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Mostrando entradas de agosto, 2018

“Antes de que los cuelguen” de Joe Abercrombie

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Segunda entrega de la trilogía “La primera ley”. Tras la extensísima presentación de “La voz de las espadas”, la trama empieza a coger velocidad en esta novela. Gokta vuelve al sur, a defender una ciudad sitiada, el coronel West y los antiguos camaradas de Logen combaten en el norte contra Bethod, mientras que el propio Logen, Jezal, Ferro y Bayaz emprenden la clásica “búsqueda” que toda saga de fantasía épica debe tener. Tanto esta “búsqueda” como la parte bélica están observadas bajo el prisma naturalista y desmitificador de Joe Abercrombie. Hay batallas épicas y muy emocionantes, pero el autor concede tanta importancia a la descripción de las consecuencias de la matanza que al combate en sí. El libro es pródigo es descripciones de hospitales de campaña, paisajes sembrados de cadáveres y de las duras condiciones de vida que tienen que soportar los soldados rasos.

Lo mismo ocurre en la expedición de Bayaz, el primero de los magos. Sus integrantes luchan contra bandidos y semi humanos…

“Tiempo de cambios (II)” de Robert Silverberg

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En la ciencia ficción abundan ejemplos de sociedades en las que se han prohibido las emociones. Con más frecuencia en el cine y la televisión que en la literatura y, generalmente, con una calidad muy escasa, pero los ejemplos son abundantes. En “Tiempo de cambios” lo que ocurre no es exactamente eso, lo que se ha proscrito en la comunicación de los sentimientos. Lo que no deja de ser una putada. Pocos momentos hay más especiales en la vida que aquellos en los que uno se sincera abiertamente con otra persona en la que confiá totalmente.

Simpatizar con la rebelión de Kinnal Darival es fácil, si es que a lo suyo puede llamarse rebelión. Lo que me preocupa es la herramienta elegida para ello: la droga. Kinnal Darival emplea una droga que sólo puede caracterizarse de mágica que habilita la comunión total entre las mentes de los que la comparten. Las descripciones que hace Silverberg de la experiencia son muy vagas y generales, no intenta hacer al lector partícipe de la misma sino que se ce…

“Tiempo de cambios” de Robert Silverberg

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Esta vez, si que he conseguido la edición de la Factoría, correspondiente a la imagen con la que ilustro el post.

“Tiempo de cambios” está ubicada en una colonia humana de un remoto futuro. Por motivos religiosos, su sociedad considera un pecado la introspección, que lleva a la autocompasión, y prohíbe a sus miembros compartir sus sentimientos con otras personas, salvo los drenadores, una especie de confesores y el hermano y la hermana vincular. No está permitido hablar de los propios sentimientos con los amigos íntimos, ni siquiera con la pareja y utilizar los pronombres de primera persona “Yo”, “mi”, se considera una obscenidad.

El libro está escrito como la autobiografía de un antiguo aristócrata que terminó enfrentándose a este estado de cosas, escrita mientras espera, escondido, su detención.

El personaje principal está muy bien definido, tanto en su comportamiento como en su voz. No es que se nos cuente que es un antiguo privilegiado, orgulloso y de gran cultura, sino que se compo…

“Uno” de Nieves Delgado

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Se trata de un relato estructurado en tres frentes. Primero, tenemos unos capítulos en cursiva que disertan sobre diversas particularidades de la ciencia, la realidad y la mente humana. Segundo, tenemos unos capítulos muy breves en los que se nos presentan a diversas personas que formaran parte del grupo de control del proyecto “Uno”, que nunca se nos dice que es exactamente, pero se insinúa. Finalmente tenemos la historia de Sasha, que afronta la irreversible enfermedad de su madre, en los días previos a que el proyecto “Uno” lo cambie todo.

Me ha gustado mucho esta novelita, que en mi opinión, funciona a la perfección. Las pequeñas conferencias, a modo de interludios, son interesantes y la parte mas humana de la historia está a la altura. Si en mi reseña de “36” me quejaba de su falta de melodrama, en “Uno” esto se compensa con creces. No es sólo que la historia de Sasha sea conmovedora, sino que los múltiples personajes que aparecen y desaparecen están definidos con mimo, cuidado …

“El mar de hierro” de China Miéville

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Si hay algo que se le da bien a China Miéville es la construcción de escenarios, tan imaginativos como detallados. Demasiado detallados incluso. En ésta, su segunda incursión en la literatura destinada a un público juvenil, vuelve a dar en la diana, creando un mundo insólito y sorprendente, una Tierra enteramente recubierta por vías de ferrocarril, que transcurren paralelas, se cruzan, se descruzan y tejen una maraña imposible, con los escasos espacios de tierra existentes entre las vías ocupados por una fauna monstruosa y hostil, que acechan a sus presas enterradas bajo el suelo, cómo si se tratara de gusanos de Arrakis.

La novela está narrada con un estilo sencillo, de un modo semi coloquial, en el que el narrador omnisciente a menudo abandona su misión de transcribir los acontecimientos para encararse con el lector, al que trata de tu a tu y con el que entabla un ficticio diálogo, en capítulos de pequeña extensión que, al comienzo del libro, se utilizan para añadir más información…

“Wolfgang Stark, el último templario” por Alexis Brito Delgado

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Mi interés por esta obra se despertó al leer esta reseña en el sitio de la novela anti histórica. Alexis Brito Delgado es un autor que desconocía. Al parecer, la mayor parte de sus obras están protagonizadas por miembros de la misma familia: los Stark. En esta ocasión, narra las aventuras Wolfgang Stark, primogénito de un pequeño noble germano que renunció a sus títulos y propiedades para unirse a la orden del Temple. Superviviente de la detención de sus hermanos, vaga por la Europa de la época, ganándose la vida como mercenario, dándose de bruces continuamente con lo sobrenatural.

Atormentado por la culpa del superviviente, la destrucción de sus objetivos y la pérdida de sus ideales, Wolfgang Stark es un magnífico personaje. El estilo con el que se narran sus hazañas ha despertado en mi recuerdos del de Robert E. Howard. Es por eso que este nombre va a aparecer continuamente en la reseña. Me disculpo anticipadamente por ello, pues tendría que valorar el libro por sus propios méritos…