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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

sábado, 29 de septiembre de 2012

"Crónicas del Multiverso" de Victor Conde

Las "Crónicas del multiverso" han resultado ser el libro que me apetecía leer justo en el momento en que necesitaba leerlo. Una space opera como dios manda, entretenimiento en estado puro, emoción y sentido de maravilla a partes iguales. Tenía mis reparos, de hecho, me lo compré recién salido de la imprenta y no me lo he leído hasta ahora, aunque, dado el montón de libros de dos metros de altura que tengo en mi habitación eso no sería tan raro. Mis reparos se debían a que transcurre en el mismo universo (mas o menos) que "Mystes" y "El tercer nombre del emperador", novelas de cuya creatividad disfruté, pero que llegaron a hacerse totalmente incomprensibles para mí. Finalmente piqué y no lo lamento, en realidad, gracias a su lectura ahora comprendo mejor las otras dos novelas.

No entraré a describir el argumento, bastante lo hace ya la contraportada. La novela se estructura en capítulos cortos contados desde el punto de vista de cada uno de los personajes con un gran cliffhanger final, es decir una estructura tan vieja como el mundo, pero que a pesar de su falta de originalidad, suele cumplir su propósito de enganchar cuando se emplea con habilidad, y en este caso, funciona perfectamente, A penas has empezado a leer, cuando los personajes ya están saltando de un peligro tremebundo en otro y de sorpresa en sorpresa y ya estás perdido.

Una de sus virtudes es la auencia de paja. Aquí no hay capítulos de morralla pasados a máquina simplemente porque tocaba el turno del capítulo de  tal personaje, aunque no le pase absolutamente nada, ni descripciones de cuatro o cinco páginas de paisajes improbables que no se volverán a visitar, no, aquí todo tiene su razón de ser, su lugar en la trama y nunca se pasa de largo.

Las descripciones duran lo que tienen que durar y punto. Y no es porque no haya grandes escenarios, porque si algo caracteriza esta novela es la creatividad en estado puro. Hay todo tipo de alienigenas, naves espaciales, planetas y sociedades de lo mas variados, situaciones subrealistas y sorprendentes, batallas y cataclismos. Es un chute de imaginación en estado puro, cuyos efectos han sido de lo mas refrescantes para mi psique.

Estilísticamente está bastante bien escrita, la prosa de Victor Conde cumple de sobras con el objetivo de reproducir el pasmo y la maravilla que caracterizan la trama, aunque en ocasiones abusa de tecnojerga dificilmente comprensible que puede dificultar la lectura. La acción es tan rápida que no da tiempo a caracterizar los personajes en gran profundidad, lo que tampoco es malo, un cáncer de la narrativa actual son los personajes demasiado caracterizados. Sin embargo el equilibrio entre las líneas argumentales me ha parecido algo dispar. Mel Pankratis, por ejemplo, desaparece bruscamente de la novela, después de que la suya fuera una de las líneas argumentales principales al comienzo de la misma, sin que quede demasiado claro lo que ha sido de él, y lo mismo ocurre con Jules y Zhinz. Con estos sabemos lo que ocurrió, pero ¿que demonios pasa con Norte y Zula? ¿Resolvió o no resolvió el acertijo de la Xfinge? ¿Cual era el acertijo, cual era la respuesta, como demonios se puede extraer alguna tecnología de esas conversaciones? Todo lo relativo a las Xfinges es muy misterioso y atractivo, pero muy vago e impreciso.

Y vale que es una obra de género fantástico, pero se abusa mucho de los "Deux ex machine", no queda claro como ni porque cierto personaje cruza tanto el espacio y el tiempo para salvar a los demás.

Aparte de ello Joviann Fust se incorpora demasiado tarde al reparto como para generar una auténtica implicación emocional y su línea queda muy diluida. Las razones del conflicto con su familia tardan en hacerse evidentes al lector, y Victor Conde no logra que este conflicto tenga fuerza dramática. Los personajes de su familia quedan muy acartonados, especialmente Semra, y sus acciones no parecen tener una justificación clara. Toda esta parte de la novela es como fragmentos inconexos de un sueño. Para colmo, no tienen apenas influencia sobre el resto de los personajes, con lo que esta parte de la novela parece un pegote extraño, no aporta nada a la obra, excepto algunas ideas y algunos pasajes atractivos, que por lo demás podrían haberse publicado separadamente.

En su momento todas las tramas se abandonan en favor de la capitana Lina Kolbrand, sin duda la mas atractiva y aventurera. Es en este momento cuando todo se pone muy apocalíptico, y ocurre demasiado deprisa. Los correos electrónicos con los que empiezan los capítulos nos han ido informando de como va degenerando la situación, pero echo en falta un punto de vista mas mundano, mas a ras del suelo, que transmita al lector la sensación de que toda la civilización se va al carajo desde dentro, no como si uno fuera un observador externo. Por supuesto, odio al personaje del ex-cuñado de la capitana, pero supongo que ese era el objetivo, aunque me parezca muy estereotipado.

En fin esas son mis opiniones, sobre una novela cuya lectura me ha entusiasmado y me ha dejado con ganas de mas.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Grandes directores malos: Dario Argento, el giallo italiano (2)



Si tuviera que juzgarle por su obra mas reciente, Darío Argento no aparecía en esta sección. Si hubiera que juzgarle por "El fantasma de la ópera", "El jugador", "La madre del mal" y sobre todo "Giallo" debería aparecer en una llamada "Malos directores". Lo que sería injusto, porque hay que reconocerle que "Rojo oscuro", "Suspiria" y "Inferno" son películas bastante buenas, a pesar de sus convencionalismos arguméntales y de cierta cutrez (en concreto el final de "Suspiria" hubiera necesitado, no ya mejores efectos especiales, sino efectos especiales).

El resto de su producción puede ser más o menos divertida, aunque no se pueden considerar buenas películas, pero tienen hallazgos visuales, y mas en concreto, en casi todas sus demás películas suele haber alguna buena escena que las salva. En ocasiones parece que lo único que tuviera en la cabeza fuese esa escena, y alrededor de ellas haya construido una alambicada y rutinaria trama de crímenes sin mucho sentido.

Aunque como director tiene sus puntos, buena ambientación y como ya he dicho al menos una escena, o un plano secuencia bueno por filme, como guionista es bastante malo, no es capaz de construir personajes sólidos, abusa del trauma como explicación para todo, comete carnicerías con la psicología mucho mayores que las que comete con sus personajes, es decir, no tiene ni idea de auténtica psicología, pero presenta sus propias idas de olla como si fuera teorías psicológicas respetables.. No sería tan grave sino reincidiera en ello, una y otra vez. Además de cometer errores de bulto (el caso de "Rojo oscuro" es memorable, puesto que antes del inevitable final, el protagonista cree que el asesino ya ha sido detenido. Olvidando el hecho de que el supuesto asesino contempló junto a él el primer crimen). Es una pena que se empeñe en escribir sus propios guiones, porque es algo para lo que le falta el talento, mientras que sabe rodar secuencias interesantes.

A pesar de ello, su inventiva visual es bastante inferior a la de su maestro, Mario Bava. Al contrario que este, Darío Argento si ha contado con buenos actores en sus películas. Por ellas han pasado Karl Marlden, Max Von Sidow, Donald Pleasance, David Hemmings, Adrien Brody, Jennifer Connelly. Haber contribuido mediante ayuntamiento carnal a traer al mundo una buena actriz ha propiciado la aparición de Asia Argento por sus filmes. ¿Que puedo decir? Ninguno de ellos hizo el mejor papel de sus carreras (no debe ser lo que se dice un gran director de actores), y ninguno de ellos salva sus películas.

Es un gran aficionado a la música clásica, a la opera y a Verdi (es italiano), y en sus películas se nota. A fin de cuentas hizo una versión de "El fantasma de la ópera", un "Terror en la ópera", y hay música clásica en muchas de sus películas, en buenas escenas por lo general.

En fin, es un artesano del terror de serie B. Sus películas típicamente eran medianamente entretenidas, y permanecían en la retina por algún momento aislado de brillantez, y parece haber dejado ya muy atrás sus mejores momentos. Tiemblo en como será ese Drácula en 3D que está preparando con Rutger Hauer de Van Helsing..

sábado, 1 de septiembre de 2012

"Mundos en expansion" de Joe Haldeman



Bueno, hay que reconocer que la espera se hizo larga, llegué a creer que jamás leería completa la trilogía de los mundos de Joe Haldeman, pero bien está lo que bien acaba, y finalmente se ha publicado el volumen que cierra la trilogía. Total, solo han pasado 25 años desde que leí por primera vez aquel ejemplar de "Mundos Aparte", subtitulado, "Trilogía de los Mundos 2". Por aquel entonces iba al instituto, ahora ya acabé la carrera y tengo doce años de experiencia en no llegar a nada programando en Java.

El retraso no se debido exclusivamente a los zarandeos del mundo editorial, aunque también. El propio Joe Haldeman tardó diez años en escribirlo. Mi teoría es que, en realidad, la historia terminó en "Mundos Aparte", pero lo había titulado "Trilogía", porque desde los tiempos de Tolkien se ha demostrado que las trilogías venden muy bien, así que no quiso ser menos y decidió escribir su propia trilogía, aunque el argumento se le acabó en el segundo. De hecho "Mundos" y "Mundos aparte", realmente forman una unidad, en "Mundos" realmente no ocurre demasiado, y cuando empieza a ocurrir, se acaba, En cambio leídas en conjunto, le sobran demasiadas páginas al comienzo, pero la cosa mejora mucho.

En todo caso, las dos primeras describen un futuro-pasado en el que existen Mundos (asteroides o habitats artificiales puestos en orbita alrededor de la tierra), como una guerra acaba con la civilización y como los Mundos intentan reconstruirla. Esta novela no tiene nada que ver con eso.

Durante "Mundos aparte", los mundos lanzaban una nave estelar con el objetivo de colonizar un mundo en órbita de otra estrella. Esta novela es fundamentalmente la historia del viaje de esa nave. Se mantienen algunos personajes, la protagonista por supuesto, pero el escenario y la temática han cambiado. De hecho se deshace de los Mundos de un modo más bien poco elegante.

Así que ya sabéis, la historia de un largo viaje, por debajo de la velocidad de la luz, con todos los problemas que conllevan la convivencia durante tanto tiempo en un entorno tan reducido. Haldeman hace un trabajo asombroso de documentación y especulación, pensando en todos los problemas que se pueden presentar en tal viaje, y algunos que resulta raro que se presenten. En efecto, resulta impresionante la cantidad de catástrofes, tragedias y decepciones contra las que se tienen que enfrentar los esforzados colonos. En manos de otro escritor, eso se podría haber convertido en un culebrón lacrimógeno de la peor especie. Por fortuna, Haldeman no se recrea en el dolor y el sufrimiento, aunque no lo elude, no le da mayor importancia, lo considera una parte ineludible de la vida. En ese sentido, los amantes de los culebrones también se sentirán decepcionados, porque, falta de sentimentalismo aparte, en un culebrón uno espera que después de hartarte de sufrir y sufrir, los protagonistas tengan su recompensa y sean felices lo que les quede de vida. Aquí no hay esa catarsis, no hay una compensación moral, por más que les vengan encima tragedias y tragedias, el cupo no se cierra, siempre pueden ocurrirles alguna nueva.

Y tampoco se puede decir que realmente lo pasen tan mal. Como ya dije, es una parte ineludible de la vida, a la que los personajes se sobreponen una y otra vez, y se las apañan para disfrutar de la vida a pesar de todo. Típicos personajes de Haldeman, son escépticos, eficientes, irónicos, saben reírse de si mismos y sexualmente son totalmente desinhibidos. Se folla mucho este libro, al estilo de los años sesenta, pero eso no es una novedad. El que se haya leído los dos anteriores ya conocerá bien a Marianne O'Hara. Hay gente para todo, pero el que no se hubiera encariñado ya con este bichejo deslenguado, probablemente se enamorará en este, no porque cambie, sino porque es difícil no simpatizar con su directo y divertido modo de ver la vida.

Haldeman nunca juzga a los personajes ni sus decisiones, mantienen una postura imparcial, quizá excesivamente imparcial. Por ejemplo, la imposibilidad de la democracia en una nave espacial, que a todos los efectos es un pequeño mundo en sí, le parece algo tan de sentido común que nunca lo cuestiona. Muchos de los problemas con los que se enfrentan son expuestos con gran didactismo, pero no resueltos, lo que no deja de ser algo decepcionante. Se nos explica los factores que deben tenerse en cuenta para una campaña de imagen, pero no se nos describe como fue la campaña subsiguiente. En otras ocasiones hace cosas parecidas, describe un problema, los protagonistas o el narrador enumeran las opciones de las que disponen, y eso es todo, a otra cosa mariposa.

No todo tiene que ser un relato-problema Asimoviano, es correcto hacer que el lector se plantee preguntas, pero resulta decepcionante que las preocupaciones acuciantes de repente se desvanezcan y no vuelvan a tener importancia en la historia. También habría sido de agradecer demorarse más en algunos parajes. Es una novela corta, en la que se condensan más de cincuenta años de acontecimientos, a veces el ritmo se hace demasiado vertiginoso.

Por lo demás, me ha sorprendido, aunque no debería, lo buen escritor que es Haldeman. Haldeman es un escritor sutil, de cuyas habilidades no me daba cuenta cuando tenía trece años. Es capaz despertar muchas sensaciones en sus lectores con muy pocas palabras, de pasar de la comedia al drama en unas pocas líneas. Por ejemplo, pocas veces he visto mejor reflejada la fascinación por la música con mayor habilidad que en la breve evocación de las manos de una pianista acariciando sus teclas. Sabe ser lírico y evocador cuando conviene. Debe de ser una delicia de leer en ingles, para los que sean capaces de esas cosas.

Por último, bueno, el final, claro. No lo voy a desvelar, pero es cuanto menos,... peculiar. Supone un cambio de temática muy brusco con el resto de la novela y con las dos anteriores, por supuesto. No es solo que empiece una historia nueva, es que concluye la narración poniéndose metafísico y filosófico. Es una reflexión interesante la que hace,... creo. No soy muy dado a las filosofadas, lo mismo podría estar tomándome el pelo, aunque es coherente, con su visión del absurdo de la vida (la vida es grandiosa, emocionante, aterradora e irrelevante). No se que le parecerá a los demás lectores. A mi no es que me haya emocionado, pero tampoco me ha disgustado, Estoy seguro de mas de uno lo encontrará decepcionante. Y por supuesto, hubiera deseado que a Marianne no le hubieran ocurrido tantas tragedias personales los últimos años de su vida.

En fin, ye me he leído el final de la "Trilogía de los Mundos". Ya puedo morir en paz.