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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 30 de julio de 2019

“La quema de Cíbola” de James S.A. Corey


Nuevo ejemplar de la saga “The expanse”, universo realmente expandido desde el volumen anterior. AVISO: este post estará plagado de spoilers de las anteriores entregas de la saga y puede que de alguno de esta.

El punto de partida de “La quema de Cíbola” es realmente atractivo. Una empresa adquiere los derechos de exploración-explotación de uno de los innumerables planetas que quedaron accesibles a la humanidad después de “La puerta de Abadón”. Cuando su primera expedición científica llega allí, se encuentra con que ya existe un asentamiento ilegal, formado por refugiados de las guerras y catástrofes que han asolado el sistema solar en las anteriores entregas de la saga. No tardan en producirse conflictos entre las dos comunidades y muertes. James Holden y la tripulación de la Rocinante son enviados como mediadores.

De modo que tenemos a los protagonistas sentados en medio de un auténtico polvorín, entre dos bandos deseosos de usar la violencia, en un planeta que no acaban de entender, cuya biología puede guardarles alguna sorpresa desagradable y que tal vez no esté tan abandonado como parece.
Como ya digo, una situación muy interesante, que dará pie a conflictos éticos, reflexiones sobre la habitabilidad y la investigación de entornos alienígenas y la mezcla de biologías y un poquito de física y mecánica orbital para principiantes (muy poquito, todo hay que decirlo) . De este modo, los talibanes del género, entre los que me incluyo, encontrarán suficiente sustento como para no considerarla una lectura inútil, mientras que el resto del público disfrutarán con la acción, el peligro y el suspense. A estas alturas de la saga, ya es evidente que el objetivo de los autores es que sus lectores pasen un rato emocionante, más que entregarse a sesudas especulaciones, aunque no las eviten. Ese objetivo principal lo cumplen estupendamente en “La quema de Cíbola”. Incluso diría que lo hacen mucho mejor que en entregas anteriores.

El sentido del ritmo es apabullante, los desastres se suceden uno detrás de otro y una situación ya bastante comprometida desde el comienzo se va tornando cada vez más desesperada. Por el contrario, el desarrollo de los personajes me ha decepcionado un poco. No espero gran profundidad psicológica en estas novelas, la tripulación de la Rocinante, Amos incluido, es un puñado de chicos buenos que siempre hacen lo correcto, pase lo que pase. Los intentos anteriores de dar más profundidad a Holden rondaban lo patético. Pero, aunque tópicos, los personajes secundarios creados, en principio, para una sola novela, solían ser bastante más interesantes. En ésta, el malo que es malo porque es malo y llega a oponerse a los intentos de salvar a todos los personajes, él incluido, por motivos tan inconsistentes que no hay quien se lo crea. Y de la groupie de Holden no hablemos.

También podría quejarme de que los autores evitan desarrollar ideas muy interesantes que ellos mismos han planteado, que algunas soluciones se ven venir, que el final es un deux ex machine, que no se avanza en el misterio de la desaparición de los creadores de la proto-molécula y de lo superfluo del prólogo y el epílogo, protagonizados por un personaje que no aporta nada a la historia, en lo que supongo que se trata de un anuncio del próximo volumen.

Sería en vano y no empañaría el hecho de que “La quema de Cíbola” es lo que sus autores pretendían que fuera, una historia de ciencia ficción de aventuras, en la que la aventura prima sobre la ciencia ficción pero no la eclipsa, destinada a lectores adultos que buscan una diversión inteligente, pero no demasiado trascendente. 

martes, 16 de julio de 2019

“Muero por dentro” de Robert Silverberg


 
“Muero por dentro” es una de las novelas más famosas de Robert Silverberg. Al igual que “El libro de los cráneos” resulta de difícil clasificación. No está ambientada en el futuro sino en el momento en que se escribió y no tiene más elementos fantásticos que la telepatía del protagonista. Sería factible clasificarla como realismo mágico o algo parecido.

David Selig es un hombre de mediana edad, obsesionado con la literatura, sin pareja ni más familia que una hermana adoptiva, sin empleo estable ni vivienda propia que sobrevive escribiéndoles por dinero los trabajos a los estudiantes universitarios. David es telépata. Aunque nunca ha sido capaz de utilizarlo para su propio beneficio, el acto de introducirse en las mentes de otras personas es su mayor gozo y lo único que da sentido a su existencia, si bien le hace sentirse culpable por la violación de la intimidad y ha estropeado sus relaciones más serias.

Ahora ese don, que es su bendición y su maldición está empezando a desaparecer. La novela sigue el día a día de David Selig, durante los últimos estertores de su poder, salpicándolos con recuerdos de su vida, intercalados, no de manera cronológica, sino aleatoria.

Es una novela tremendamente bien escrita y esa es la principal razón para leerla. Tiene algunos momentos de lo más impactante, el mejor de todos, para mí, en el que Selig se ve atrapado en el “viaje” de su novia cuando esta toma LSD o la triste relación con la única mujer a la que nunca pudo leerle la mente, abocada al fracaso precisamente por esa imposibilidad.

El principal problema que tiene, es que en “Muero por dentro” no ocurre prácticamente nada. El grueso de la novela es un estudio del personaje principal y David Selig se hace pronto muy cargante desde que hace su primera aparición, enfundado en sus pantalones de campana. He leído a quién escribe que su don le ha hecho que odie a todo el mundo, al ser consciente de sus miserias y sus bajezas. Personalmente discrepo, más que odiar David Selig es condescendiente: desde sus alturas de fracasado de la vida, mira por encima del hombro a los hispanos, los negros, los homosexuales y, sobre todo, a las mujeres. A todos ellos dedica comentarios despectivos, junto con los que no sean judíos ni licenciados en literatura. Además es pretencioso y pedante. Sinceramente, no creo que la telepatía le haya convertido en un paria, creo que lo que le convierte en un paria es que no hay nadie que lo aguante.

Y los lectores tenemos que conocerlo íntimamente durante, afortunadamente, no demasiadas páginas.
Bien, sobre gustos no hay nada escrito y yo mismo he dicho muchas veces que los personajes de una novela no tienen que parecer personas agradables, simplemente, tienen que parecer personas.

No se muy bien que decir de esta novela. Está muy bien escrita y las partes buenas son muy buenas. Leerla merece la pena por esas partes, por la perfección de los aspectos técnicos. Creo que en algunos momentos me ha impactado seriamente y el personaje principal está muy bien desarrollado. Por desgracia, como ya he dicho, en la novela no hay más que el desarrollo de ese personaje y es un personaje inaguantable. No es poca hazaña que Robert Silverberg lograra tenerme en vilo con algo que no me interesaba lo más mínimo y que sospecho que carece de interés.

martes, 9 de julio de 2019

“El espartano” de Javier Negrete


“El espartano” es, al parecer, una obra que Javier Negrete venía acariciando desde que escribió “Salamina” y que sirve como complemento a la misma. Incluso aparecen como secundarios algunos de los personajes de “Salamina” como es el caso de Artemisia, la reina de Halicarnaso o el propio Temístocles. El objetivo era contar las guerras médicas desde el punto de vista de Esparta.

La novela narra la vida de Perseo, hijo de uno de los dos reyes espartanos y destinado a sucederle, al que los azares de la vida le arrebatarán todas sus posesiones y amores, pero lo convertirán en un gran guerrero que jugará un importante papel en la guerra contra el imperio Persa.

A través de su atribulada vida, Javier Negrete reconstruye las costumbres de Esparta, el modo de pensar de griegos y persas, sus mitos, las intrigas de la época y las principales batallas del conflicto, insertándolo todo en las peripecias de los protagonistas con tal habilidad, que el lector nunca es consciente de estar recibiendo una lección de historia, sino simplemente de estar inmerso en una memorable novela de aventuras.

El estilo es el habitual de su autor, con esa aparente sencillez que resulta tan fácil de leer y que cierra sus garras sobre el lector, poco a poco, sin que este se de cuenta, hasta dejarlo atrapado sin remedio.

Baste con decir que es un libro muy largo y que no se hace largo.

Si hago alguna matización, esta se debe a mis gustos personales:

Perseo es uno de esos personajes cuya máximas virtudes es que son muy guapos y pelean muy bien. No es particularmente astuto, ni tiene una personalidad muy carismática o profunda, aunque reconozco que es un buen chico. Para que se hagan una idea, el momento en que lo he encontrado más atractivo como personaje, es durante su fase “memento” o de “Soldado en la niebla”.

Algunas escenas las he encontrado forzadas, poco creíbles, cómo debidas a "exigencias del guion". La automutilación del protagonista, para ser exactos.

No me acaban de gustar esas historias que consisten en seguir la ristra de desgracias que le van ocurriendo un personaje a lo largo de su vida, sin descanso, aunque, para compensar y apaciguar al lector, se le ofrezca algún triunfo, hacia el final de la novela. Aunque reconozco que es de lo que tratan el noventa por ciento de las novelas que se han escrito alguna vez.

Tampoco me gusta que un misterioso adivino aparezca continuamente para anudar los hilos del destino. No porque la idea sea mala, ni porque esté mal ejecutada, Javier Negrete la lleva muy bien, sino porque es muy poco original, casi un tópico.

¡Pero lo que menos me ha gustado de todo es que Javier Negrete se guarde algunos ases en la manga y deja entrever que todavía queda más tela que cortar en la historia de Perseo! ¿Es que ya no puede escribirse un libro que acabe por completo?

Por el contrario, tengo que agradecerle que me haya revelado la existencia del fenómeno de la superfecundación heteroparental, fenómeno raro, pero al parecer real, del que no tenía la más mínima idea y que consideraba un mito. El saber nunca ocupa lugar.

Otra buena novela de su autor, que se ha convertido en una apuesta segura, en esto de disfrutar de la lectura.

Cuando por fin me decido a ponerme al día con su obra, va Javier Negrete y saca “Odisea”. ¡No me cunde, no me cunde!