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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 1 de noviembre de 2011

"Sharpe y el oro de los españoles" de Berbar Cornwell



Personalmente, aunque sirven para hacerte una idea, me tomo las novelas históricas que leo como si fueran novelas de fantasía heroica. Son historias que transcurren en mundos exóticos que no tienen nada que ver con el que habito, por lo que no me preocupo demasiado de su verosimilitud. Para los que estén interesados en una crítica desde el punto de vista histórica leánse esto:

http://lanovelaantihistorica.wordpress.com/2011/02/20/el-fantastico-mundo-del-senor-cornwell-%E2%80%9Clos-estragos-de-sharpe%E2%80%9D/

Sale bastante malparado, y le crea a uno dudas sobre la credibilidad de las historias de Uthred de Bebbanburg

El resto asumamos que son un montón de gilipolleces divertidas, y pasemos el rato. Le veo dos peros a esta historia.
Uno, el menos importante, es un cierto grado de infantilismo, que percibo en la exageración de la maldad de los antagonistas. Que sea infantil no quiere decir que sea para niños por cierto. Por ejemplo, cuando Sharpe irrumpe en una guarida francesa, se encuentra a un alto oficial en un dormitorio con una mujer desnuda atada a los postes de la cama. A ver, cuando un ejercito ocupa una población durante una guerra, hay pillaje, destrucción sin sentido, asesinato de civiles a mansalva y, por supuesto, violaciones, pero eso de los postes de la cama me parece parafernalia sadomasoquista y por lo tanto bastante ridículo. Lo mismo la obsesión con las torturas, muy elaboradas por ambos bandos, y ese guerrillero tan siniestro al que los franceses, llaman "El católico", para distinguirlo del resto de los paisanos de un país completamente católico, ocupado por otro del mismo palo.

Y luego está el tema moral. Al final del libro, Sharpe decide que el fín justifica los medios, y se convierte en criminal de guerra, realizando una acción que horrorizaría al mismísimo Jack Bauer, y que no le vuelve precisamente simpático.

En fín, no es lo mejor que he leido de Cornwell, pero entretener entretiene.

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