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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

sábado, 17 de marzo de 2012

"Fiasco" de Stanislaw Lem



Stanislaw Lem. Me he pasado toda mi vida odiando a Stanislaw Lem, desde que siendo un adolescente o puede que algo mas joven aún, cayó en mis manos un ejemplar de "Fabulas de robots". Me pareció una filosofada aburrida, pedante y pretenciosa. Posteriormente leí "Ciberiada" y me reafirmé en mi opinión. Para colmo, lo había publicado una colección dedicada a "lectores jóvenes", que tenían buena recepción en mi colegio. Yo intentaba explicarles a mis compañeros de clase lo mucho que molaba la ciencia ficción, y mas de uno me respondió "¿Ah, si?. Pues yo me leí tal libro de Stanislaw Lem y vaya mierda aburrida". Posteriormente he descubierto la mala opinión que tenía, en general, de la literatura de ciencia ficción. Bien, pues puede estar orgulloso en su tumba, pues contribuyó como ningún otro a apartar a potenciales lectores de ella.

Sin embargo, me hago mayor, mis gustos cambian, gente cuyas opiniones respeto me han recomendado su obra como novelista, y finalmente decidí tirarme a la piscina. Tal vez debí empezar con "Solaris", a fin de cuenta, grandes fans de la "Canción de hielo y fuego", me han hablado de lo aburrida que resulta esa novela, pero, por causas personales, me he decidido por "Fiasco", que está considerada como una de sus mejores novelas y un compendio de todos sus temas.

Bien, tenemos que un astronauta sufre un accidente y queda congelado. Unos doscientos años después, unos médicos reaniman lo que casi con seguridad es su cuerpo (se encontraron los restos de dos accidentados, y el resucitado sufre amnesia, así que el lector nunca está seguro al cien por cien de que sea el mismo personaje), en una nave que se dirige a investigar una civilización alienigena, la primera coetánea de la humanidad encontrada hasta la fecha. Sin embargo, cuando llegan a su sistema solar, esta raza no parece tener el menor interés en tablar contacto con los humanos, ni muestra trazas de ser comprensible.

Hasta aquí puedo contar del argumento, lo que sigue será una valoración puramente personal y probablemente injusta de esta obra, y por ende su autor. Se supone que Stanislaw Lem es un gigante de la literatura, cuya profundidad y hondura filosófica hace que se alze por encima de los insignificantes insectos anglosajones que conforman el resto de la literatura de ciencia ficción, y con los que sería grosero compararlo. Una afirmación un poco conflictiva. Quiero decir, los profesores y profesionales de la literatura, esa gente que parece que lo ha leído todo saben perfectamente quien es, pero para el gran público es un completo desconocido. De hecho una buena aproximación sería decir que los únicos que le conocen o le han leído, son los aficionados a la ciencia ficción.

En fin, el caso es que, con tamañas expectativas, resulta sorprendente como en su obra de madurez, comete todos y cada uno de los errores de un escritor de ciencia ficción principiante de antes de la era Campbell. Para empezar, se enrolla en largas y aburridas explicaciones sobre cualquier artefacto tecnológico que usen los protagonistas, tenga o no importancia en la trama. Abusa completamente de la jerga tecno-científcia, no siempre comprensible y no siempre justificable. Su preparación científica parece intachable, y pocas veces el método científico ha aparecido tan bien plasmado en una novela, pero eso no obvia que muchas de esas disgresiones no aporten nada a la narración, sean simplemente paja que engorda el número de paginas, y que en ocasiones, parezcan meras chaladuras que evocan al condensador de flufo.

Y ya que hablamos de paja, no vean la cantidad de paja que hay en esta novela. Empecemos por el comienzo, el paseo del protagonista por Titán, camino de su accidente, desbordante de imaginación y sentido de maravilla si, es mas, reconozco que esa parte me encantó, pero son sesenta, digo bien, sesenta páginas totalmente irrelevantes para la narración, con el único propósito de dejarle hibernado. Seguidas de veinte o cuarenta páginas de dudas morales de los médicos sobre a cual de los cuerpos recuperados deben resucitar. Lo peor de todo, es que la condición de naufrago del pasado del protagonista no tiene la menor importancia en la historia. El tema de las disgresiones es algo que les gusta a muchos escritores modernos. La mil y una noches están llenas de historias que contienen otras historias, y es parte de su gracia, pero yo soy de la opinión de que todo tiene que servir para algo en un escrito. ¿Y para que sirven las diez páginas del médico, Gerber, inmerso en una especie de realidad virtual en la que cuenta cuentos? ¿O las doce páginas de la transcripción del libro que está leyendo el protagonista? Esa al menos, aunque queda incompleta es entretenida, y tal vez anticipe el tema de los científicos que destruyen lo que observan...

Aparte, carece por completo de sutileza. Lem jamás deja que el lector saque sus conclusiones, o que los acontecimientos describan sus ideas, las explica, todo lo que pueda ser explicado es explicado mediante conferencias que interrumpen el curso de la narración y que constituyen el grueso del libro. Los personajes brillan por su ausencia. Son un nombre y una especialidad. Todos hombres, supongo que no consideraba que en el futuro pudiera haber mujeres científicas de primera línea, no se les describe físicamente, no se sabe nada de su pasado, carecen de psicología, se definen por sus conversaciones, son bustos parlantes que intercambian ideas y opiniones.. Sus reacciones, su evolución, tiene lógica, pero no alma. Es como seguir la demostración de un teorema matemático, si estamos atentos, conseguiremos entender el curso de razonamientos que lleva a estos intrépidos exploradores al genocidio, pero no nos lo creeremos. No hay dimensión emocional, no conseguimos comprender que esos hombres hayan llegado a eso.

Esta no es una novela de presonajes, es !TA-TA-TACHAM!: !UNA NOVELA DE IDEAS! !LITERATURA DE IDEAS!, pura y simplemente, y no es tan sencillo como algunos críticos se creen. Y en ese aspecto, como literatura de ideas, es muy buena, y uno entiende el aprecio que le tienen los lectores de ciencia ficción. La imaginación de Lem es desbordante. Sus especulaciones sobre la evolución de la civilización, la inteligencia artificial, la comunicación (o la incomunicación) entre especies, son de lo mas interesantes, y están muy bien escritas, en estas partes si que brilla el genio del polaco. Joder, como friki que es uno, incluso he podido disfrutar con sus divagaciones sobre los gadgets tecnológicos. Vamos que aunque un poco aburrida si que es, esta novela me ha dejado con ganas de leer mas a Stanislaw Lem, que como novelista me ha resultado mediocre, pero tiene toda la pinta de ser un ensayista genial.

3 comentarios:

  1. Lem es un ensayista genial.

    Precisamente el relato/ensayo Golem XIV golpea inmisericorde una de las fantasias que mas aprecio y tiene no poco protagonismo en Fiasco: la inteligencia artificial.

    http://www.letrasperdidas.galeon.com/consagrados/c_lem05.htm

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  2. Respuestas
    1. Son una especie de hongos. En todo caso, al final, acaban siendo víctimas de la incomprensión...

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