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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

jueves, 24 de noviembre de 2016

“Nido de Pesadillas” de Lisa Tuttle



Hace unos años Lisa Tuttle era una perfecta desconocida en España, salvo por los forofos de George R.R. Martin, pues escribió en colaboración con él su primera novela “Refugio del viento”. Desde entonces se han publicado dos libros de relatos y una novela. No soy lo que se dice un fan de la literatura de terror. Las escasas novelas modernas que he leído me decepcionaron, opino que sus emocionantes desenlaces no compensaban sus desarrollos, morosos y faltos de interés. Los viejos clásicos mantienen su encanto, aunque suelen envejecer mal. Los relatos si que me atraen, pero, claro, en el fondo no he leído muchos mas que los de Poe y Lovecraft. Sin embargo, los comentarios fueron tan entusiastas que me animaron a probar.

Las bondades de Lisa Tuttle son evidentes. Sus relatos están perfectamente construidos, su estilo, engañosamente sencillo y eminentemente narrativo nunca se detiene en digresiones ajenas a lo narrado y sus descripciones nunca son gratuitas. Es perfecto para recrear los ambientes y disecciona con gran habilidad las personalidades de sus personajes, que, como otros han repetido hasta la saciedad, son personas normales perfectamente comprensibles, cuyas reacciones son completamente lógicas, ante los hechos que afrontan.

En sus relatos confluyen la amenaza externa con el conflicto interno. De algún modo, la irrupción de lo extraño, el hecho anómalo que altera las vidas de sus protagonistas, siempre femeninas, parece la exteriorización de un problema interno. Por poner algunos ejemplos obvios, en “La otra madre” sería la imposibilidad de compatibilizar una vocación artística con el cuidado de una familia, en “Sun city” la incapacidad de rehacer la vida después de una ruptura matrimonial, en “El nido” el agobio que la sobreprotección de su protagonista provoca sobre su hermana. Entonces aparece “algo” que rompe las reglas del mundo racional, que a veces ofrece una peculiar solución al conflicto y otras lo lleva a inevitable conclusión.

En las historias de Lisa Tuttle, las personas asustan casi mas que los monstruos, si es que existen. Lo mas inquietante de “El nido” no es si existía o no un monstruo refugiado en el desván, sino la reacción final de la protagonista. Para mi gusto, el relato mas horrible de todos es “Bienes compartidos” en el que no ocurre nada sobrenatural. Es tan creíble que no me sorprendería que se basara en hechos reales.

El libro se lee muy bien, es entretenido y está bien escrito. Con tanto de bueno, he de confesar que, aún así, no me ha entusiasmado. En parte es porque, después de haberlos visto tantas miles de veces por televisión, le tengo manía a algunos de los clichés del género. Me explico, en casi todos los relatos, la protagonista es consciente de algún trastorno sobrenatural, del que solo ella es consciente y que se esfuma en cuanto aparece otra persona, por lo que duda de sí misma y es incapaz de convencer a los demás de que es real. Es tan repetitivo que me enerva. Igual esas son las reglas de las historias de miedo. Eso explicaría porque no termino de aficionarme a ellas.

viernes, 18 de noviembre de 2016

“Siete Evas” de Neal Stephenson (1)



No se debe opinar sin conocimiento, no se puede enjuiciar una novela sin haberla leído por completo. Precisamente eso es lo que me propongo hacer en este post, reseñar una novela que no he leído, al menos no por completo.

Si no son ustedes aficionados a la ciencia ficción, no acabo de entender que hacen leyendo este post. Si lo son, difícil será que no sepan el argumento de esta novela: una catástrofe de origen desconocido, quizá una colisión con un objeto superdenso, destruye la luna. Como efecto colateral, la superficie de la Tierra será destruida en dos años. La única esperanza de la humanidad es emigrar la mayor cantidad posible de gente al espacio, a un hábitat (o hábitats, es largo de contar) construido sobre la marcha a partir de la estación espacial internacional ISS (Izzy para los amigos)

La contraportada ya nos avisa de que la última parte de la novela transcurre cinco mil años después cuando la descendencia de las protagonistas supervivientes vuelve a la Tierra. 

En ese punto es donde he interrumpido la lectura, para darme un respiro. En los últimos tiempos he desarrollado cierta alergia a los tochos y “Siete Evas” es un tocho muy grande. Dado que los vínculos emocionales con los personajes van a desaparecer, absorbidos por ese abismo de cinco mil años, me ha parecido un buen momento para hacer una pausa.

Lo que no quiere decir que el libro me haya cansado, en absoluto. Esta parte de la novela que estoy reseñando, que ocupa algo mas de sus dos terceras partes, me ha encantado. “Siete Evas” se puede considerar la historia de supervivencia definitiva. Un grupo variopinto de personas se enfrenta al enemigo mas despiadado y peligroso que pueda existir, el espacio. El motor de la novela es la lucha por la supervivencia en dicho ambiente, el mayor desafío que jamás haya afrontado la humanidad.

Stephenson hace un trabajo minucioso y detallado, definiendo todos los peligros y problemas que conlleva este desafío, sus posibles soluciones y las cosas que pueden dar al traste con ellas. Como no, al final la naturaleza de la humanidad determinará que ella misma sea su peor enemiga. El autor se apoya en un trabajo descomunal de documentación que hace digerible al lector sin dificultades, sin alardes didácticos, proporcionando la información estrictamente necesaria para comprender la trama y explicándolo todo con sencillez, no haciéndose nunca pesado.

Resulta alucinante pensar que la novela transcurre en un futuro de “pasado mañana”. La robótica parece algo mas avanzada que en la actualidad, digo parece, es el tipo de campo que te sorprende de las maravillas desconocidas que esconde, hasta que alguien las publica en youtube. Una iniciativa de minería espacial se encuentra en pañales y el asteroide Amaltea está pegado a la ISS. Tengo mis dudas sobre los avances que aparecen en secuenciación genética. Fuera de eso, toda la tecnología que aparece en el libro es prácticamente idéntica a la actual.

Frente a esta exhibición de buen hacer, lo mas flojo son los personajes. No me entiendan mal, si están ustedes acostumbrados a consumir betsellers, no encontrarán nada malo en ellos, son ligeramente mas profundos que los de una película de holywood, pero pueden ofender a los puristas de la alta literatura.

Como todo en esta novela, cumplen su función. Aunque se trate de una novela en la que acontece el fin del mundo, no se trata de una novela sobre el fin del mundo, sino sobre la supervivencia de la humanidad, cuando llega dicho fin. Contar de modo adecuado el devastador impacto emocional que sufren sus protagonistas, implicaría flashbacks, mayor número de personajes, efusión de momentos dramáticos y catastróficos… Nada malo, se ha hecho otras veces y ha dado lugar a buenas obras, pero habría dilatado todavía mas la altura del lomo de este tocho estratosférico y, mas importante aún, no era la historia que Stephenson quería contar, quién como ya he dicho, está mas interesado en las estrategias de supervivencia y en la adaptación al espacio.

Esto es lo que quiere contar y lo cuenta con un sentido del ritmo envidiable. Acción que no introspección. Romance que no novela (ja,ja,ja) Los personajes cumplen su función, están caracterizados lo justo, son nuestros ojos y oídos, consiguen que los amemos y odiemos, que simpaticemos y nos identifiquemos con ellos lo suficiente como para preocuparnos por su destino.

Lo mismo ocurre con el estilo. No es que sea cautivante, aunque no moleste. Sospecho que es el estilo con que Stephenson escribe habitualmente, aunque no puedo jurarlo, porque solo he leído previamente “SnowCrash” pero, en este caso al menos, es el estilo adecuado para lo que se cuenta. No puedo evitar acordarme de mi reseña de “Regreso a la isla del tesoro”. El estilo del poeta Andrew Motion podía ser cautivador, pero no era adecuado para la historia. El de Neal Stephenson es, siendo benevolentes, transparente, pero le sienta como un guante a lo narrado.

Lo único que me ha chocado un poco, es la última crisis, la que tiene lugar antes del epílogo. Es un momento crítico, en el que mueren un montón de personajes, la mayoría de los autores le hubieran dedicado entre cincuenta y cien páginas y hubieran intentado convertirlo en el gran clímax final. Sin embargo es contado con cierto descuido, en muy pocas páginas y con muy poco detalle, como si el autor estuviera ya agotado y quisiera concluir cuanto antes su tarea.

Fuera de eso, me ha parecido una excelente novela de ciencia ficción, que solo decepcionará a aquellos que no sientan la menor fascinación por la astronaútica, a los que recomiendo encarecidamente que se busquen otro blog que visitar.

Ahora, a leer un libro mas corto y luego nos pondremos a explorar el mundo que han construido las descendientes de las “Siete Evas”

sábado, 12 de noviembre de 2016

“Enseñar deleitando ¿y qué?”



Hace ya casi un siglo, se consideraba la ciencia ficción un género adecuado para las mentes jóvenes y que su objetivo debía ser “enseñar deleitando”. Examinando críticas y reseñas de otros sitios y blogs, me ha parecido detectar bastante ironía hacia estas aspiraciones, parece que se vean como algo ridículo, indigno de las aspiraciones artísticas e intelectuales y una de las lacras que hacen que nuestro género no se tomado en serio.

Vaya por delante que, cuando leo una novela, no suelo estar buscando la instrucción. Busco que me maravillen, me asombren, me fascinen, me emocionen, me asusten, me diviertan, me conmuevan e incluso, en ocasiones, que me depriman. Leer información objetiva puede ser una experiencia interesante, aunque menos visceral y habitualmente no leo libros de divulgación. En alguna ocasión he leído alguno novela histórica para aprender algo sobre un personaje o un periodo de una forma mas liviana, en la creencia de que, por muy poco escrupulosa que sea, los hechos mas destacados son imposibles de falsificar y pueden servirme de base para luego realizar búsquedas propias. En general, encuentro mas instructivas las reseñas de Carlos Rilova Jericó.

Dicho esto, no puedo evitar preguntarme. ¿Se puede saber que hay exactamente de malo en aprender algo? Sobre todo si se hace “deleitando”. Imagino que el motivo de las risitas es que cuando se refieren a “enseñar deleitando” en realidad están pensando en casos concretos en los que lo que se hizo fue “ignorar aburriendo” o “pasar corriendo las páginas de divulgación hasta que vuelva a empezar la acción”. Entiendo su punto de vista. “enseñar deleitando” puede ser algo muy difícil de lograr, pero si se consigue, si se “deleita” ¿cuál es el maldito problema? ¿Porqué hay cada vez mas gente que se enorgullece de no aprender nada?


PD: Éste ha sido uno de esos post auto complacientes que escribo para que la gente no se olvide de mi blog, cuando no tengo nada que reseñar, porque estoy leyendo un libro muy largo y no ha pasado nada digno de mencionar en la frikiesfera. Bueno, si, Hace unos pocos días Andrzej Sapkowski recibió el Premio Mundial de la Ciencia Ficción. Merece, o ha merecido, cualquier premio literario que se le conceda pero ¿ciencia ficción?

viernes, 4 de noviembre de 2016

Plan para la inmortalidad

Entre mis compras compulsivas y las nuevas tecnologías se están poniendo a mi alcance una variedad sorprendente de libros que de otro modo solo encontraría en tiendas de segunda mano y bibliotecas. Ante esta avalancha de oportunidades, lo difícil no es conseguir obras que te interesen, si no encontrar el tiempo para leerlas. Y organizarse.

Así, a bote pronto, antes de morir, me gustaría poder leer las obras que he encontrado por ahí de Stanislaw Lem, Arthur C. Clarke, Frederik Pohl, Robert Silverberg, Theodore Sturgeon, Harry Harrison, Roger Zelazny, Úrsula K. Le Guin, Phillip K. Dick y Tim Powers. Pero también profundizar en la obra de Stephen Baxter, Cliffor D. Simak, John Brunner, James Tiptree Jr, Henry Kuttner, Kevin O'donnel, Keith Laumer, Robert L. Forward, Nancy Kress, George R.R. Martin y la ficción de Fred Hoyle. Dar una oportunidad a Olaf Stapleton y a William Gibson y ¿porqué no? a Robert A. Henlein, a ver si termino de encontrarle la maestría narrativa que algunos le atribuyen, pero que yo jamás he encontrado.

Pero también a Lord Dunsany, a Abraham Merritt, Clark Ashton Smith, Mervin Peake, Fritz Leiber, Michael Moorcock, Terry Pratchet, Joe Abercrombie y Brandon Sanderson.

Pero también a Richard Matheson, Lisa Tutle, Clive Barker, Ramsey Campbell, algo de Stephen King y las obras que me quedan de William Hodgson.

Pero también Dashiell Hammett, los relatos de Raymond Chandler y su novela de fantasmas, Lawrence Block, Dennis Lehane, Patricia Highsmith y John le Carré.

Pero no hay que olvidar a Robert Louis Stevenson, a Joseph Conrad, Jack London, Ambrose Bierce y Guy Maupassant. Algo de Walter Scott y de Arthur Conan Doyle. Echarle un ojo a Patrick O'brian, a ver que tal y no perder de vista a Bernard Cornwell, aunque empiece a cansarme. Y recuperar, tal vez, a Arturo Pérez Reverte y a Rosa Montero.

Además de ponerme a leer a todos esos fantásticos autores españoles que me compro, pero, por un motivo u otro, pasa el tiempo sin que me ponga a leer sus obras, como Javier Negrete, Víctor Conde, Rafael Marín, Gabriel Bermúdez Castillo y Rodolfo Martínez (suspiro, no puedo creer la de tiempo que ha pasado desde "El adepto de la reina", sin emprender la lectura de sus continuaciones) A los que hay que añadir a Ángel Torres Quesada y Juan Antonio Fernandez Madrigal (a quién no he catado aún)

Todo esto sin perder de vista las novedades, ni de dejar de sacrificar cabras y gallinas para que alguna se publique en España "Existence" de David Brin, o nuevas obras de Robert Charles Wilson y Alastair Reynolds. Y mientras tanto, perfeccionar mi inglés.

Todo es fácil. Lo único que tengo que hacer es vivir un millón de años.

PD: Éste ha sido uno de esos post auto complacientes que escribo para que la gente no se olvide de mi blog, cuando no tengo nada que reseñar, porque estoy leyendo un libro muy largo y no ha pasado nada digno de mencionar en la frikiesfera.

viernes, 28 de octubre de 2016

“Regreso a la isla del tesoro” de Andrew Motion





El tesoro que Jim Hawkins y sus compañeros encontraron fue tan grande que no pudieron cargarlo por completo en la Hispaniola, debieron conformarse con el oro y abandonar la plata. En esta novela, Jim Hawkins Jr. Y Natty Silver, hija del mismísimo John Silver, emprenden un nuevo viaje a la isla del tesoro, para recuperar la plata.
Escribir una continuación de “La isla del tesoro” una novela mítica, reverenciada con cariño por cuantos la leyeron en su niñez o adolescencia, es una tarea de la que es imposible salir bien librado. Hagas lo que hagas, un coro de voces iracundas clamará que has violado su niñez. Como mucho obtendrás, a regañadientes, una alabanza desdeñosa, del estilo “no está mal, pero no puede compararse con el original”.

“Regreso a la isla del tesoro” no está mal, pero no puede compararse con el original.

El comienzo me dolió, debido a la imagen que muestra de un Jim Hawkins adulto. Le encontramos viviendo en una posada, exactamente igual que antes de que empezara su aventura. Después de desperdiciar parte de la fortuna obtenida en ella, ha acabado sus días regentando una posada, exactamente lo mismo que hacían sus padres. Se emborracha continuamente y pasa las noches contando la historia de la búsqueda del tesoro a sus parroquianos una y otra vez, consumido por la decepción de que su vida, que empezó de modo tan prometedor, con peligros y tesoros, haya acabado consumida por la rutina, mediocre y decepcionante como la de cualquier hijo de vecino.

Tan verosímil que duele. Este retrato tan poco halagüeño de Jim Hawkins no me parece un defecto, tristemente, me parece un acierto, por que, como ya digo, resulta muy creíble. Según Andrew Motion, John Silver el largo no ha acabado mejor, por cierto.

El principal defecto de la obra, en mi opinión, es el estilo elegido. No porque Andrew Motion escriba mal, la verdad es que escribe muy bien, sino porque el estilo no es adecuado para lo que se cuenta. ¿Hay por ahí algún carroza de mi edad que recuerde la serie de televisión “Aquellos maravillosos años”? En dicho show, cuando la voz en off de Kevin Arnold recordaba su niñez, cualquier acontecimiento irrelevante era elevado a la categoría de rito de madurez, un cambio de profesor, la mesa en la que te sientas en el comedor, las clases de conducir, las fiestas a las que asistes… El narrador era capaz de tirarse minutos y minutos reflexionando sobre cualquiera de estos hechos y encontrar en ellos profundidades filosóficas abisales. Andrew Motion sigue una estrategia parecida, el incidente mas nimio ha de estar cargado de significado, la frase mas causal posee matices que han de ser analizados meticulosamente.

La consecuencia es evidente, si Jim no puede saltar un charco sin quedarse embobado ante él durante varias páginas, dada la cantidad de millas náuticas que separan Inglaterra de la isla del tesoro, el ritmo ha de resentirse necesariamente. El énfasis y los subrayados de Andrew Motion consiguen captar la atención y disimularlo hasta cierto punto, pero la verdad es que, durante mas o menos la mitad del libro, no pasa absolutamente nada. Si juntamos todos los fragmentos, las aventuras de los protagonistas deben ocupar menos de la mitad de la novela, pecado imperdonable en una novela de aventuras.
 
En la novela de Robert Louis Stevenson (por cierto uno de los personajes es un gaviero escocés de apellido Stevenson) cada acontecimiento era un paso adelante en la trama, lo supieran o no sus protagonistas. En la de Motion, cada acontecimiento es estanco, puede ser relevante en sí mismo, pero no guarda relación con los demás. Capítulos enteros podrían suprimirse sin que el argumento sufriera lo más mínimo. Pienso en concreto en cierto baño con leones marinos, totalmente gratuito. Excepto por una recogida de reptiles, todo ese capítulo no es mas que relleno, motivado porque el autor se cree en la obligación de tener a los protagonistas haciendo algo, hasta que llegue el día siguiente y el momento de recoger la trama. El breve sub argumento con el sobrino de Israel Hands promete brevemente cambiar las cosas, pero es un espejismo que se desvanecerá sin repercusiones. Durante el viaje de la Hispaniola, sus pasajeros van siendo envueltos en una trampa mortal. Durante el el viaje del Silver Nightingale, los pasajeros contemplan a unas ballenas.

La intriga y el suspense están ausentes por completo y hay muy pocas sorpresas. El ritmo de lo narrado solo se sostiene en la parte central, pasada ya la primera mitad del libro, diría yo. Los personajes tampoco son particularmente brillantes, el trío de malvados antagonistas resultan en el fondo meros estereotipos: el megalómano, el asesino siniestro y el inútil. El bondadoso capitán Nightingale resulta quizá el mas memorable. Son defectos sufribles, no obligan a abandonar la lectura, pero no hacen de ella una experiencia memorable. Es un libro muy fácil de olvidar.

Apenas ha pasado una semana y el argumento ya empieza a borrarse de mi cabeza. Paradójicamente, lo que mas me ha impresionado ha sido la prosa de Andrew Motion. No me gusta el estilo que usa, los grandes autores son capaces de explicarse y provocar emociones en sus lectores sin tanta retórica, sin tanta complicación. Sin embargo, lo hace bastante bien, su lenguaje me ha parecido el mayor atractivo de la novela, pero no me ha gustado tanto como para dedicarme a buscar otras obras suyas, que además son de poesía. No me gusta como escribe, aunque está bien escrito. ¿Recomendaría el libro a otra persona? Me duele ser tan duro, sobre todo cuando he elogiado libros mucho peor escritos, pero creo que mi respuesta sería: rotundamente no. Lo mas llamativo del libro es su estilo y no es un estilo adecuado para la historia que pretende contar.
 

viernes, 7 de octubre de 2016

“El mar quebrado” de Joe Abercrombie

 
 
 
 
—¿Quieres que te narre un relato?
 
—¿Qué clase de relato, hermano Yarvi?
 
—Un relato de sangre y engaño, de dinero y asesinato, de traición y de poder[...]
 
—Son los únicos que me gustan. ¿Salen elfos? ¿Dragones? ¿Trolls?
 
 Yarvi negó con la cabeza.
 
—Las personas pueden hacer todo el mal que queramos.
 
—Tienes razón de nuevo. [..]
 
Este fragmento de dialogo del último capítulo de “Medio rey” define perfectamente la trilogía del mar quebrado. Un relato de fantasía, sin fantasía, sin magia, sin criaturas extrañas. Solo seres humanos imperfectos, capaces de lo mejor y de lo peor, traicioneros, vengativos, sanguinarios y crueles. Ocasionalmente leales y abnegados. Abercrombie aporta grandes dosis de realismo a la fantasía heroica. Fantasía heroica sin héroes. Fantasía épica sin fantasía y sin épica, casi pacifista. Hay grandes batallas en cada uno de los libros que la componen, pero no gloria, solo miedo, horror y sangre. Hasta me he sentido tentado de etiquetarla como ciencia ficción, cosa que es técnicamente cierta. Y todo eso lo hace dentro de lo que ahora han dado en llamar “young adult”, literatura para jóvenes, adolescentes algo crecidos, a los que puede atragantárseles una visión del mundo tan poco idílica.
 
La estructura de la serie se basa en la pluralidad de puntos de vista, que se van abriendo como un ramillete. “Medio rey” transcurre desde los ojos de un único personaje, en “Medio mundo” son dos, y en “Media guerra” tres. Atento a su público, los protagonista son todos jóvenes en la difícil encrucijada de pasar de adolescentes a personas adultas, buscando su sitio en un mundo que empiezan a comprender y afrontando decisiones que les cambiarán para siempre. Los personajes principales de cada libro no se repiten, lo que no evita que aparezcan en libros posteriores, contemplados desde el punto de vista de los nuevos protagonistas.
 
El personaje principal es Yarvi, un joven príncipe nacido con una mano deforme que lo incapacita para usar una espada y que se ha formado como clérigo. Cuando su padre y su hermano son asesinados por sus enemigos, jura vengarse de los responsables. La serie en el fondo es la crónica de como lleva a cabo su venganza “astuciosamente” y como se transforma en una persona cada vez mas despiadada.
 
Con sus largos viajes, los dos primeros libros me han recordado mas a los clásicos de las novelas de aventuras decimonónicos que al “Señor de los anillos” o a las novelas de fantasía mas modernas y lo considero un cumplido, además de un soplo de aire fresco. A su modo las dos son estupendas novelas de aventuras. La escena de la muralla de escudos de “Medio mar” es digna del mejor Bernard Cornwell. El tercero, como su título indica, es el volumen mas bélico de la trilogía y, en mi opinión el mas flojo. Por un lado, los personajes resultan menos veraces. En el fondo, todos los personajes de la serie son bastante tópicos, pero en los dos primeros libros Joe Abercrombie consigue trascender esos tópicos, consigue que el lector se los crea y los asuma como personas y no como estereotipos, mientras que en el tercero, aunque ronda el éxito en varias ocasiones, la magia no termina de producirse. Yo al menos no me los creí y no terminé de preocuparme por ellos. Segundo y mas importante, resulta algo apresurado.
 
Hay batallas en las que se decide el destino de reinos, se enfrentan enormes ejércitos y se destruyen ciudades y todo ello se cuenta en muy pocas páginas, de un modo correcto, pero poco impactante. Mucha gente le echa la culpa al target de público “young adult” al que la serie va dirigida. En cualquier caso es un final mas que correcto, en el que se atan todos los cabos sueltos, con alguna sorpresa y consecuencias desagradables para muchos de los protagonistas. Lo mas importante de todo, coherente con la evolución psicológica de los personajes, de modo el destino al que llegan es al que les avocaban sus personalidades. Aún así es un pobre contraste con el final de los dos primeros, en los que Abercrombie juega con los tópicos para trascenderlos. Cuando todo parece dirigirse en una dirección y el lector está esperando el inevitable triunfo de los héroes, las cosas cambian y el autor nos da gato por liebre, pero de un modo que resulta sorprendentemente lógico.
 
Ha sido mi primer contacto con la obra de Joe Abercrombie y lo he encontrado mayormente positivo. Es un autor con un buen pulso narrativo, talento para los diálogos y habilidad para confeccionar personajes, aunque sean esquemáticos. Lo mejor, siempre muestra las dos caras de la moneda y las consecuencias de las acciones de los protagonistas. Los enemigos no son una muchedumbre de orcos sin nombre, sino personas, con sus virtudes y sus defectos. En esta trilogía, cuando los “buenos” toman una ciudad, prenden fuego a las casa de los civiles y los venden como esclavos. Cuando la lucha termina, los reyes y reinas pasean por los campos de batalla cubiertos de cadáveres, los hospitales de campaña y las ciudades en llama y son conscientes de que ésa es su obra, independientemente de los motivos que tuvieran en un primer momento. De haberla leído con la edad del público a la que va dirigida, esta trilogía me habría abierto los ojos y habría cambiado mi visión del mundo. Lo peor, un cierto abuso de los lugares comunes, que hace muy previsible la historia en ocasiones.
 
 Lo peor: el desencuentro amoroso adolescente entre Brand y Espina en el segundo libro.
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 23 de septiembre de 2016

“La noche a través del espejo” de Fredric Brown



Fredric Brown es un escritor de misterio y serie negra, que en España es conocido fundamentalmente por sus aportaciones a la ciencia ficción. El grueso de su obra son historias de crímenes y de suspense. También es verdad que este grueso tiene muy mala fama, su larga y exitosa saga de los Hunter ha recibido todo tipo de comentarios desfavorecedores, sin embargo, nadie se mete con “La noche a través del espejo”. Y con razón. Muchos la consideran la mejor novela de su autor. Lideró la lista de los mas vendidos de mi librería habitual durante muchos meses y sigue apareciendo en los primeros puestos de sus recomendaciones. Ha creado su propio culto de seguidores, pequeño y menos conocido que otros, pero igual de apasionado. Y con razón.

¿De qué va esta estupenda novela? El protagonista, Doc Stoeger, es un editor de un semanario local en una pequeña ciudad, que sueña con publicar algún día una gran exclusiva y que solo tiene dos vicios: Lewis Carroll y el alcohol. Los dos le apasionan por igual, en su día escribió artículos sobre el creador de “Alicia en el país de las maravillas” y, si la novela da una idea aproximada de su vida, no hay noche que no pille una buena. La novela transcurre durante una sola noche y esa noche no será una excepción. El bueno de Doc, bebe y bebe y bebe. “La noche a través del espejo” podría ser la novela mas etílica de todos los tiempos. Después de cada peripecia, Doc se toma un trago para reponerse y luego otro y otro. No bebe para olvidar, no es un tipo triste y amargado. Simplemente le gusta. Entre sus múltiples compañeros de borracheras se encontrará un hombrecito misterioso al que no ha visto nunca, también un experto en Lewis Carroll que afirma haber venido para iniciarle en una sociedad secreta de gente como ellos y revelarle la verdad oculta en los escritos del reverendo Dogson.

Mientras se van acumulando cadáveres, entre citas y referencias múltiples a Lewis Carroll, atracadores profesionales, policías brutales, litros de alcohol e incluso algún delirio, a Doc Stoeger le ocurrirá durante esa noche … todo lo concebible y más. Revelar detalles del argumento sería estropear una obra cuyo encanto se basa en compartir la perplejidad y el asombro con que el protagonista se enfrenta a cada nueva sorpresa y giro inesperado del destino, aunque es una tarea casi imposible, porque el argumento desafía cualquier explicación, a pesar de que al final quede todo atado y bien atado. No es una novela que provoque grandes carcajadas, pero si sonrisas, contada con fina ironía y sentido del humor y un sentido del ritmo sencillamente perfecto, que se apodera del relato y de la atención del lector en una lección magistral.

Por poner un pero, la tentación a la que nunca puedo resistirme, diré que la solución final a los problemas del protagonista no me pareció muy creíble, y desde luego, me pareció inadmisible ante un tribunal. Es lo de menos. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una novela.