Buscar este blog

No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 31 de agosto de 2010

"Cuentos 2" Edgar Allan Poe


La edición de los cuentos completos de Edgar Allan Poe, con traducción de Julio Cortázar, tiene una enorme ventaja sobre otras muchas que he visto: está dividida en dos tomos.

La agrupación de los relatos es tal, que todos los relatos que merecen algún interés se encuentran en el primero, así que el lector avispado puede prescindir de la compra del segundo y ahorrarse una pasta. Lamentablemente, nadie me avisó a mí, así que me compré los dos, y me he tenido que tragar el segundo volumen. Aunque me ha costado.

¿Que es lo que ofrece este libro? Para empezar ningún relato de terror, todos esos están en el primero. Este está compuesto de sátiras y fútiles intentos de humor. Y de una descripción de un paisaje de 15 páginas, "El cottage de Landor".

Sin duda estoy siendo demasiado duro, pero solo mi cabezonería me ha permitido acabarme este libro. Tal vez en su día resultase divertido, pero el abismo de tiempo y cultura es demasiado grande. Falta el contexto, soy incapaz de pillar la mayoría de las referencias culturales, y cuando no sabes de que se está burlando o parodiando, como que hace bastante gracia. Si es que la tiene, porque cuando pillo las ironías, me parecen poco risibles.

Además todo ello está salpicado de juegos de palabras intraducibles, y fragmentos no traducidos en francés, latín, o yo que sé que otro idioma. Y la tediosa tendencia de Poe a detallar las descripciones en exceso, no hay nada menos claro que el que se esfuerza demasiado por serlo. Intentando ser concreto y minucioso para que no quede ninguna duda, es capaz de liarse y hacerle un lío tremendo al lector. Es una tendencia que lastra terriblemente esos relatos policíacos que tanto admira Eduardo Mendoza. Por ejemplo, en "La incomparable aventura de un tal Hans Pfall",relato que algunos consideran precursor de la ciencia ficción y de la obra de Julio Verne, aunque al final se revele que todo ha sido una superchería y donde se sueltan un monton de barbaridades científicas, hay fragmentos como el que sigue: "En su primera parte la superficie es muy llana hasta terminar en una planicie total y, finalmente, en una concavidad que llega hasta el mismo polo, formando un centro circular claramente definido, cuyo diámetro aparente subtendía respecto al globo un ángulo unos sesenta y cinco segundos". Además, cuanto mas lioso es lo que explica mas expresiones como "claramente", "perfectamente simple" o similares jalonan el texto, como si ya desesperado optase por tildar de idiota al que no sea capaz de entenderle. Como Mariano Ozores.

En fin hay algunos relatos bien construidos, como "Los anteojos", "El sistema del doctor Tarr y del profesor Fether", y algunos en los que se entiende lo que dice, pero no lo que quería decir, como "El rey peste", o "El aliento perdido". Y por supuesto, el díptico formado por "Como escribir un artículo a la manera del Blackwood" y "Una malaventura", no se si la crítica de esa revista era afortunada, pero el ejercicio de autocrítica y autoparodía que hace es impresionante, y muy superior a lo que pueda decir yo en este post.

Resumen: lo mas inaguantable que he leído en mucho tiempo. Solo se lo recomiendo a los estudiosos de Poe, porque puede ayudarles a entender mejor su obra, el hombre y esas cosas. Se lo desaconsejo especialmente a los fans de Poe, puede hacer que su ídolo caiga del pedestal.

sábado, 21 de agosto de 2010

Aquí la legíon




"El grito suena claro y nítido, como una oración o una plegaría o un grito de guerra o un desafío maravilloso. Tal vez como todo eso junto..
- !Aquí la legión!.
[...] Y de pronto todo el desierto parece estallar con ese grito único y tempestuoso y el inmenso estallido de mil bayonetas parece encender otro sol, un sol de acero y filo en la boca de los fusiles...
- !Aquí la legión¡.
[...] Y allí llegan, oleada tras oleada, todo olvidado, todo sin importancia, todo dejado a un costado, todo, excepto esa gloria única, ese orgullo demoníaco, ese sueño varonil de batallas y bayonetas, ensordecidos de tambores y clarines, vertiéndose como un mar embravecido que rompiera todos los diques, y ese alarido que hace temblar el mundo... Si, !Escuchen! !Escuchen! ¿No lo oyen? !Escuchen!
- !Aquí la legión¡."

Bonito, ¿verdad?. Ya hacía tiempo que le debía una entrada a Robin Wood. Una avería del ordenador se llevó la de Dax cuando era el momento, y luego la dejadez ha podido mas que yo, hasta ahora. Llegó el momento de saldar deudas. Descubierto para mí en el blog de Rafael Marín, Crisei, en un post sobre Nippur de Lagash, el guionista de origen paraguayo es probablemente el mejor prosista que haya dado el comic en castellano. Su carrera se ha desarrollado principalmente en Argentina, aunque ya lleva mucho trabajando para Italia, y hasta ha hecho alguna cosilla para España. Su obra es inmensa y en ella caben casi todos los géneros, humor, terror, serie negra, serie rosa, fantasía heroica, ciencia ficción, y por supuesto, la aventura, pura y llanamente, con la que ha recorrido todas las épocas y localizaciones geográficas, la prehistoria imaginaría de Or-Grund, la antigúedad de Nippur, la bretaña invadidad por los sajones de "Ayax", prácticamente todo el mundo del siglo XVI en "Dago", ese vuelo por toda la historía y mas allá que es "Gilgamesh".

Para mí ya es una tradición leerme una historia suya todos los días de fiesta o fines de semana, como para otros puede ser ir a desayunar al bar, y disfrutar de esa maravillosa prosa, que creo estilísticamente superior incluso a la del propio Horacio Germán Oesterheld, y la de gran parte de los escritores contemporáneos de nuestra lengua.

Hablando de HGO, comentaba en una entrevista que le encargaron en una ocasión guionizar un comic sobre la legión extranjera francesa. Empezó a documentarse y se negó, porque llegó a la conclusión de que eran un atajo de hijos de puta, y que él estaba de parte de los beduinos.

Está claro que Robin Wood no tiene esos prejuicios morales. Ignoro que parte de lo que se cuenta es real y cual es ficción, no sé si existió un coronel Max Chevalier, que fuera enviado a África a meter en cintura a una desmoralizada legión, después de las derrotas ante Prusia en Europa, que consiguió convertirlos en la mas eficiente máquina de hacer la guerra que ha existido, ni si existían sus cuatro coloristas capitanes.

Los 56 números que escribió Robin Wood, consisten en historias autoconclusivas de unas 15 páginas, en las que se suele contar un hecho de valor, o compañerismo. Wood no se anda con chiquitas, no oculta los orígenes, a menudo criminales, de sus protagonistas, ni su desesperación y falta de futuro, pero todos parecen consolarse en la amistad viril y el orgullo del cuerpo. El mismo soldado que es el héroe de un capítulo, puede fallecer al siguiente. Y de hecho lo hacen, casi todos los personajes que son minuciosamente retratados acaban muriendo algunas historias después. Ni siquiera los capitanes se libran de esta suerte, y sospecho que si Robin Wood hubiera seguido guionizándola, su número se habría reducido a menos de tres de los originales.

Aunque de vez en cuando sus adversarios árabes se muestren como hombres de honor, duros y tan heroicos como sus legionarios, normalmente aparecen como sádicos y traicioneros, no se explican sus motivaciones. Si llegados a este punto alguien cree que este comic se trata de una exaltación militarista y colonialista, le diré que tiene toda la razón del mundo. Y que me encanta. Vamos que casi le dan a uno ganas de alistarse.

Los personajes son maravillosamente humanos y bien construidos. Los diálogos son tan buenos como la prosa. Y además se las apaña para desarrollar pefectamente una historia en apenas esas 15 páginas que comenté, que a un autor europeo le llevarían sus 48 inevitables páginas, y un americano varios números mensuales. Sus argumentos pueden ser conmovedores, trágicos, cómicos o emocionantes, unas veces mas originales que otros, pero siempre excelentemente contados por alguien que domina su oficio.

De momento he dejado la serie con la llegada del inevitable relevo de Armando Fernandez. Luis García Durán hace una labor encomiable en los dibujos, aunque no esté a la altura de otros trabajos suyos, como la posterior "KOZAKOVICH & CONNORS". Hace bien su trabajo, recrea puntillosamente los uniformes y las armas y se ocupa de que todos los personajes tengan sus caras y expresiones. Narrativamente, no puede hacer mucho, está totalmente subordinado a la labor del guionista. Pero a veces parece haber cierto amaneramiento, cierta indefinición en los fondos. Tal vez sea un trabajo apresurado, no lo sé. Y el color, como el de casi todas las revistas de aquella época, cuando lo tienen, es lamentable, cuatro colores planos que no aportan nada y que incluso afean el dibujo.

De modo que ya saben Otra muestra de talento de un guionista superdotado.

"... esto es algo más que un cuerpo militar. Esto es la legión. Cincuenta nacionalidades, hombres sin pasado, asesinos, príncipes y obreros. La infantería mas condecorada en la historia del mundo. La mas tradicionalista, la mas dura y la mas orgullosa. [...] Ellos son una secta. Son los nuevos caballeros templarios. Son monjes soldado, son el extremo de todo."

viernes, 13 de agosto de 2010

"Señora de los laberintos" de Karl Schroeder




Hay una vieja disquisición sobre si una novela puede ser un buena novela de ciencia ficción, sin ser una buena novela. El consenso, políticamente correcto, es que hay buenas novelas, o malas novelas, pero que no hay malas novelas que sean buenas novelas de ciencia ficción.

No puedo estar mas en contra. No tengo muy claro como definir los géneros, mas allá de la consecución de un objetivo. Una novela policiaca puede ser literariamente muy pobre, y ser una excelente novela policíaca, si la intriga es absorvente e ingeniosa, por ejemplo, una novela de terror puede estar muy mal escrita, y sin embargo hacer que te cagues de miedo, en cuyo caso será una gran novela de terror. Existen muchas magníficas novelas de aventuras, cuya calidad literaria es irrisoria, pero cuyo sentido del ritmo, emoción, y a veces hasta personajes, son una maravilla. Y por supuesto, existen malas novelas, que son excelentes novelas de ciencia ficción.

"Señora de los laberintos", es una de ellas. Estilísticamente no puedo destacar nada, la idea, supongo, es que los personajes se definan por sus actos y palabras, loable empeño, pero que precisa de mas talento en la construcción de la trama. Tal como quedan, la mayor parte del tiempo no sabemos mucho de ellos, solo las cosas que les pasan, sobre las cuales no tienen apenas control, los motivos de sus actos o las características de su personalidad, no quedan mas que esbozados, a algunos, sencillamente no se les entiende, o parece que el autor cambio de opinión sobre ellos sin reescribir lo anterior. En el fondo, son solo piezas de ajedrez que Schroeder mueve por el tablero de su imaginación.

Grandes revelaciones resultan solo curiosas, no anodanantes, largas peripecias que deberían tener su efecto en los protagonistas y que abarcan amplios periodos de tiempo, se cierran entre una página y otra sin mayores consecuencias. Uno está aburrido de leer apocalipsis y catástrofes globales, pero de todos modos, la destrucción del hogar del protagonista debería tener un mayor efecto dramático. Y cosas asi a cientos.

Y sin embargo la novela mola. En parte porque las cosas ocurren tan deprisa que no da tiempo a que nadie se aburra, pero principalmente, porque hay ideas, hay algo que contar.

Recuerdo que cuando empecé a leer estas cosas por Internet, lo último que me importaba eran las gilipolleces e idas de olla del autor, sino lo que pudiera sacar en claro del argumento. Asi que cumplamos el expediente, aunque es difícil: la cosa empieza en la corona Treven, un mundo anillo parcelado en el que conviven innumerables culturas humanas, algunas en el mismo espacio físico, mediante el uso de tecnologías de realidad virtual, nano-tecnología, y sobre todo, bloqueos tecnológicos. Cada cultura es un universo cerrado en si mismo, con su historia, sus mitos, y sus leyes físicas, que pueden ser distintas. A cada una de estas unidades culturales se las llama "colectores".

Cada persona elige durante la adolescencia el colector que mas se ajusta a su personalidad, durante una crisis de pubertad en la que son capaces de percibir el resto de colectores. Aunque la mayor parte de la gente reside en un solo colector, el tránsito entre ellos está permitido, aunque supone aceptar como propios los valores del colector ajeno.

La protagonista, Livia Kodaly, pertenece a un colector especialmente orientado a la fusión o esploración de otros colectores. Ocupa una destacada posición política, y está envuelta en un aura de grandeza, debido a que cuando era muchacha lideró a los supervivientes de un accidente que quedaron absolutamente desconectados del intrínseco, la red de información.

Súbitamente los límites entre colectores empiezan a deshacerse y unos misteriosos seguidores de una no menos misteriosa entidad conocida como 3340 subvierten los valores de unos colectores para ponerlos en contra de otros, los colectores son conquistados unos tras otro, y Livia y sus amigos emprenden un largo periplo en busca de ayuda, que les llevará mas allá de Treven... y hasta aquí puedo contar.


La cantidad de reflexiones, especulaciones y temas tratados es enorme e interesantísima. Se especula abundantemente sobre la política y el gobierno. Se presentan diversos métodos de gobierno de lo mas peculiares, las adhocracias, entidades que surgen de la agrupación de personas con intereses comunes, los votos, inteligencias artificiales resultado de las características medias de los miembros de una adhocracia, el libro (básicamente un juego de rol. Han leido bien un juego de rol). Amén de temas como la subjetividad de la realidad, la globalización llevada a escala astronómica, el control externo sobre la vida individual, que sin embargo dota a la existencia individual de sentido (muy bien llamadas narraciones), la superación de la humanidad, el que demonios significa ser humano, ecología a nivel estelar, y quien sabe cuantos me dejo en el tintero. Puede que ese sea su mayor defecto, se disparan un montón de ideas y especulaciones, pero no se llevan a sus ultimas consecuencias, ni se desarrollan mucho, pero son muchas ideas y muy interesantes.

Una novela muy entretenida, que hace pensar, y en 300 páginas de letra enorme contiene mas motivos para la reflexión que otras obras actuales, que rondan las 1000. La novela mas satisfactorio de ciencia ficción que ha caído en mis manos desde que leí "Visión ciega", lo que, como ocurrió hace unos 4 o 5 meses, tampoco es decir mucho. Además, por en medio estuvo "Spin"....

jueves, 12 de agosto de 2010

Los muertos vivientes: "Teme a los cazadores"


Nuevo tomo y mas de lo mismo. La serie prosigue con el tono de road-movie que adquirió ultimamente, y que recuerda mucho a los comienzos de la mismas. El trabajo de Kirkman y Adlard es del estilo al que venían haciendo, así que es una obra continuista, aunque a estas alturas es inevitable haber perdido la frescura de sus orígenes.

El tomo arranca de un modo francamente impactante, con una de esas muertes imprevisibles pero lógicas marca de la casa, que trae consigo un tremendo conflicto ético. A continuación, por primera vez, se convierte en un relato de terror.

¿Digo por primera vez?. Pues si, en mi opinión, "Los muertos vivientes", mas que un comic de terror es un melodrama sanguinolento sobre las reacciones de la gente ante las situaciones adversas. Pero en este volumen tenemos una ejemplar historia de terror, con un enemigo oculto y misterioso que nunca se ve, hasta que se hace patente con una revelación terrible sobre sus intenciones. Como también es norma de la casa, los vivos resultan ser mas peligrosos que los muertos. Y no digo mas.

La situación se solventa sin embargo demasiado deprisa, incidiendo otra vez en la temática del "hacer lo que haga falta para sobrevivir", que anda apoderándose de la obra. Todavía les veo poco carisma a los nuevos protagonistas, especialmente el cura, cuyo secreto se revela demasiado fácil y rápidamente. Para compensar, la despedida final de uno de los mas veteranos y queridos personajes de la serie, resulta apropiadamente conmovedora.

Un trabajo eficiente y profesional, con momentos de brillantez, que engancha, aunque empieza a sonar a ya visto.