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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 13 de agosto de 2010

"Señora de los laberintos" de Karl Schroeder




Hay una vieja disquisición sobre si una novela puede ser un buena novela de ciencia ficción, sin ser una buena novela. El consenso, políticamente correcto, es que hay buenas novelas, o malas novelas, pero que no hay malas novelas que sean buenas novelas de ciencia ficción.

No puedo estar mas en contra. No tengo muy claro como definir los géneros, mas allá de la consecución de un objetivo. Una novela policiaca puede ser literariamente muy pobre, y ser una excelente novela policíaca, si la intriga es absorvente e ingeniosa, por ejemplo, una novela de terror puede estar muy mal escrita, y sin embargo hacer que te cagues de miedo, en cuyo caso será una gran novela de terror. Existen muchas magníficas novelas de aventuras, cuya calidad literaria es irrisoria, pero cuyo sentido del ritmo, emoción, y a veces hasta personajes, son una maravilla. Y por supuesto, existen malas novelas, que son excelentes novelas de ciencia ficción.

"Señora de los laberintos", es una de ellas. Estilísticamente no puedo destacar nada, la idea, supongo, es que los personajes se definan por sus actos y palabras, loable empeño, pero que precisa de mas talento en la construcción de la trama. Tal como quedan, la mayor parte del tiempo no sabemos mucho de ellos, solo las cosas que les pasan, sobre las cuales no tienen apenas control, los motivos de sus actos o las características de su personalidad, no quedan mas que esbozados, a algunos, sencillamente no se les entiende, o parece que el autor cambio de opinión sobre ellos sin reescribir lo anterior. En el fondo, son solo piezas de ajedrez que Schroeder mueve por el tablero de su imaginación.

Grandes revelaciones resultan solo curiosas, no anodanantes, largas peripecias que deberían tener su efecto en los protagonistas y que abarcan amplios periodos de tiempo, se cierran entre una página y otra sin mayores consecuencias. Uno está aburrido de leer apocalipsis y catástrofes globales, pero de todos modos, la destrucción del hogar del protagonista debería tener un mayor efecto dramático. Y cosas asi a cientos.

Y sin embargo la novela mola. En parte porque las cosas ocurren tan deprisa que no da tiempo a que nadie se aburra, pero principalmente, porque hay ideas, hay algo que contar.

Recuerdo que cuando empecé a leer estas cosas por Internet, lo último que me importaba eran las gilipolleces e idas de olla del autor, sino lo que pudiera sacar en claro del argumento. Asi que cumplamos el expediente, aunque es difícil: la cosa empieza en la corona Treven, un mundo anillo parcelado en el que conviven innumerables culturas humanas, algunas en el mismo espacio físico, mediante el uso de tecnologías de realidad virtual, nano-tecnología, y sobre todo, bloqueos tecnológicos. Cada cultura es un universo cerrado en si mismo, con su historia, sus mitos, y sus leyes físicas, que pueden ser distintas. A cada una de estas unidades culturales se las llama "colectores".

Cada persona elige durante la adolescencia el colector que mas se ajusta a su personalidad, durante una crisis de pubertad en la que son capaces de percibir el resto de colectores. Aunque la mayor parte de la gente reside en un solo colector, el tránsito entre ellos está permitido, aunque supone aceptar como propios los valores del colector ajeno.

La protagonista, Livia Kodaly, pertenece a un colector especialmente orientado a la fusión o esploración de otros colectores. Ocupa una destacada posición política, y está envuelta en un aura de grandeza, debido a que cuando era muchacha lideró a los supervivientes de un accidente que quedaron absolutamente desconectados del intrínseco, la red de información.

Súbitamente los límites entre colectores empiezan a deshacerse y unos misteriosos seguidores de una no menos misteriosa entidad conocida como 3340 subvierten los valores de unos colectores para ponerlos en contra de otros, los colectores son conquistados unos tras otro, y Livia y sus amigos emprenden un largo periplo en busca de ayuda, que les llevará mas allá de Treven... y hasta aquí puedo contar.


La cantidad de reflexiones, especulaciones y temas tratados es enorme e interesantísima. Se especula abundantemente sobre la política y el gobierno. Se presentan diversos métodos de gobierno de lo mas peculiares, las adhocracias, entidades que surgen de la agrupación de personas con intereses comunes, los votos, inteligencias artificiales resultado de las características medias de los miembros de una adhocracia, el libro (básicamente un juego de rol. Han leido bien un juego de rol). Amén de temas como la subjetividad de la realidad, la globalización llevada a escala astronómica, el control externo sobre la vida individual, que sin embargo dota a la existencia individual de sentido (muy bien llamadas narraciones), la superación de la humanidad, el que demonios significa ser humano, ecología a nivel estelar, y quien sabe cuantos me dejo en el tintero. Puede que ese sea su mayor defecto, se disparan un montón de ideas y especulaciones, pero no se llevan a sus ultimas consecuencias, ni se desarrollan mucho, pero son muchas ideas y muy interesantes.

Una novela muy entretenida, que hace pensar, y en 300 páginas de letra enorme contiene mas motivos para la reflexión que otras obras actuales, que rondan las 1000. La novela mas satisfactorio de ciencia ficción que ha caído en mis manos desde que leí "Visión ciega", lo que, como ocurrió hace unos 4 o 5 meses, tampoco es decir mucho. Además, por en medio estuvo "Spin"....

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