia ficción. De los grandes, creo que ya solo queda Frederick Pohl, de quien espero hablar antes de que se muera porque haya leído algún libro suyo.

Harry Harrison está considerado un autor menor. No fue un gran innovador, ni por sus ideas ni por su estilo. No se le conoce ninguna obra maestra unánimente reconocida, a menos que consideremos así "Bill, héroe galáctico", una muy divertida sátira anti militarista, en la que también aprovecha para parodiar la capital del imperio galáctico de Asimov. Escribió varias parodias y no dudaba en reírse de obras del género por las que tenía indudable cariño. Fue ecologista antes de que estuviera de moda serlo, y no acababa de gustarle el modo en que los más jóvenes enfocaban la protección del medioambiente, como si fuera una especia de religión... Su obra mas adulta, que no he leído, parece ser "Hagan sitio, hagan sitio", y hay quien dice que la adaptación cinematográfica "Soylent Green", es mejor. Es posible, en la novela no puede aparecer Edward G. Robinson.

Harry Harrison era un autor simpático y divertido. La mayor parte de sus novelas eran historias de aventuras, meros entretenimientos sin pretensiones, pero entretenimientos de calidad, bien escritos, con argumentos inteligentes, momentos brillantes, personajes tópicos, pero bien trazados, un gran sentido del ritmo, y mucha ironía. La ironía y la desconfianza hacia los militares son las principales constantes de su obra, diría incluso que su obra se unifica por la plasmación de las personas sensatas por evitar que los militares lo manden todo a freír espárragos.

Recuerdo que cuando estuve leyendo el Flash Gordon de Dan Barry, no pude evitar pensar que algunas de sus aventuras parecían obra de Harry Harrison. Nunca he sabido si esas historias en particular lo eran, pero podéis comprender mi sorpresa cuando descubrí que Harry Harrison había sido guionista de Flash Gordon, durante la época de Dan Barry. Además era dibujante, y aunque creo que nunca llegó a vivir de ello, llegó a publicar alguna cosa.

Era un autor que hacía que mereciera la pena pasar un rato leyéndole, que nunca defraudaba a la hora de entretener, y que lo hacía sin insultar la inteligencia y la sensibilidad del lector. Supongo que a eso le llaman ser un "autor menor".