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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

sábado, 25 de febrero de 2012

"Atlántida" de Javier Negrete




Una ola de erupciones volcánicas sacude la tierra y puede llevar a la raza humana a la extinción. Su última esperanza reside en un investigador de lo paranormal fracasado y en el secreto de la atlántida. Con estos mimbres Javier Negrete construye un glorioso entretenimiento. Con el adjetivo "glorioso", pretendo reivindicar la literatura destinada mayormente a a entretener. No hay en ello nada malo ni menor, no deja de ser un arte con sus propias reglas y convenciones, que Javier Negrete domina a la perfección. Así, el dominio de las diferentes subtramas, separadas no solo por los abismos de la distancia sino tambien por los del tiempo, es irreprochable, todas aportan algo, se complementan entre sí, se separan y se entrelazan para confluir en el climax final de un modo perfecto. Si acaso algunos personajes permanecen apartados del tablero de juego durante demasiado tiempo, pero eso es opinable y acaban volviendo para hacer su papel.

Se podría hablar de lo esquemático de la mayor parte de los personajes, algo normal en este tipo de narración, y para ser esquemáticos, algunos de los héroes a su pesar protagonistas se hacen inmediatamente entrañables. También se podría hablar de exceso de referencia frikis, para expresarse a menudo hace referencias a "Star Wars", "Star Trek", "La historia interminable", o "El emperador de todas las cosas". No hay nada malo en ello, de hecho me encantan, pero es un tema espinoso a tratar, todo depende de la audiencia que se esté buscando, a la cual debe adaptarse el lenguaje, y no sé si la audiencia "generalista", las pillaría todas.

Por lo demás, una novela inteligente, bien documentada, con algunas ideas interesantes y una trama absorvente con la que me lo he pasado muy bien. Y ahora un par de divagacones que ha despertado en mí.

A la hora de tratar el tema del ecologismo existen dos posturas antagónicas igualmente extremistas. Una, la políticamente correcta, llena de poetas ingenuos reniegan de esta era de tecnológica que nos ha tocado vivir, aborrecen las afrentas a las que diariamente sometemos a la madre Gea, sueñan con un retorno a eras mas sencillas y pegadas a la naturaleza e idolatran a las culturas nómadas y primitivas, abrazando todo tipo de misticismos y basuras new age. La otra, por el contrario, es totalmente tecnófila, eminentemente práctica, los misticismos ñoños la hacen vomitar, se ríe del síndrome de culpabilidad del hombre occidental y, si se tercia, negará el cambio climático. A su modo ambas están igualmente equivocadas.

Javier Negrete ha conseguido enfrentarse a ambas. Por un lado podría parecer que está militando en la primera, puesto que la novela está completamente a favor de la hipótesis Gaia, pero, aunque la Tierra sea un ser consciente, esa consciencia resulta morar en sus capas mas profundas, y es indiferente a la vida que mora en su superficie. Un concepto, el de la indiferencia del mundo y diría mas, el universo, hacia la vida inteligente, que comparto. Para postre, lo que salvará a la humanidad, no será el arrepentimiento de sus pecados y el abandono de la tecnología, sino la propia tecnología y, !TACHAN! !LOS VIAJES ESPACIALES!.

Demasiado para hippies trasnochados.

Otra cosa. Se le han puesto muchas etiquetas a esta novela. Que si thriller tecnológico, que si thriller mitológico.... La que mas me gustaría sería "JavierNegretada". Para hay una mucho mas sencilla y acertada que la define mejor: "Ciencia ficción". No será de lo mas hard que he leído, ni es una space opera, pero es lo que es. !Si es que hasta transcurre en el futuro!, aunque sea cercano. Javier Negrete ha vuelto a colar una novela de ciencia ficción en una colección generalista. Y van...

Y por último, quedémonos con una posible conclusión extraída de una lectura jocosa de la novela: "Solo la ciencia ficción puede salvar a la humanidad".

domingo, 5 de febrero de 2012

"El palacio de la eternidad" de Bob Shaw



Bob Shaw llegó a mi con su trilogía de "Los astronautas harapientos", "Las astronaves de madera" y "Los mundos fugitivos", en un momento en que ya eran un gran aficionado a la fantasía y la ciencia ficción, pero en la que todavía era medianamente inexperto, y cada nueva obra que leía era una nueva maravilla. En seguida ocupó un lugar entre los autores que deseaba seguir, a pesar de que el segundo y el tercer volumen de la trilogía son bastante prescindibles. Aún hoy, que ya soy un lector descreído que en ocasiones reniega de los que fueron sus ídolos, mantengo un muy buen recuerdo de "Los astronautas harapientos".

Sin embargo, no pude seguir la obra de Bob Shaw. No encontré ninguna otra novela, ni colección de relatos, y desde entonces, los editores nacionales le han mantenido en el anonimato. Afortunadamente para mí, Internet ha venido en mi ayuda.

"El palacio de la eternidad" es una novela extraña, puesto que consta de dos partes muy diferenciadas entre sí.

En la primera tenemos a Mack Tavernor, un veterano de la guerra que la humanidad está librando con los pitsicanos, unos alienigenas que están decididos a destruir la humanidad sin aparentemente ningún motivo, con los que nunca ha sido posible establecer comunicación. En su día, Mack trabajó desarrollando armas para la guerra, pero abandonó el ejército cuando descubrió que dichas armas también se habían utilizado contra seres humanos, y ahora vive retirado en Mnemosyne, "el planeta de los poetas". Su vida tranquila va a verse turbada cuando el ejército decide establecer en ese planeta su nuevo centro de mando. Los militares llegan aplastando el terreno, literalmente, ejerciendo la violencia contra cualquiera que proteste y Tavernor acaba uniéndose a una revuelta contra ellos.

Y muere.

Y aquí empieza la segunda parte, y la mas rara.

Tavernor descubre que el espacio está habitado por egones, seres compuestos de la propia luz de las estrellas, que como parte de su desarrollo deben fijarse a un ser material. Tavernor es un egón, como lo son todos los seres humanos (y según en que momento de la narración todos los seres vivos). Los egones viven eternamente después de la muerte de anfitrión orgánico, conforman una especie de memoria de la especie, con la que es posible comunicarse, mediante el acto que los artistas y científicos llaman "inspiración". Los egones pueden morir, pero no por causas naturales, y de hecho están muriendo, porque el sistema de propulsión mas rápido que la luz que usan los seres humanos les están matando. Este sistema es también la causa de que los humanos estén perdiendo la guerra con los psitcanos, puesto que les separa de los egones e impide la aparición de genios o ideas geniales, frenando su desarrollo frente al ascenso psitcano.

Tavernor se reencarna en su hijo para revelar esta nueva a la humanidad y salvarla.

Acabo de revelar el mayor spoiler de la novela, pero no veo que se pueda hablar de ella sin largarlo.

Una rápida búsqueda en internet, me revela que la novela se escribió en 1969, es decir en plena guerra de vietnan y en el apogeo del movimiento hippy. Sin hacer una investigación sobre el tiempo o las circunstancias de su concepción, resulta fácil considerarla fruto de su tiempo. La segunda parte encaja con la psicodelia y la metafísica de la época. La primera, que me resulta mas impactante, encaja con la situación en Estados Unidos, aunque Bob Shaw era inglés. La guerra que dura tanto que se convierte en parte de la vida corriente y en una preocupación mas pequeña que los impuestos. La apelación al patriotismo para justificar los abusos y la violencia. Es fácil relacionar a los ingenuos artistas que son masacrados por los militares con los pacifistas de la época y eso que Bob Shaw crea un enemigo mucho mas concreto y mortal que el comunismo.

Es instructivo ver lo poco que hemos avanzado. Si no me hubiera molestado en buscar la fecha de la publicación podría haber creído que era una obra reciente, ver en los psitcanos una analogía de Al qaeda y la "guerra contra el terror", tan difusa, puesto que no se sabe exactamente con quien se está en guerra y que va camino de hacerse igual de eterna que vietnan. Así y todo, desde mi desconocimiento, diría que la represión no es tan brutal como la que aquí se presenta, pero es un buen momento para leer el libro y hacerse preguntas, pues pudiera llegar a serlo, y lo es en muchos aspectos (estoy pensando en Guantanamo).

La parte mística, bueno,..delirios pseudoreligiosos, es lo que me pareció, aunque me produjo escalofríos ver como llevaba a sus extremos algunas consecuencias lógicas de la certeza en la otra vida, como el momento en que Tavernor deja morir a su amante-madre, pues piensa que será mas feliz como egon. No creo que fuera la intención de Bob Shaw, pero me acojonó bastante.

La novela está bien escrita. Abundan en ella las imágenes y los momentos de gran belleza y poesía. El sentido de maravilla abunda en sus páginas. El comienzo es estremecedor, con la descripción de la noche bajo un cielo plagado de asteroides, a la que llega la luz de una supernova. Abundan los momentos impactantes. Las escenas de acción y suspense están muy bien logradas. La parte de interacción entre los personajes está menos lograda, aunque el talento de Shaw lo enmascare, en el fondo son todos estereotipos y tópicos. En fin como ya he dicho irregular, pero en ningún momento me pareció estar perdiendo el tiempo con su lectura. Una obra entretenida, bien escrita y bastante interesante, paranoias metafísicas aparte. Estaría bien que algún editor español se animase a publicar mas libros de Bob Shaw.