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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

sábado, 30 de diciembre de 2017

"Piscis de Zhintra” de Víctor Conde


En estas fechas tan señaladas, lo normal sería postear algún texto repleto de deseos de felicidad y buenos propósitos para el año que está a punto de empezar. Pues no va a ser posible. Las navidades son unos días mágicos… cuando eres niño. En cuanto entras en la edad adulta y pasas de ser espectador a organizador y ayudante de rey mago, se convierten en unos días agotadores y tediosos, así que mientras suspiro por el restablecimiento de mi rutina, intentaré abstraerme del espíritu navideño haciendo, si no lo que mejor se me da, si lo que hago mas a menudo, reseñar un libro.

El libro elegido ha sido “Piscis de Zhintra” extraído de la cada vez más inmensa pila de libros de Víctor Conde comprados, pero que nunca me he puesto a leer. Obra primeriza de este autor ya veterano. Narra las aventuras de una heroína intergaláctica, una replicante creada como juguete sexual, rebelada contra sus amos, que, acompañada por una gatita, recorre el vacío del espacio abordo de una supernave espacial, regida por una inteligencia artificial contestona.

(Ni la nave, ni la IA, ni la gata salen apenas en esta entrega de las aventuras de Piscis de Zhintra)

Poco más se puede decir del argumento, algo confuso. Piscis va corriendo de un lado a otro, a menudo sin que el motivo esté muy claro, tratando de recuperar su súper nave, mientras un montón de enemigos la persiguen. Entre peripecia y peripecia, Víctor Conde se las arregla para realizar una cierta crítica a la obsesión imperante con los programas de entretenimiento que distribuyen las cadenas de televisión, a la que hoy día habría que añadir el canal alternativo de internet y a la baja calidad y la falta de verosimilitud de los mismos.

“Piscis de Zhintra” sería fácil de criticar injustamente. Para empezar se trata de una novela orientada a un público juvenil, lo que no excusa para el mal hacer, pero los defectos más evidentes, la superficialidad o lo estereotipado de los personajes, la mofa a la que somete las leyes de la física, la absoluta inverosimilitud de todo lo que se cuenta, incluso tratándose de literatura fantástica, los giros argumentales absurdos… Todo eso supuestos fallos, son intencionados.

“Piscis de Zhintra” circula por la delgada línea que separa la parodia del homenaje. Los referentes que despierta en mí, que no tienen porque estar en la cabeza del autor, son más televisivos que literarios. Me recuerda algunos capítulos de “Farscape”, “Andrómeda” o incluso el “Doctor Who”, todo es muy acelerado y muy loco, subordinándose a la acción cualquier otra consideración. Es un divertimento divertido, no apto para todos los paladares, sino sólo para los que estén dispuestos a entrar en el juego que propone, que requiere del lector el esfuerzo de suspender su propia incredulidad, a niveles de una profundidad inusitada. Deben abstenerse aquellos a los que hacerlo les parezca rebajar su nivel de exigencia.

Eso sí, lo que no es de recibo es como se presentan los lloriqueos y los ataques de histeria como algo consustancial al sexo femenino.

Para terminar, supongo que debería desear a mis lectores un feliz año. Que así sea. Feliz año 2018 a todos. Supongo.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Mas consejos que nadie me ha pedido

Mis lecturas están sufriendo un parón considerable, que las inminentes navidades no van a solucionar, si no todo lo contrario. Así que en vez de una reseña, este semana voy a continuar un post del 2015 y añadir algunas reflexiones más sobre el oficio de escribir, que he tenido desde entonces. Resumiendo, otros cuatro consejos que nadie me ha pedido.


1) Los adjetivos. Todo el mundo lo dice y, desgraciadamente, tienen razón. Los escritores primerizos tienen tendencia a abusar de los adjetivos. Es algo que hay que vigilar y que en lugar de enriquecer tu lenguaje, lo empobrece, porque empleas demasiadas palabras para decir lo mismo. En mi caso particular, parece que no me quedo tranquilo si no digo, como mínimo, tres adjetivos seguidos, dejando el que me interesa para el final, separado por la interjección “y, para que quede resaltado”. Por ejemplo, no me basta decir: “Al asomarse al pozo, descubrió una oscuridad atemorizante”, no, tengo que decir “Al asomarse al pozo, descubrió una oscuridad, profunda, negra y atemorizante”. Este ejemplo es de los mas deplorables que se me ocurren, porque ¿hay alguna oscuridad que no sea negra? Decir “atemorizante”, tampoco me gusta. Suena mas culto que “aterradora”, pero es ser muy obvio, al usarlo, estoy tomando al lector por tonto, no hay que decir que algo es “aterrador”, hay que intentar transmitir la sensación de que es aterrador.


2) Los personajes, otro clásico. Podría rellenar posts y posts sobre los personajes. En esta ocasión, me limitaré a recalcar una obviedad, los personajes no son el escritor. Este tiene que esforzarse en reflejar sus puntos de vista, que no tienen porque ser los suyos. Es más, la obra quedará mejor si no son los suyos. Escribir lleva mucho tiempo y es muy fácil caer en la tentación de crear sólo personajes que te caigan bien, o, al menos, que te molen, aunque sean los villanos de tu función. Craso error, uno debe hacer un ejercicio de abstracción y tratar de reflejar cómo serían los personajes, no como te gustaría que fuesen. Y sí, la cruda realidad, es que puede que muchos de ellos sean unos gilipollas o, lo que todavía es peor, que sean aburridos.


3) El mensaje. Estoy seguro, hipotético lector aprendiz de escribano, de que, en algún momento de tu vida, leíste algún libro que transformó tu vida, expandió los horizontes de tu mente y la abrió a nuevas perspectivas. Seguramente, no serías la persona que eres si no hubieras leído ese libro. Cómo consecuencia, querrás hacer lo mismo. Personalmente, a mi me preocupa más contar una buena historia, pero lo entiendo, es una ambición legítima. Sin embargo, eso no quiere decir que haya que obsesionarse, no hay que hacer reflexiones sesudas y profundas cada dos páginas, so pena de perder la atención del lector y, más importante aún, hay que tener las cosas muy claras. Si pretender transmitir algo profundo, medita muy bien lo que quiere transmitir y asegurate de que lo que escribas es lo que tienes en mente y de que se corresponda exactamente con tu opinión. Hay que responsabilizarse de lo que se escribe. No es posible tener todas las respuestas a los problemas del mundo, pero si te metes en este tipo de embolados, asegurate de que lo que escribes sean tus respuestas. Le debes al lector ese tipo de sinceridad.


Pondré un ejemplo. Al final de “La ciudad y las estrellas” se dice: “Pero en otro lugar las estrellas eran aún jóvenes y la luz de la mañana perduraba. Del mismo modo, un día, el hombre volvería a seguir el camino que antaño había recorrido”. No incluyas este tipo de párrafos a menos que estés sinceramente convencido de que el destino y el deber del ser humano es la exploración del espacio exterior. En concreto, no los incluyas porque sientas devoción por Arthur C. Clarke y él solía escribir este tipo de cosas.


4) Me guardo el mas sentido para el final. Circula por ahí un bulo que dice que uno se mete a escritor para contar las historias que le hubiera gustado leer. Es muy bonito, PERO ES MENTIRA. No debes intentar escribir las historias que te gustaría leer, tienes que escribir las historias que te gustaría ESCRIBIR. O que pienses que deben ser contadas. Hay que tener en cuenta que leer es una actividad mucho más rápida y que requiere un esfuerzo mucho más pequeño, que escribir. Una novela agradable, que deja un buen sabor de boca, puede ser leída fácilmente es un par de días, quizá en pocas semanas, mientras que escribirla te llevará MESES puede que incluso AÑOS. Puede que entonces descubras que la recompensa que otorga lograr ese “buen sabor de boca” no es suficiente para ti. Así que medita muy bien lo que escribes y asegurate de que consideras que es algo que te apasione, que creas que merece la pena, porque no hay nada peor que descubrir que no tienes le menor gana de continuar con una historia cuando, después de improbos esfuerzos, acabas de terminar de escribir el quinto capítulo.

jueves, 7 de diciembre de 2017

En defensa de Stephen Baxter


Tuve un compañero de trabajo, forofo de Neil Gaiman y Terry Pratchet, al que un día vi con un ejemplar de “La Tierra Larga”. Le pregunté que tal estaba y me contestó que era muy flojo, que tenía algún momento bueno, pero que era un intento de un escritor joven de aprovecharse de la fama del maestro Pratchet.

Ante esto, tuve que manifestar mi perplejidad. ¿Stephen Baxter un escritor principiante que intenta aprovecharse de la fama de otros? ¡Si lleva treinta años escribiendo y es uno de los escritores de ciencia ficción hard más respetados que existen! ¡Si le llevan llamando el nuevo Arthur C. Clarke o el sucesor de Arthur C. Clarke prácticamente desde que empezó su carrera! (Stephen Baxter es inglés y tiene una formación científica muy sólida)

Esta reflexión me llevó a plantearme porqué Stephen Baxter puede ser tan poco conocido o infravalorado en España, sobre todo cuando tiene un buen montón de obras publicadas en nuestro idioma. Repasándolas, sin embargo, me di cuenta de que el problema pueda estar en lo poco representativo de su obra que son los libros publicados en España y en que, además, son obras cuyo interés mediático no está relacionado con la autoría de Stephen Baxter, hecho que incluso conviene minimizar, por motivos publicitarios.

Me explico. Empecemos con la ya citada colaboración con Terry Pratchet. Terry Pratchet es un autor MUY famoso. Rematadamente más famoso que Stephen Baxter. Si esas novelas se han publicado en castellano, ha sido porque aparece en sus portadas el nombre de Terry Pratchet. La mayor parte de la gente que se las compre, serán forofos de Terry Pratchet. Y probablemente salgan decepcionados, por los comentarios que he oído. Personalmente, no las he leído, así que no tengo opinión.

Lo mismo ocurre con las colaboraciones con Arthur C. Clarke. En la primera edición española de “Luz de otros días” el nombre de Baxter aparecía minimizado en la portada y era casi inexistente en la contraportada, que, sin embargo, se explayaba sobre la carrera de Clarke. Curiosamente, las colaboraciones entre Clarke y Baxter son las mejoras obras que Clarke escribió en colaboración, mil veces mejores que sus aburridas colaboraciones con Gentry Lee y mucho más consistentes que las “colaboraciones” con Paul Preuss (que al menos eran entretenidas) Opino, incluso, que son las mejores obras que Clarke publicó al final de su carrera y tengo la sospecha que los editores ingleses utilizaron como reclamo la presencia de los dos autores, fue algo así como “juntemos a Arthur C. Clarke y al nuevo Arthur C. Clarke”.

Sin embargo, en España pasaron como colaboraciones de un maestro con un joven advenedizo que se aprovecha de su nombre.

La venerable Nova Ciencia Ficción, de Miquel Barceló, publicó dos novelas de Stephen Baxter. Una fue “Las naves del tiempo” que tampoco he leído. “Las naves del tiempo” tiene una fama acojonante y no es raro encontrársela en las listas de las mejores novelas de ciencia ficción del siglo pasado. Sin embargo, no deja de ser una continuación de “La máquina del tiempo” de H.G. Wells. Aquí el reclamo está en la obra de Wells, a pesar de sus indudables méritos.


La otra novela que publicó Nova es “Antihielo”. Esa si la he leído y la tengo junto al teclado en estos momentos. Es una buena novela, pero no es una gran novela, ni mucho menos una magnífica novela. Mas bien correcta y, una vez más, poco representativa de la obra de Baxter. Con esta breve selección, Nova dio la sensación de que Baxter era un autor especializado en homenajes, lo que dista mucho de ser cierto. Miquel Barceló tenía intención de publicar más obras de Baxter, pero nunca llegó a hacerlo.

La Factoría de ideas si que apostó fuerte por Baxter. Reeditó o editó sus colaboraciones con Clarke y publicó tres novelas exclusivamente suyas. “Evolución”, “Inundación” y “Arca”, ignoro con qué resultados comerciales. Tengo la sensación de que pasaron bastante desapercibidas. Sospecho que la Factoría cometió un error muy típico, se volcó en publicar sus obras mas recientes, que no tienen porque ser las mejores ni las mas comerciales. “Evolución” tiene pinta de ser un buen libro, pero tiene aspecto de veneno para las ventas y probablemente sea difícil de leer. “Inundación” es una de catástrofes. “Arca” parece una obra más típica de Baxter.

Finalmente, por ahí existe el comienzo de una serie ucrónica, “Emperador”, de la que no sé absolutamente nada, excepto que no se llegaron a publicar sus tres continuaciones.

De modo que en casi toda la obra de Stephen Baxter publicada en España, el reclamo comercial era cualquier cosa menos él. Cierto es que, con una bibliografía tan dilatada como la suya, es imposible que todas sus obras tengan un nivel de calidad muy alto, pero resulta de lo más frustrante repasarla y ver como, aunque tiene una afición a las ucronias que yo no comparto, lo más atractivo de su obra, inevitablemente, jamás llega a España. Parece mentira que nunca hayamos visto una edición de la saga Xeelee por ejemplo, que es una señora obra de culto, pero seguro que acabaremos viendo “The massacre of the Manking”, su continuación de “La guerra de los mundos” que por cierto viene precedida de críticas muy negativas.

Es tan frustrante, que me dan ganas de afirmar que si alguien propusiera una campaña de crowfunding para traducir la saga Xeelee les daría todos mis ahorros y, si no lo hago, es solo por el miedo a que alguien me tome la palabra. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

"Mil millones de años hasta el fin del mundo. Un manuscrito hallado en extrañas circunstancias.” de Arkady y Borís Strugatski.

 


Voy a hacer una cosa extraña con esta reseña. La voy a dividir en apartados, no porque sea larga (espero que no) sino porque así es como se ha estructurado en mi cabeza

La edición.

Al contrario de lo que dice la contraportada, aunque posiblemente si sea la primera vez que se publica esta novela en España, no es la primera vez que se publica en castellano. Buceando por Internet es fácil encontrar información sobre una edición antigua que se tituló “Decididamente tal vez”, probablemente argentina.
 
La que nos ocupa es muy buena, con mención especial de la traducción de Fernando Otero Macías. El único pero es el exceso de notas a pie de página. Algo inevitable, si tenemos en cuenta que los Strugatski eran autores tan rusos como Stephen King estadounidense. Las referencias a aspectos de la cultura rusa completamente desconocidos para el lector medio son tantas, que, la única alternativa posible hubiera sido sustituirlas por referencias similares de la cultura española, con lo que eso hubiera significado de desviación del original. Las notas son interesantes, pero hay tantas que el lector acaba teniendo que elegir entre leerlas o leer la novela, elección bastante fácil, créanme. Yo llegué a un compromiso, las echaba un vistazo rápido y seguía con lo que estaba leyendo.

La estructura.

La estructura es un poco peculiar. Los capítulos se componen de extractos. ¿Extractos de qué, exactamente? Nunca queda claro, supongo que del “manuscrito hallado en extrañas circunstancias”, al que alude el subtitulo. Extrañas circunstancias que tampoco se aclaran. Los extractos suelen empezar con puntos suspensivos, como en medio de una frase, y, a veces, se acaban convenientemente, en medio de un suceso interesante, dejando al lector comiéndose las uñas.

Además, como el traductor avisa justo al comienzo, la novela empieza en tercera persona y termina en primera, cambiando de modo paulatino, con lo que hay pasajes que alternan las dos personas.

Esto suena más complicado de lo que es. Aunque pueda resultar chocante, la verdad es que este juego con las personas gramaticales no dificulta la lectura, más bien al contrario.

El argumento.

El argumento de “Mil millones de años hasta el fin del mundo” bien podría ser el guión de una obra de teatro. Transcurre íntegramente en el interior del mismo edificio, un bloque de apartamentos, la mayor parte del tiempo en la misma vivienda. Dmitri Maliánov un astrofísico que ha enviado a su familia de vacaciones para poder centrarse en su trabajo, no puede dedicarse a él porque es interrumpido constantemente. Llamadas telefónicas equivocadas, recepciones de pedidos imposibles, visitas inesperadas. Cuando la situación empieza a ser desesperante, descubre que varios conocidos suyos no pueden avanzar en sus trabajos por encontrarse en la misma situación.

Valoración personal.

Me ha encantado. Pocas veces me he encontrado con una historia cuya lectura me haya resultado tan absolutamente imprevisible, y eso que la contraportada hace bastantes spoilers. Los hermanos Strugatski se las apañan para hacer ciencia ficción de altos vuelos, ambientada en el presente, sin alienígenas, ni meteoritos, ni artefactos todopoderosos, ni inventos estrafalarios. Sin siquiera salir de casa, ni más acción que una conversación.

“Mil millones de años hasta el fin del mundo” empieza como una comedia y termina como una pesadilla, a la que todo reseñador compara, con razón, con la obra de Kafka y Philip K. Dick. Divertida e inquietante a partes iguales, (al parecer mezclar momentos cómicos y dramáticos era una especialidad de sus autores) se lee con una facilidad pasmosa, a la que sin duda contribuye su brevedad. No sé que me ha gustado más, si la paranoica e inmensa chaladura de la premisa de partida o la humanidad que destilan sus personajes. Brillantes científicos o bufones, o ambas cosas a la vez, resulta imposible no identificarse con ellos. Su comportamiento cuando se toman unas copas, por ejemplo, me hacía recordar situaciones que yo había vivido personalmente o, tristemente, protagonizado. Son personas absolutamente normales, que meten la pata y hacen el ridículo. Pobres pringados atrapadas en una situación que los sobrepasa, lo que hace más terrible, si cabe, su destino final.

Hay algo muy sentido y muy conmovedor en sus reflexiones finales sobre la derrota y la rendición. Verdades a las que a uno no le gusta mirar, pero inevitables, a la vez que también hay algo muy conmovedor en la resistencia, callada y pertinaz, de Vecherovski.

Desde que los reyes magos me regalaron, hace más de una década, quien sabe si dos, la edición de Acervo de “Qué difícil es ser Dios” tenía ganas de leer algo más de los Strugatski. Después de leer este libro, debería ser inevitable.
 
Otras opiniones.