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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

jueves, 17 de noviembre de 2011

"Perros bajo la piel", de Luis Angel Cofiño



Conocí a Luis Ángel Cofiño por su tercera (creo, con la cantidad de editoriales pequeñas que hay, cuyos libros no hay modo de encontrar, no puedo estar seguro) y última obra hasta la fecha, "Su cara frente a la mía", que, sinceramente, me parece una de las mejores obras que ha dado la ciencia ficción española, vilmente secuestrada por mi hermano y quien sabe si olvidada en un guardamuebles, que su alma se pudra en el infierno, caso de existir. En fín, que me dediqué a buscar sus otras obras. "El cortafuegos", lo conseguí en formato digital, y "Perros bajo la piel" lo encontré en la librería "Estudio en escarlata" (una vez mas, gracias). Como curiosidad diré que Cofiño es médico, y que su página web parece dedicada a trucos de Linux, lo que le hace digno de espeto de este mediocre informático que escribe.

Si las dos anteriores podríamos considerarlas "novelas de tesis", puesto que parten de una premisa que desarrolla hasta sus últimas consecuencias, esta resultaría de mas difícil clarificación, si acaso diría que me recuerda a algunas novelas de Jose Antonio Suarez, aunque personalmente la encuentre mas lograda. Normalmente no tengo el menor escrúpulo en destripar vilmente cualquier sorpresa o giro argumental de las novelas que reseño, pero en este caso me voy a tener que contener, porque tiene tantos cambios de rumbo, tantas sorpresas e intenciones ocultas, que destriparla sería cargársela. Ni siquiera puedo decir si es una novela optimista o pesimista. Sólo diré que la humanidad salida de la crisis medioambiental descrita en "El cortafuegos", tiene que afrontar un nuevo desafió, el primer contacto con una especie alienigena, y que los políticos, como siempre, quieren aprovechar el acontecimiento para lograr sus propios objetivos. Y...bueno, dejémoslo.

Aunque en comparación con las otras dos novelas parece menos ambiciosa, Cofiño sigue haciendo buena ciencia ficción. Hay especulaciones interesantes sobre inteligencia artificial, vida extraterrestre, política y formas de gobierno. Personalmente algunos de los momentos que mas he disfrutado se los debo a Anna, la radioatrónoma alemana. Sus recuerdos o reflexiones en los que se nos describe el mundo ecológicamente estable en el que se ha convertido la tierra (el mantenimiento del coche familiar), y sobre todo, el pasaje en el que se imagina a los extraterrestres, que me resultó especialmente delicioso, aunque sea un adjetivo que deteste.

En lo puramente literario o artistico, pues...los personajes me han parecido poco definidos, lo que no es necesariamente malo, al tratarse de una novela coral con muchos protagonistas un exceso de definición habría resultado perjudicial y habría repercutido de mala manera en el ritmo. Aún así, en ocasiones se pasa, tenía que revisarme continuamente la lista del pasaje para saber quienes eran los miembros de la expedición que estaban hablando y algunos de sus conflictos personales, por ejemplo la relación entre los telecos no es ni esbozada, solo comentada, y la historia de la IA merecería un mayor desarrollo. Es una apreciación personal, pero Cofiño siempre me parece que está punto de eclosionar como escritor, pero nunca termina de hacerlo. Las situaciones están a punto de ser conmovedoras,..pero no terminan de serlo. Los personajes están a punto de ser creíbles, ..pero se queda a medio camino, los trazos que los definen resultan demasiado gruesos, los diálogos demasiado forzados.

La historia da muchos giros inesperados, realmente, tiene mas vueltas y revueltas que una montaña rusa. Cofiño juega continuamente con las expectativas del lector para que, cuando crea saber el rumbo que tomará la historia, traicionarlas con un nuevo vuelco inesperado, y de ese juego sale victorioso, hace reflexionar al lector y le hará pasear por regiones mentales poco transitados.

En fin, ¿que puedo decir?. En lo que se refiere a estrictamente ciencia ficción, me ha parecido una de las mejores novelas españolas que he leído últimamente, pero, con el mayor de los respetos para ambos, los que se acerquen a su lectura deberán ser conscientes de que tiene mas de José Antonio Súarez que de Stanislaw Lem.

martes, 1 de noviembre de 2011

"Sharpe y el oro de los españoles" de Berbar Cornwell



Personalmente, aunque sirven para hacerte una idea, me tomo las novelas históricas que leo como si fueran novelas de fantasía heroica. Son historias que transcurren en mundos exóticos que no tienen nada que ver con el que habito, por lo que no me preocupo demasiado de su verosimilitud. Para los que estén interesados en una crítica desde el punto de vista histórica leánse esto:

http://lanovelaantihistorica.wordpress.com/2011/02/20/el-fantastico-mundo-del-senor-cornwell-%E2%80%9Clos-estragos-de-sharpe%E2%80%9D/

Sale bastante malparado, y le crea a uno dudas sobre la credibilidad de las historias de Uthred de Bebbanburg

El resto asumamos que son un montón de gilipolleces divertidas, y pasemos el rato. Le veo dos peros a esta historia.
Uno, el menos importante, es un cierto grado de infantilismo, que percibo en la exageración de la maldad de los antagonistas. Que sea infantil no quiere decir que sea para niños por cierto. Por ejemplo, cuando Sharpe irrumpe en una guarida francesa, se encuentra a un alto oficial en un dormitorio con una mujer desnuda atada a los postes de la cama. A ver, cuando un ejercito ocupa una población durante una guerra, hay pillaje, destrucción sin sentido, asesinato de civiles a mansalva y, por supuesto, violaciones, pero eso de los postes de la cama me parece parafernalia sadomasoquista y por lo tanto bastante ridículo. Lo mismo la obsesión con las torturas, muy elaboradas por ambos bandos, y ese guerrillero tan siniestro al que los franceses, llaman "El católico", para distinguirlo del resto de los paisanos de un país completamente católico, ocupado por otro del mismo palo.

Y luego está el tema moral. Al final del libro, Sharpe decide que el fín justifica los medios, y se convierte en criminal de guerra, realizando una acción que horrorizaría al mismísimo Jack Bauer, y que no le vuelve precisamente simpático.

En fín, no es lo mejor que he leido de Cornwell, pero entretener entretiene.