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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 21 de abril de 2017

“Aventuras y desventuras del príncipe Otto” de Robert Louis Stevenson



Historia de las desventuras amorosas de un príncipe de un pequeño y remoto estado europeo, Grunewald. El príncipe es descrito como una persona agradable, incluso inocentona, desprovisto de interés por el gobierno y de fortaleza, ha delegado todas sus responsabilidades en su joven esposa, Seraphine, a la que adora, pero con la que las relaciones no pueden ser peores. Seraphine, obsesionada con el poder, le desprecia por su falta de carácter y, aliada con el conde Grondemark, planea desatar una guerra sobre el país vecino. Otto, en el curso de una escapada de incógnito, a lo “mil y una noches” descubrirá la pobre opinión que el pueblo de Grunewald tiene de su persona, solo superada por la imagen de adúltera maquiavélica que tienen de Seraphine y tratará infructuosamente de cambiar el curso de su vida, con lamentables resultados.

Resulta curioso leer en la solapa de este libro “el protagonista vive su particular travesía del desierto para finalmente tomar conciencia del determinante papel que ejerce la integridad de su figura sobre el devenir de su pueblo”. Me pregunto si el que la escribió y yo habremos leído la misma novela. Otto es un simple bien intencionado, al que es fácil querer y que se gana con facilidad el respeto y la amistad de sus súbitos en cuanto le conocen, pero también como un inútil carente por completo de capacidad de liderazgo. Lo mejor que le puede ocurrir a Grunewald es que la monarquía sea depuesta y se convierta en una república.

Este republicanismo y su visión de la monarquía, como algo pintoresco y entrañable pero inútil y bastante ridículo, es lo que mas me ha gustado de lo que es, básicamente, una novela rosa. Una historia de amores que transcurre en los salones de grandes palacios en los que las grandes damas, cubiertas de joyas y ataviadas con vestidos de volantes agitan abanicos antes sus educadas naricitas.

Hasta me resultó escalofriante, el ardor que el narrador dedica al sufrimiento que a Otto le causa el distanciamiento de Seraphine, frente a la indiferencia que muestra ante el inminente estallido de una guerra absurda, (tan absurda como otras que han sacudido el mundo en nuestra propia época) o al de una revolución.

La novela parece el libreto de una obra de teatro: los personajes se expresan con un lenguaje muy elaborado y son proclives a los monólogos sobre cuestiones morales y éticas, cuando no religiosas o sobre los temas del corazón. Desconocemos su pasado casi por completo. Esta falta contexto hace que resulte difícil empatizar con ellos pues, aunque se les da muy bien explicar sus sentimientos, fallan por completo a la hora de expresarlos con actos.

Con la excepción de la condesa Providencia von Rosen, el único personaje que parece tener dos dedos de frente en todo el reparto, cuya frivolidad esconde un corazón de oro, irónica, egoísta y generosa a partes iguales. Curioso que su destino me preocupara mas que el de los auténticos personajes.

A menudo, cuando me estoy leyendo un libro, no puedo evitar ir pensando en lo que voy a decir de él en este blog, lo que, admitámoslo, no es la mejor manera de disfrutarlo. En esta ocasión, pensaba poner al pobre Robert Louis Stevenson de vuelta y media, por cursi y por panoli. El caso es que, aunque lo que leía no podía interesarme menos, no por ello podía dejar de seguir leyendo. Puede que el argumento no fuera interesante, pero si que lo era como me lo estaban contando y Stevenson es un maestro de la narración. La forma sobre el contenido. Hay quien a eso lo llama literatura. De acuerdo a esa definición “El príncipe Otto” es alta literatura. No puede negarse el gozo estético que proporciona su lectura. El capítulo I de la tercera parte, que consiste básicamente en descripciones de paisajes, aunque se hace un poco largo, es de una belleza alucinante y en el epílogo, en apenas un par de páginas, derrocha sutileza e ironía y más cariño por sus personajes que el que mostró en toda la novela.

El resto del público, los que no comportan esa visión de la literatura, esos groseros patanes obsesionados con burdos placeres, como que les cuenten una buena historia, será mejor que se abstengan de su lectura, a menos que pertenezcan a la logia de admiradores rendidos de la prosa de Stevenson, en la que me temo que he ingresado.

 

sábado, 15 de abril de 2017

“The gap” la space opera de Stephen R. Donaldson. (3) Valoración personal


Fuera del análisis de los principales personajes, hacer una valoración final resulta complejo. Antes que nada, dejemos una cosa clara, con sus altibajos y sus momentos mejores que otros, hay que reconocer que la saga resulta entretenida, de no serlo no habría podido terminarla. Los clímax de cada libro están bastante logrados, resultan emocionantes y consiguen que mas de cien páginas se devoren con facilidad.

Por otro lado, exclusivamente como ciencia ficción, la saga resulta decepcionante: solo tres ideas interesantes en toda la saga y únicamente una bien desarrollada. La acción transcurre íntegramente en el interior de naves y estaciones espaciales, así que no hay descripciones de fascinantes mundos alienígenas, ni de extrañas sociedades, humanas o no. Y de entre las ideas buenas, el desarrollo de la “gap sickness” es penoso. Sólo aparece una persona que la padezca en toda la serie, las tripulaciones cruzan continuamente el gap sin preocuparse nunca de que ésta pueda ser la vez en que alguno de ellos enloquezca, como si fuese un riesgo completamente inexistente.

En cuanto a lo literario... En la contraportada de las novelas de Stephen R. Donaldson que publicaba Acervo, se decía que sus mayores influencias eran Joseph Conrad, Henry James y Tolkien. Eso sería en sus novelas de fantasía , como autor de ciencia ficción, su mayor influencia, casi diría que su única influencia, son las películas y series de Star Trek: toda la acción transcurre en puentes de mando, en los que se dan tensas órdenes mientras se disparan torpedos y se intercambian mensajes con los capitanes de las naves enemigas, eso sí, por radio, sin televisiones de cuarenta pulgadas.

Peor aún, Donaldson comete todos los errores típicos de los escritores sin conocimientos científicos que escriben ciencia ficción. Sus personajes se ven obligados a ser ingeniosos y a dar soluciones brillantes a sus problemas, porque creen que esas son las reglas del género, aunque su falta de conocimiento les impida idear un solución ingeniosa a ellos mismos. Así que Stephen R. Donaldson hace que los personajes se empeñen en discusiones técnicas sin sentido que culminan en soluciones absurdas. La neutralización de un virus informático que aparece en Forbidden Knowledge es, sencillamente, delirante, como lo son todas las charlas sobre chips que discurren a lo largo de la saga.

Donaldson se pasa la vida informando con vaguedades del movimiento de las naves, con palabras como “a esta velocidad”, “con este ángulo”, “a esta distancia”, porque es incapaz de determinar con exactitud cuales serían (como si a alguien le importara la exactitud). Se inventa tecnologías nuevas como quien saca conejos del sombrero, para que sus héroes pueda usarlas como Deux ex machine que les saque del aprieto. Lo hace, por ejemplo con las granadas gravitatorias y los campos de fuerza. Juro por Dios que, en determinado momento, Angus Thermopyle descubre que posee nada menos que el equivalente a una capa de invisibilidad. Lo grave no es que sean tecnologías que puedan o no contradecir las leyes físicas, sino que nunca se las haya mencionado previamente, que sean recursos improvisados para salvar el día.

En vez de intentar aparentar ser el escritor que no es, Donaldson debería haberse centrado en la intriga y la aventura, que se le da bastante mejor. Incluso en los dilemas éticos.

A sus defectos como escritor de ciencia ficción, se suman otros como escritor, a secas. A lo largo de los libros hay decenas de conversaciones, completamente prescindibles, en las que los personajes se cuentan unos a otros lo que ya ha ocurrido en los libros precedentes, sin añadir una pizca de información nueva. Comprendo que aunque yo me los haya leído de corrido, originalmente los libros se publicaron con un intervalo de entre uno y dos años, pero no me trago que lo estén haciendo para resumir lo ocurrido hasta ahora, porque muchas de estas conversaciones tienen lugar cuando la trama de los libros está mas que avanzada. Son conversaciones totalmente prescindibles, que entorpecen y frenan la narración y solo sirven para aumentar el número de páginas. Paja.
 
(Sospecho que Donaldson las usaba para intentar aclararse a él mismo la trama y darse tiempo para pensar que es lo que iba a suceder a continuación. Nada que objetar, cada uno se las arregla como puede, pero ¿porqué narices incluirla?)

Otro defecto es que Donaldson abusa terriblemente de las muletillas. Determinadas frases, normalmente parte de un diálogo o, a veces, de un monólogo interno, rondan continuamente por las cabezas de sus protagonistas, repitiéndose una y otra vez. Es un recurso que a veces está bien, pero que pierde toda su potencia cuando la repetición lo vuelve rutinario y aquí ocurre. Además, también abusa de determinados verbos (lamentarse por ejemplo, los personajes se pasan la vida lamentándose y gimiendo, llevándose las manos al pecho y sufriendo dolores en el mismo). Esto empobrece la capacidad de expresión de su lenguaje. Es muy triste decirlo, pero Donaldson produce mejor impresión como escritor traducido, que leído en su idioma original.
 
En general, se toma demasiado en serio su obra. En este saga ha mejorado algo respecto a sus novelas de fantasía: hay algo de sentido del humor, o eso se pretende, pero en general predomina la grandilocuencia, no hay personaje con preocupaciones pequeñas, cada uno de ellos carga con el peso del mundo sobre sus hombros y la redención, los conflictos morales, los dilemas éticos, el deber y la responsabilidad no dejan espacio para nada mas.

Por último, es triste que el enemigo a batir sea Holt Fasner y no los Amnion, porque Holt Fasner apenas aparece por la serie y cuando lo hace no resulta demasiado intimidante, ni parece especialmente brillante: en pocas palabras, no da miedo. Si un héroe ha de medirse por la talla de sus enemigos, me temo que los héroes de “The gap” no pasarán a la historia de la literatura.

Todos estos defectos pesan en mi valoración final. La serie me ha entretenido, ha conseguido engancharme, a pesar de los pocos minutos que dedicaba habitualmente en su lectura, no me arrepiento del tiempo que he invertido en ella, pero, teniendo todo en cuenta, creo que los hispanolectores no nos hemos perdido gran cosa.

viernes, 14 de abril de 2017

“The gap” la space opera de Stephen R. Donaldson. (2) Los libros



Esta extensa obra se compone de cuatro novelas y una novelette. Puesto que nunca se ha publicado en España y, a estas alturas no creo que nunca lo haga, no me voy a cortar lo mas mínimo con el tema de los spoilers. Vayamos una por una.



The real story” empieza cuando Nick Succorso, un galante y atractivo pirata espacial, consigue, por medios desconocidos, que Angus Thermopyle, otro bandido, bestial y violento, sea arrestado por robar suministros de una estación espacial y le arrebata su amante cautiva, la bella y joven Morn Hyland. Esta es la versión oficial. A continuación, la narración pasa a relatar lo que de verdad ocurrió, la historia real.

La novela transcurre en un ambiente de western de frontera, entre buscadores de minerales y forajidos. No existe una auténtica policía del espacio, solo una milicia privada, la United Mining Companies Police, supuestamente bajo el control del gobierno de la Tierra.Lo mas interesante de esta historia es que en el universo de “The gap” un porcentaje pequeño pero significativo de las personas que atraviesen el hiperespacio se ven afectados de problemas mentales “gap sickness” que les convierten en peligrosos. Para mantenerlos controlados, se les colocan implantes cerebrales que dan un control total sobre ellos a las personas que blandes sus controles “zone controls”.

La verdadera historia es que Morn Hyland era en realidad una alférez de la UMCP enferma de “gap sickness” cuya enfermedad se manifiesta cuando su cuerpo es expuesto a altas aceleraciones. Mientras su nave perseguía a Angus Thermopyle, sufrió el primer brote de su enfermedad, que le hizo activar la autodestrucción de su nave, matando al resto de la tripulación, que se componía básicamente de sus familiares. Angus Thermopyle la rescató de los restos del naufragio, aunque no antes de asesinar al otro superviviente, el capitán, su padre. La colocó un implante para tenerla controlada y se dedicó a violarla, maltratarla y jugar con su cerebro hasta volverla adicta al "zone control".

Finalmente Hyland colabora con el bandido rival Succorso para librarse al fin de su esclavitud pero, en el último momento, justo antes de que Thermopyle sea arrestado, éste compra su silencio entregándole el “zone control” y ella prefiere huir con Succorso que volver con las autoridades, que le habrían retirado el implante, privándola así de su único medio para soportar la culpa, el remordimiento y el trauma de su tiempo con Thermopyle.

Esta novelette sorprende por lo crudo de las situaciones que describe: violación, maltrato físico y psíquico y asesinatos a sangre fría, pero está lastrada por la voz narrativa que Donaldson elige: un narrador omnisciente que lo sabe absolutamente todo y que se empeña en contarlo y aficionado a la psicología de salón; ya saben, de esos que explican todo por un trauma de la infancia. Las partes en las que explica la vida de Morn Hyland antes de su terrible experiencia son rematadamente malas, huelen a falso y artificial y lo mismo ocurre con el pasado de Succorso. A pesar de ello la novelette se sostiene gracias a la profunda humanidad del personaje de Angus Thermopyle.

Cuando se habla de la “humanidad” de un personaje solemos referirnos a que es un personaje simpático o entrañable. Nada mas lejos de la figura del asesino despiadado de Angus Thermopyle. Cuando me refiero a su humanidad quiero decir que hay algo muy humano y reconocible en el profundo terror que impregna todas las horas de su existencia y en los estallidos de furia y de actividad frenética que este terror le provoca.

Tendremos que esperar un tiempo todavía, hasta que le coloquen un trauma en su infancia.


Forbiden Knowledge

Primera novela en condiciones de la serie. En muchas ediciones contiene “The true story” y la verdad es que no tiene el menor sentido si no la has leído. El universo de la saga se amplia con la inclusión de los Amnion y los líderes de la UMCP. Descubrimos que existe una raza extraterrestre a la que por algún motivo el narrador listillo de la anterior narración se olvidó mencionar, con la que la humanidad se encuentra en una situación de guerra fría. Los Amnion, supuestamente, se atienen a rajatabla a sus tratos, tienen una tecnología superior a la terrícola, aunque algún misterioso problema con los medios de fabricación, son expertos en biología y manipulación genética y producen “mutágenos” que inyectan a otras formas de vida para transformarlos en Amnion. Su objetivo es asimilar algún día a toda la raza humana y a cualquier otra especie con la que se encuentren.

La UMCP protege a la humanidad del Amnion y de los ilegales que comercian con ellos, ofreciéndoles alegremente seres humanos que transformar, pero ha sido utilizada por Holt Fasner, el director de United Mining Companies como instrumento para ejercer su poder sobre la humanidad. Las intrigas de Warner Dios, el director de la UMCP, para arrebatar ésta de las garras de Holt Fasner y convertirla en un auténtico instrumento de defensa de la humanidad centrarán la serie a partir de ahora.

Esta es la novela del ciclo dedicada al personaje de Morn Hyland. Después de haber sido “rescatada” por Nick Succorso y sin medios de abandonar su nave, sabe que le resultará imposible negarse a “agradecérselo”. Su reciente experiencia con Angus Thermopyle le hace la perspectiva intolerable, así que empieza a experimentar con el “zone control” para modificar sus propias emociones, hasta conseguir programar la excitación sexual. Eso será solo el comienzo, según las crisis se suceden una tras otra, también lo utilizará para suprimir el cansancio, el miedo, inducir el sueño o desconectar totalmente la mente durante los periodos de altas aceleraciones.

Por el camino descubrirá a través de un compañero de tripulación que la UMCP paralizó y silenció unas investigaciones que habían creado un antídoto a los mutágenos Amnion, para que Holt Fasner pudiera mantener aterrorizada a la humanidad con la amenaza del ogro Amnion. También que está embarazada de Angus Thermopyle.

Hyland engañará a Succorso, haciéndole creer que el hijo es suyo para que le permita tenerlo. Con el propósito de minimizar el tiempo durante el que sería una carga para la tripulación, Succorso hará un trato con los Amnion para que aceleren su crecimiento y le implanten los recuerdos de Morn Hyland. De modo que Davies Hyland se convierte en otro personaje del reparto. Por motivos nunca explicados de un modo satisfactorio, Davies Hyland representa para los Amnion la clave para crear topos de aspecto humano que no despierten sospechas, así que le perseguirá durante el resto de la serie.

La idea de poder modificar el funcionamiento de tu propio cerebro, como hace Morn con el “zone control”, un poco al estilo del órgano de estados de ánimo de “Sueñan los androides con ovejas eléctricas” es fascinante, pero Donaldson no saca de ella todo el jugo posible, no es mas que otra herramienta de las muchas que utilizará Morn, que en esta novela hace gala de una cantidad de recursos que desaparecerán en las siguientes. Una herramienta cuyo uso tiene un precio, la adición y el desgaste físico y a la larga psíquico, pero Donaldson no consigue transmitirlo con su prosa, como tampoco consigue que nos creamos a Morn Hyland. Es un personaje atormentado por la culpa, el auto aborrecimiento y el trauma, pero Donaldson no transmite su tormento. Sus tendencias suicidas apenas se mencionan, su conflicto interno, cuando descubre su embarazo, se soluciona muy rápidamente, sin resultar emotivo. Sus flaquezas emocionales se mencionan pero no se consigue que el lector las experimente, permaneciendo el autor demasiado ocupado haciéndola superar un desafío tras otro.

Todo lo contrario ocurre con Nick Succorso, cuya figura se apodera de la función y salva en buena parte la novela. Parece que a Donaldson se le dan mejor los personajes desagradables. Nick Succorso es descrito como un egomaniaco que se ha creído sus propias bravatas, amoral, brillante y arrogante, a partes iguales, obsesionado con su fama y capaz de llegar a extremos inusitados para demostrar que nunca pierde. Resulta tan repulsivo como atractivo.

Hacia el final de Forbiden Knowledge reaparece Angus Thermopyle, reconvertido en un cyborg por los responsables de la UMCP, con el objetivo de enviarle en una misión encubierta al espacio prohibido, a la vez que se presentan al resto de los personajes que protagonizarán los restantes volúmenes de la saga.


A dark and hungry god arises.

En esta novela nos olvidamos casi por completo de Morn Hyland, mientras el argumento se bifurca. Por una lado, están las intrigas entre Warden Dios y sus hombres contra Holt Fasner, que son bastante aburridas y por otro la misión de Angus Thermopyle, en la que volverá a enfrentarse a Nick Succorso, a quien la traición de Hyland ha convertido en un tipo rencoroso y mezquino, carente por completo del atractivo que mostraba en el episodio anterior. Angus Thermopyle, por su lado, se ha convertido en un auténtico “terminator”, con fuerza aumentada y láseres incorporados, pero su mente está controlada por una computadora que restringe su comportamiento. Otra idea interesante, quizá la última que encontraremos en la serie, que en está ocasión si que ésta bien desarrollada. Existen unos códigos de prioridad, que convierten al que los recite en su amo y señor y, aunque no reciba órdenes directas, su acciones están regidas por una serie de reglas que lo mantienen dentro de los parámetros de la misión. Como es lógico, es imposible que dichas reglas puedan predecir todas las situaciones posibles y a menudo llevarán a Angus Thermopyle a encrucijadas y situaciones de interbloqueo. La posesión de los códigos que controlan a Thermopyle será disputada a lo largo de la serie, mientras que él se peleará continuamente con las reglas de su programación, intentando esquivarlas y subvertirlas.

La inculpación de Thermopyle fue utilizada como excusa para otorgar todavía mas poderes a la UMCP y a Holt Fasner. El testimonio de Morn Hyland podría revelar toda la maniobra, por lo que Holt Fasner hace que Angus Thermopyle sea programado específicamente para no prestarla auxilio, pero Warden Dios lo re programará en secreto para que haga justo lo contrario. El propio Thermopyle está lleno de lealtad a Hyland, porque ella mantuvo su parte del trato, no revelando nunca su implante cerebral, lo que le habría acarreado la pena de muerte.

Este es sin duda el volumen mas aburrido de toda la serie, debido a la profusión de páginas que se dedican a politíqueos y conversaciones aburridas, que nos apartan de la aventura de space opera que es lo única razón de que lo estemos leyendo, aunque mejora notablemente en su final.



Chaos and order y This day all gods die

Para abreviar, trataremos, los dos últimos libros juntos. En ellos se narran una serie casi ininterrumpida de combates y batallas espaciales, engarzadas en los esfuerzos de Morn Hyland, Angus Thermopyle y un pequeño puñado de aliados por volver a la Tierra y exponer las oscuras maniobras de Holt Fasner (supresión de la investigación de anti-mutágenos, falsa imputación de Thermopyle y mas cosas que han ido ocurriendo)

Los increíbles recursos que mostró Hyland en Forbiden Knowledge han desaparecido por completó y no se puede atribuir a la pérdida del "zone control", porque sus hazañas mas descabelladas las realizó sin disponer de él. Ahora su comportamiento oscila entre el de una dama en apuros y una autoridad moral de la talla de Steve Rogers. Incluso da algunos discursos. Como ya he dicho antes, no me la acabo de creer. A Donaldson se le da muy bien colocar a sus personajes frente a conflictos éticos o morales, es un atractivo de su escritura. Cuando le ocurre a Morn Hyland, siempre elige la opción éticamente superior, a pesar de que sus decisiones conlleven riesgos descabellados. Es gratificante, en cierto modo. El lector no puede menos que admirarla, pero, después de lo que ha pasado, no puedo acabar de creérmelo.

Thermopyle, por su lado, se convierte en una especie de John Mclane del espacio, en el que Hyland delega para salir de todas las situaciones peligrosas. El villano de The real story termina convirtiéndose en el héroe de la serie. Las semillas ya estaban en la novelette: llego un momento en que las vejaciones y maltratos a los que sometió a Hyland empezaron a asquearle hasta a él, que ella mantuviera su parte del trato la granjeó su lealtad eterna. Descubrir que tiene un hijo también lo afecta y por último, encontrarse con gente sincera que mantiene sus promesas. A pesar de todo ello, tampoco me lo acabo de creer por completo.

Y al que menos me creo es a Davies Hyland. Davies Hyland debería ser una mujer adulta atrapada en el cuerpo de un muchacho. No sólo eso, debería ser un reflejo distorsionado de Morn Hyland. Sin embargo, se comporta durante toda la serie como un adolescente belicoso. No cabe duda de que Donaldson confiere demasiada importancia a las hormonas.

El amplio catálogo de secundarios, aunque no dejan de ser tópicos, están bien caracterizados y cumplen su función, cediendo lo justo a la introspección. Desearía que Donaldson hubiera hecho lo mismo con los protagonistas.

jueves, 13 de abril de 2017

“The gap” la space opera de Stephen R. Donaldson. (1) Los antecedentes

 

 

Este va a ser un post raro donde los haya. Incluso me he planteado no hacerlo, entre otras cosas porque no estoy seguro de que pueda interesar a nadie, pero, como a fin de cuentas lo que suelo hacer en este blog es dar cuenta de mis lecturas y estas me han acompañado durante casi un año, parece injusto no dedicarles algunos pocos de miles de palabras. De todos modos, voy a dividirlo en varios.

Empecemos por los...

Antecedentes:
 
En los lejanos años de mi adolescencia, existía una editorial llamada “Acervo ciencia ficción”, que, entre otros, tuvo el honor de publicar las novelas de Dune, de David Brin y de Anne McCraffey. “Acervo ciencia ficción” se convirtió en “Acervo ciencia ficción y fantasía”, con la incorporación a su catálogo de “Las crónicas de Thomas Convenant, el incrédulo”, que alguno de mis hermanos tuvo la idea de regalar a un primo, vecino nuestro por aquel entonces. Se trataba de una imitación de “El señor de los anillos”, variante “inadaptado de nuestro mundo se convierte en el salvador de otro”. La originalidad consistía en que Thomas Covenant se negaba a interpretar el destino que la narración se empeñaba en otorgarle, empecinándose en que el universo al que había sido trasladado no era mas que un sueño. El conflicto, que dura tres tomos, habría podido arreglarse solo con que Thomas Covenant hubiera asistido a una representación de “La vida es sueño” o hubiera leído el libreto, pero, por desgracia, Calderón de la barca no debe de formar parte de los planes educativos de Estados Unidos.


 

 El protagonista me pareció un gilipollas que se pasaba todos los libros lamentándose. Encima era un violador, aunque tuviera remordimientos, totalmente merecidos, aunque en aquella época no entendía bien lo que eso significaba. Aún así, la serie tenía algo, las escenas de acción eran buenas, los malos daban miedo y, conforme iba avanzando, se iba alejando del canon tolkieniano que ya me tenía harto. David Pringle la incluyó entre sus cien mejores novelas de fantasía, aunque sólo para darse el gusto de ponerla a parir. Hubo unas “Segundas crónicas” que tengo que reconocer que si que me gustaron. El protagonista había evolucionado, hasta volverse menos insoportable, los personajes eran mas interesantes, las peleas mas espectaculares y los escenarios mas variados. En esta segunda trilogía se desvinculaba ya completamente de la obra de Tolkien, algo que no había visto todavía en la fantasía, creando mundos propios y argumentos originales, dentro, eso sí, de la manida lucha del bien contra el mal.

Posteriormente ultramar publicó su díptico “El espejo de sus sueños” y “El jinete a través del espejo”, convertido en tetralogía a base de dividir cada libro en dos. Adscrita también al género “inadaptado de nuestro mundo se convierte en el salvador de otro” partía de una idea fascinante, un mundo en el que los espejos son ventanas a universos paralelos y ubicaba mas de la mitad de la historia en un único escenario: un castillo asediado lleno de intrigas y personajes enfrentados, cosa que me encantó. Construida minuciosamente, con lentitud pero a paso seguro, esta obra me animó la vida durante unos siempre puñeteros parciales y me ganó para la causa del autor.
 
 
Autor que desapareció completamente de las librerías españolas.

El ciclo del “Gap”

Años mas tarde, descubrí que en su siguiente serie Stephen R. Donaldson había cambiado de género, para pasarse a la ciencia ficción. Me chocó bastante, vivíamos en una época en que la ciencia ficción estaba siendo desbancada por la fantasía épica. Era normal que autores de ciencia ficción pasasen a escribir trilogías medievales, lo contrario no parecía tener sentido. Jamás sabré lo que pudo llevar a un autor supuestamente consolidado y exitoso a realizar este cambio de timón en su carrera. En cualquier caso, durante el último año , me he dedicado a leer “The gap Cycle”, a ratos robados al sueño, en parte para perfeccionar mi ingles, en parte por curiosidad.

jueves, 6 de abril de 2017

“El despertar del leviatán” de James S. A. Corey



Finalmente me he leído la novela en la que se basa la serie de televisión “The expanse” que aún no he visto y que tantas ilusiones ha despertado entre los aficionados a la ciencia ficción. Supongo que tendré que decir algo sobre el argumento: transcurre en un futuro relativamente cercano. La invención de motores de fusión eficientes ha permitido que viajar por el interior del sistema solar sea relativamente fácil. Marte está colonizado y en proceso de terraformación. No es la única colonia, el cinturón de asteroides está densamente poblado. Existe una hostilidad latente entre los cinturianos y los planetas interiores. En ese ambiente nos encontramos dos tramas paralelas, destinadas con confluir: Miller un veterano y duro policía de Ceres recibe el encargo de encontrar y devolver por la fuerza a sus ricos padres a una joven desaparecida . Por otro lado Jim Holden, el segundo de un carguero busca justicia y respuestas tras la destrucción de su nave y provoca una guerra entre los planetas interiores y el cinturón.

Esta novela ha tenido unas críticas en general positivas, aunque no han faltado algunas muy negativas


http://sentidodelamaravilla.blogspot.com.es


Ya no necesitaba mas para saber que me iba a parecer el libro: ni tanto ni tan poco.

El despertar del leviatán” es una novela entretenida, agradable de leer. Es bastante pulpera. No es ambiciosa, no pretende revolucionar el género y no pretende hacer nada original. Solo pretende capturar la atención del lector durante un buen porrón de páginas. Cumple con su objetivo. Ya debo de haberlo dicho, pero lo repetiré: considero que cuanto mas altos son los objetivos que te impones, mas fácil es cagarla. El dúo formado por Daniel Abraham y Ty Franck se imponen unos objetivos excepcionalmente bajos, pero los cumplen sobradamente.

Para ello, dejan en el tintero muchas cosas a las que el lector exigente de ciencia ficción está acostumbrado. La especulación, es casi inexistente, aunque, al menos, se ha hecho un esfuerzo porque todo sea plausible: no hay ni viajes ni comunicaciones a mayor velocidad que la luz, ni poderes psíquicos, ni campos de fuerza, ni gravedad artificial... La ambientación no es sobresaliente, casi todo transcurre en interiores de los que no se dan muchos detalles, fuera del origen de la comida, que parece obsesionar a los autores. Los grandes escenarios típicos de la space opera están completamente ausentes. Los personajes son tópicos y sospecho que está hecho a posta, para ahorrar tiempo en presentarlos y caracterizarlos. Toda la trama tiene un cierto tufo a “Residente Evil” en el espacio y a “Serenity”, mientras que el final es digno de un capítulo de Star Trek.

Nada de ello me ha molestado particularmente. Lo que si lo ha hecho es su duración. Seiscientas páginas son demasiadas para lo que está contando, máxime cuando la trama de Miller es bastante prescindible hasta que se alcanza la mitad del libro. La “investigación” de Miller,consiste en múltiples conversaciones con gente que le dice que deje de investigar. Gente que tiene una paciencia pasmosa, porque anda que no le avisan veces hasta que se deciden a tomar alguna medida. También me ha mosqueado un poco el momento en que la novela se termina ... pero todavía quedan ciento cuarenta páginas. El argumento se diluye durante un buen rato, antes de que los autores consigan reconducirlo para un NUEVO gran final.

Se me han enfriado bastante las ganas de ver “The Expanse”, porque si la primera temporada es solo la mitad del libro y son al menos diez capítulos, es que durante la mayor parte del tiempo no debe de pasar absolutamente nada. Una temporada para el libro completo parecería mas adecuada, porque no hay libro para tantos minutos.

George R.R. Martin dice que es la mejor space opera que ha leído en mucho tiempo. Debo de estar totalmente desconectado de la space opera, o eso o es que el género ha caído muy bajo los últimos años. Por lo que recuerdo, últimamente oscilaba entre culebrones poco emocionantes y colecciones de diapositivas de mundos imaginarios. Éstas últimas solían ser obras de escritores con mucha imaginación (mucha mas que los dos autores de la que nos ocupa) que resultaban ligeramente aburridas. Siempre me he preguntado porque se molestaban en escribirlas. Si no vas a hacer ninguna especulación científica, tecnológica o social, ningún tipo de reflexión, no intentas dotar de profundidad psicológica a tus personajes, careces de la menor ambición literaria, ¿cómo puede ser que encima seas aburrido? ¿Es que no tienes amor propio?

El despertar del leviatán” no es la mejor space opera que he leído en mucho tiempo. Por supuesto, no es Hyperion, pero es que tampoco le llega a la suela de los zapatos a la saga del “Espacio revelación” de Alastair Reynolds, con todos sus defectos. Aunque si que es bastante superior a la de “Las máquinas de Dios” de Jack McDewitt. Pero si que es una novela que ha devuelto al space opera la aventura que nunca debió perder.

domingo, 2 de abril de 2017

¿Presión mediática?

Últimamente, siento unas ganas terribles de leer algo de Guillem López, fruto de las magníficas críticas que acapara en la red. El problema es que, por muy bien escritas que estén, y a lo que parece deben de estar muy bien escritas, las sinopsis de sus novelas "Challenger" y "La polilla en la casa del humo" no me atraen lo más mínimo y apenas lo hace la de "Arañas de Marte", a pesar de su magnífico título. ¿Será un caso de presión mediática?

miércoles, 29 de marzo de 2017

“Earth: Final Conflict” una serie por encima de sus posibilidades.



Ahora que vivimos una época de devoción por las series de televisión, no está de mal recuperar el recuerdo de ésta, emitida originalmente entre 1997 y 2002, hace ya la friolera de 15 años.
Para los que sean demasiado jóvenes para recordarla, esta serie, supuestamente fruto de las notas de proyectos nunca realizados de Gene Roddenberry, empezaba 3 años después de que unos extraterrestres benévolos, los Taelons se aposentaran en la Tierra, trayendo la solución a males como el hambre, la enfermedad y la guerra, aunque no todo está tan claro sobre los Taelons y muchos sospechan que tienen secretos y objetivos ocultos que no supondrían nada buena para la humanidad. Los diferentes héroes de la serie son todos humanos infiltrados en el servicio de los Taelons, que fingen colaborar con ellos mientras los espían.

Resulta sorprendente que nadie se haya planteado hacer un remake de esta especie de cruce entre “V” y “Expediente X”. Quizá el nombre de Gene Roddenberry haya pesado demasiado, o lo hayan hecho los derechos de sus herederos. La premisa es terriblemente atractiva y la doble vida de sus protagonistas ofrece múltiples posibilidades para el suspense y el dramatismo: caminan por el filo de la navaja, siempre a punto de ser descubiertos y debatiéndose entre problemas de conciencia y lealtades divididas. Es más, sólo un personaje permaneció fijo entre sus cinco temporadas, anticipándose a la moda de los taquillazos actuales, en los que la audiencia se gana a fuerza de defunciones, aunque eso se debió mas que a la audacia de sus creadores a lo poco restrictivo de los contratos de sus actores.

Earth: Final Conflict” es una serie fruto de su tiempo, no está a la altura del nivel de sofisticación que ha alcanzado la televisión actual, tanto de guión como de puesta en escena. La realización es completamente impersonal, los guiones, rutinarios, las interpretaciones, siendo benevolentes, discretas. A pesar de ello y de los, tan innumerables como absurdos, intentos de hibridación humano-Taelon, se notaba en esta serie un esfuerzo por intentar hacer las cosas bien, por ser originales y explorar ideas inhabituales en el medio televiso de aquel entonces. En mi opinión, esta voluntad de superación la hace destacar entre las series de ciencia ficción contemporáneas. Incluso hay un intento de desarrollar un arco argumental a largo plazo, bastante ambicioso y en el fondo fallido. Esta serie es anterior a la entronización de los show runners, no hay ningún Straczinsky detrás de ella guiando todas las tramas hacia una conclusión lógica y con uno o varios destinos en mente para cada personaje. La ausencia de una mano firme en la producción ejecutiva y las salidas de los actores dan al arco argumental un tono improvisado, propenso a las incoherencias, cuyo epítome está en la figura de William Boone, protagonista de la primera temporada que:
 
 
- Parece morir, como cliffhanger final de la misma.
- Se insinúa que ha resucitado, aunque interpretado por otro actor, en la segunda temporada, sólo para darle una muerte mas dramática y significativa.
- Se le resucita por completo en la quinta temporada, interpretado de nuevo por Kevin Kilner.
- Sólo para que se nos comunique su muerte definitiva, al final de la misma, aunque fuera de cámara, sin que nadie la presencie.

Sin embargo, si estoy escribiendo esta entrada, no es tanto por lo que fue o no esa serie, sino por lo que pudo haber sido, por la potencia de sus metáforas. Es por eso que he subtitulado este post “Una serie por encima de sus posibilidades, porque lo que yacía bajo un envoltorio, las mas de las veces, mediocre, era un sustrato increíblemente atractivo, que excedía el talento y el entusiasmo de los que participaron en su producción.

Hablando claro, pocas veces he visto en la ficción una metáfora mas impactante del imperialismo y el colonialismo. Los taelons aparecen y, de repente, toda la humanidad se ve convertida en una nación del tercer mundo. Los taelons inundan a la humanidad con una tecnología innegablemente superior, pero que esta es incapaz de replicar y comprender, volviéndose tecnológicamente dependiente de sus productos. Se convierten en las nuevas celebridades mundiales, la moda les imita y surgen incluso cultos religiosos a su alrededor. Paralizan cualquier desarrollo propio e imponen sutilmente su propia cultura y sus valores y lo hacen convencidos de obrar por el bien de la humanidad. Una humanidad hacia la que la mayoría de ellos no siente mas que un ligero menosprecio. Hasta los taelons mas positivos (a veces parece que solo hay uno, el personaje de Da´an) consideran que su cultura es innegablemente superior. Lobotomizar a sus guardaespaldas para lavarles el cerebro les parece lo mas normal del mundo y en ocasiones usan del modo mas vil a los seres humanos, siempre con la connivencia de sus gobiernos.

El momento culminante de esta metáfora, es para mi el capítulo en el que se descubre que los taelons han creado instituciones benéficas, orfanatos, en los que se forma a los niños humanos en sus superiores valores. No tarda en descubrirse que los jóvenes formados en dichos centros, pasan a formar parte de un ejército en el que son usados como carne de cañón, voluntaria y entusiasta, en batallas allende el sistema solar, contra un imperio galáctico rival, del que nada sabe la Tierra y a la que poco puede importarle.

Según he oído, la serie recibió críticas por su supuesto contenido anti americano.

Pero eso no es todo. Entro ya de lleno en el terreno de los spoilers, porque lo que relato a continuación forma parte de la cuarta temporada, que, por lo que sé, jamás ha sido emitida en España ni en castellano.

Como en toda buena ciencia ficción pulp, la tecnología taelon está viva, no es tanto manufacturada sino cultivada y además, se basa en la energía, no en la materia.

Pues bien, en la cuarta temporada, la victoria final de la resistencia es arrebatada de las fauces de la catástrofe, no merced a uno de sus múltiples y heroicos sacrificios, sino por el avance inexorable de la entropia. A los artefactos taelons se les agotan las pilas. Como entes vivos que son, empiezan a enfermar y morir. Mientras sus naves se derrumban, los propios taelons lo hacen pasando de ser los señores de la creación a una especie en vías de extinción, a la que sus propios enemigos intentarán salvar.

De metáfora del imperialismo, en su tramo casi final, la serie se convierte en una metáfora del agotamiento de los recursos naturales, igual de impactante. No está mal para una serie de televisión canadiense de bajo presupuesto y menores pretensiones.

Lástima de quinta temporada. 3 años anterior a la publicación de la novela “Crepúsculo”, aunque posterior a las novelas de Anne Rice, se la podría considerar una advertencia contra la marea de ficción vampírica que estaba a punto de invadirnos, tan acertada como el resto de las temáticas de la serie, no se puede decir que sea igual de interesante.