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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 26 de octubre de 2010

El hombre de la plata



Allá por el 500 algo A C, Tartesos, al borde de su declive, estaba en su mejor momento. Monopolizaba el comercio de estaño. Un mercenario a sueldo de la realeza saquea una tumba para obtener el oro con el que comprar una esclava de la que está prendado. El botín contiene una placa de plata en la que están parcialmente escritos unos pactos que podían poner en peligro ese monopolio.

Empieza la persecución, en la que pronto se ven involucrados otros mercenarios, un mercader griego, bandidos montañeses. Por en medio la placa va cambiando de manos, trayendo la desgracia a todo aquel que entra en contacto con ella, acarreando asesinatos y terminando en medio de una revuelta y la guerra.

Esta novela es muy breve. Existe una versión posterior de la misma mas reciente, ignoro si será o no mas extensa. Su brevedad es a la vez su virtud y su defecto. Todo ocurre tan deprisa, tantas situaciones y combates en tan poco tiempo, que es imposible aburrirse. Por otro lado, la trama parece mas esbozada que desarrollada. Es tópica, aunque interesante, los personajes apenas están caracterizados, no hay tiempo para ello, en seguida están muertos, y las muertas no resultan muy impactantes, porque prácticamente eran unos desconocidos para el lector, los cambios de narrador resultan abruptos, aunque mucho menos que el final. Parece que de repente el autor diga: “Se acabó lo que se daba” y ya está, sin la menor sensación de conclusión. No hay tiempo para detenerse en el periodo histórico, aunque claro, otro lado, no cae en el defecto del exceso de didactismo, aboga mas por una especie de “inmersión”, en el tiempo pasado, que resulta mas eficaz, asumiendo las costumbres y los valores de otras eras.

Muy entretenida, pero excesivamente poco elaborada, diría yo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Angel de IDW: y sin embargo funciona




Mientras que Josh Whedon supervisa personalmente la llamada "Octava temporada" de Buffy la cazavampiros en comics en Dark Horse, la versión en comic del vampiro con alma acabó en la editorial IDW, con un grado de compromiso mucho menor. Mientras que en Buffy es una especie de productor ejecutivo, dicta las líneas argumentales, elige los equipos que trabajan en la serie y de vez en cambio escribe algún arco argumental, en "Angel", por lo que cuentan los extras, se reunió con Brian Lynch, discutieron la línea general de la serie, y de vez en cuando este le llama o le envía guiones y recibe sus sugerencias.

Las noticias dicen que esta colaboración va a terminar, y que Angel se va a integrar también en Dark Horse, mas probablemente dentro de Buffy que con colección propia. ¿Y que nos ha dejado en todo este tiempo?. Pues ya van para 4 tomos de Norma.

La acción empieza no recuerdo cuanto tiempo después del final a lo dos hombre y un destino de la serie. El buffete diabolico de Wolfran & Hurt mandó al infierno a toda la ciudad de los Angeles, en castigo por el asalto al que la sometieron los protagonistas. Ahora es un páramo post apocalíptico regido por diferentes demonios donde la vida humana no tiene ningún valor. Angel representa a la facción de los ya dichos Wolfran & Hurt, y hace lo que puede por proteger a los habitantes de la ciudad, ayudado por el fantasma de Wesley y el dragón que aparecía al final de la serie (dragona).

Poco a poco el resto de los personajes de la serie van apareciendo para ayudarle en su cruzada, alguno de ello en diferente bando y casi todos cambiados, para bien o para mal, por las difíciles situaciones vividas.

Evaluar la serie es difícil. Bueno, no tanto. El segundo tomo, es una recopilación de historias cortas, que cubren el hueco entre el callejón y la situación actual. Algunas de ellas sirven para atar cabos sueltos, pero todas ellas son muy malas. O no, después de todo, fui incapaz de acabármelo. De todos modos lo voy a vender por e-bay.

El dibujo, menos en el de las historias cortas, corre a cargo de Franco Urru, a quien van reforzando Stephen Money, Nick Runge y David Messina. No sé absolutamente nada de ninguno de ellos, ni de Brian Lynch, ya puestos. No sé que parte hace cada uno ni como se complementan, pero ninguno lo hace demasiado bien. Es mas bien feillo, no se entienden bien las peleas, los personajes o no tienen cara, o tienen fotocopias de las de los actores, por lo que siempre resultan bastante inexpresivos.




Brian Lynch por su parte, carece de sutileza, los personajes hablan demasiado y se explayan demasiado sobre sus vidas y filosofías, carecen de la chispa y la gracia de los originales, sus intentos de humor no le quedan muy bien. Cae en muchos vicios de los guionistas superheroicos, que hablan sin parar y además suelten largos monólogos en medio de una conversación, o recurrir a un bicho muy grande que lo destroza todo para rematar una historia. Con todo, hay que reconocer que algunas de las mejores ideas de la serie no son de Whedon, sino de él, y que en bastantes momentos consigue mantener el espíritu del original. Hay esos momentos sorpresa en que el curso de la acción previsto da un giro de 180 grados, y sin embargo te das cuenta de que todo era perfectamente lógico, a los protagonistas les ocurre lo peor que podía ocurrirles, una y otra vez y lidian como pueden con ello de un modo mas o menos creíble, y hay momentos de humor absurdo que aligeran la tensión

Y es que hay que confesar que este Angel me parece una rareza, en la que el todo es mejor que las partes, ni el guionista, ni los dibujantes, ni, ya puestos, los coloristas, son muy buenos, pero de alguna manera engancha, quieres saber lo que ocurrirá a continuación, que nueva sorpresa aguarda a la vuelta de la página. Tal vez se deba a mi total falta de imparcialidad, quizá la serie de televisión me gustó tanto que mi cerebro produce endorfinas ante las imágenes de mis antiguos héroes, pero he babeado como un buen perro de Pavlov con estos cómics. Aunque ahora, con la saga del infierno terminada, sería un buen momento para abandonarla…….

martes, 12 de octubre de 2010

Azincourt



Nueva novela de Bernard Cornwell. Siempre es entretenido leer a este hombre. En esta ocasión nos cuenta las aventuras de Nick Hook, durante la campaña francesa de Eduardo V, teniendo lugar el clímax de la novela en la batalla de Agincourt, al parecer Azincourt según la ortografía medieval.

Nick Hook es un guardabosques que toda su vida a sido puteado por un cura noble y rico, que termina en el ejército después de convertirse en proscrito. Eduardo V es descrito como un puritano duro, intransigente y obstinado, bastante alejado del personaje de Shakespeare, aunque mantenga su costumbre de pasearse de incógnito entre la tropa para conocer su moral y opiniones.

Nick por el contrario es un muchacho ingenuo y con buenas intenciones. A partir de la matanza de Soissons, surge a la luz un peculiar rasgo de su personalidad, que no creo que le guste a un amigo mío, que lo mismo podemos entender como una manifestación de su subconsciente o un elemento fantástico en el relato.

Los viejos conocidos de las aventuras de Thomas de Hooktown, nos encontraremos muchos elementos conocidos. De hecho, incluso se le menciona una vez a lo largo del libro, y, aunque interesantes, las reflexiones sobre el tiempo y el entrenamiento que se necesita para producir un arquero en condiciones, su envergadura y diferencia con los de competición actuales, la fiebre por el arc oque sufrieron los ingleses, como se usa y se mantiene un arco, sus componentes, empiezan a olernos un poco, porque nos las hemos encontrado en los libros del santo grial, y puede que unas cuantas veces.

No es extraño, a fin de cuentas transcurren en la misma época y leí que Bernard Cornwell empezó a escribirla como una novela de Thomas de Hooktown, y luego lo dejó porque le parecía que su historia había acabado en “Heretic•. Se me ocurren otros motivos: Asumiendo que Thomas tuviera 18 años en Crezy (1346), en Agincourt tendría 88 (1415). Aunque parecidos, Nick es una versión mas joven e ingenua de Thomas, quien pasaba en una elipsis del ataque a su pueblo natal a ser un veterano arquero del rey, es menos pícaro y mas preocupado por hacer lo correcto. A pesar de cómo empieza el libro es básicamente un buen chico, al que la vida lleva por lugares peligrosos y horrendos.

La necesidad de ceñirse a la realidad histórica impide que sea una novela tan vibrante como otras del mismo autor, como por ejemplo las de Uthred de Bembabburg, pues todo tiene que transcurrir en unas fechas y lugares determinados y seguir los movimientos del ejercito invasor. Pese a ello, como siempre, logra un entretenimiento de primer orden, las batallas están escritas con maestría y el final resulta muy emocionante. Se echa en falta algo más de sentido del humor, aunque hagan lo que puedan algunos de los entrañables sargentuchos de Cornwell, como sir Cornewaille.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Mi eReader y yo



Mi eReader llegó a mi a través de un camino tortuoso. Llevaba años fantaseando con comprar uno, y mirando los escaparates de la Fnac. Tenía casi decidido un modelo que pensaba comprarme en vacaciones. Y justo antes de que llegaran, en la celebración de mi cumpleaños me preguntaron que que me compraban. Les sugerí el ebook entre otras cosas. Me pidieron un modelo y dije no se que de uno de Sony, porque en la fiesta de despedida de un compañero de trabajo se habló de regalarle uno, y decían que había uno barato de Sony.

Así que mis hermanos se aliaron y me llegó el PRS300. Y chicos, barato, ¡una mierda!.

Ya me he terminado mi primer libro con él , hagamos balance de su uso: nunca es nada de color de rosa. Por su ligereza y lo fácil que resulta cambiar de página, cosa de apretar un botón, es lo mejor para leer ene l metro. Eso es innegable. Sin embargo, cuando lees un libro, lo tienes abierto por la mitad, y tu vista recae sobre dos páginas. Pasar la página en el metro puede ser un show, incluso puedes tener que cambiarte el libro de mano, pero solo lo haces cada dos páginas. En cambio con este cacharro hay que hacerlo cada pagina.

Como la pantalla es pequeña, hay que ponerle el zoom, lo que significa que estás viendo como mucho medía página a la vez. O sea que cambias de página como 4 veces mas a menudo mínimo. Y cada vez que lo haces, la pantalla se queda en blanco por un momento, forzándote a hacer una molesta pausa, en el peor de los casos puedes perder el hilo de una frase. Al final empecé a cogerle el tranquillo a darle a siguiente página un par de líneas antes de haber terminado la página, pero entonces resulta que la siguiente página está en blanco, tarda mucho menos en generarla, y te pasa la que estaba sin haber tenido tiempo de leerla.

Además el zoom puede hacer cosas raras al distribuir el texto, y te quedas con páginas en blanco o con muy poco texto. Como no lleva iluminación no cansa la vista, pero si intento leer en la cama, debido a la ubicación de la luz de mi habitación, apenas puedo verlo.

De todos modos, he descubierto que los pdfs piratas se ven mejor que los oficiales. Aunque parezca mentira, los oficiales suelen llevar muchas tonterías, solapas con el nombre del autor, los capítulos, la editorial, que se distribuyen de formas raras y ralentizan el refresco, mientras que los piratas suelen ser solo texto-texto-texto y se distribuyen mejor por la pantalla, que tarda menos en configurarse.

A pesar de todo, estoy muy contento con mi eReader. Pero estaría mucho mas contento, sino fuera porque esta semana, a todos los del trabajo les ha dado por comprarse un kindle, el precio es menor, la pantalla es mas grande, tiene un teclado…… No se, me da la sensación de volver a haber hecho el primo.