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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 17 de junio de 2016

“Astronautas” de Stanislaw Lem




Ya lo tenia todo listo para leerme “La voz de su amo” cuando en un paseo por la biblioteca pública Pedro Salinas me encontré esta novela, recién publicada en España por primera vez, aunque el original sea de 1951 y cuya temática parecía mas adecuada a mis gustos.

El volumen se abre con un prefacio del editor original de la obra, en la que se cuentan las circunstancias y consecuencias de su escritura. En dicho prefacio Jerzy Jarzebski se disculpa una y otra vez por la supuesta propaganda socialista que contiene la novela, que en su día era estrictamente necesaria para su publicación. Tanta excusa resulta chocante, porque en realidad en “Astronautas” hay muy poca exaltación del socialismo: si transcurre en un futuro en el que el capitalismo ha sido dejado atrás, se critica el imperialismo y la moralina se enseñorea del desenlace, pero no hay paginas puramente doctrinarias, como las que si podían encontrarse en “Que difícil es ser Dios” de los hermanos Strugatski. Yo incluso las he echado en falta, pensaba dedicarles unas risas. Se diría que esas partes, aunque minúsculas, avergüenzan terriblemente a Jarzebski. 

A continuación viene un prologo del propio Lem, en el que él mismo escribe: “Confieso que me sorprendería que Astronautas pasara a ser una de las obras de referencia de mi bibliografía. Creo que si alguien echa mano de este libro dentro de otros veinte años no será para adentrarse en una atrevida visión del futuro, sino más bien para esbozar durante la lectura alguna sonrisa de la misma manera que lo hacemos nosotros cuando leemos las obras de Julio Verne.”

Bien, parece que estamos ante una obra menor, muy menor. El propio autor no nos da muchas esperanzas sobre el interés de “Astronautas”, pero cada lector debe forjarse su propia opinión. La novela transcurre a un ritmo muy pausado, lo que no pillará por sorpresa a los seguidores de su autor. El primer capítulo consiste prácticamente en un ensayo divulgativo sobre la catástrofe de Tunguska. La verdad es que me ha gustado mucho, hoy día Tunguska sigue siendo un misterio tan apasionante como en 1951 y es un buen modo de abrir el apetito del lector.

La cosa se empieza a animar cuando se descubren los restos de un pecio extraterrestre en la zona de la ya antigua catástrofe, aparentemente procedente de Venus y con registros que indican que los venusianos se disponen a aniquilar la vida en la Tierra. Se impone una expedición al planeta nublado . En los siguientes capítulos se describe exhaustivamente la nave en la que se realizará el viaje y el ordenador de a bordo. A Lem se le daban muy bien las descripciones y consigue que el lector no se aburra demasiado, pero son capítulos largos en los que no pasa nada. Sufro de cierta fascinación hacia las naves espaciales, así que la descripción del cohete no me importunó demasiado, pero el ordenador es un cachorro analógico cuyas futuras hazañas parecen bastante descabelladas.

Con esto hemos llegado a la página 129, donde empieza la narración del piloto del Cosmocrátor, que es como se llama la nave. Tal vez un poco extenso para un comienzo. El resto de la novela es la crónica de este viaje. A pesar de lo desfasados que puedan haber quedado los aspectos científicos, Lem consigue resultar creíble la mayor parte del tiempo. Si la novela tiene algún objetivo es intentar transmitir al lector las sensaciones y vivencias que se podrían experimentar en un viaje a otro planeta. Por eso se detiene a detallar cuidadosamente su equipamiento, los trajes, los vehículos, así como lo que sus protagonistas sienten durante la ingravidez, una colisión con meteoritos o los aterrizajes y despegues, descritos estos últimos con una precisión sumamente vívida, que haría creer que el autor los ha experimentado en persona. Seguramente no son realistas, pero provocan la ilusión de realidad.

Como se infiere del párrafo anterior, “Astronautas” es una novela eminentemente descriptiva y donde mas brilla es en la descripción de los paisajes alienígenas. No creo que haya un autor de ciencia ficción que supere las descripciones de otros mundos de Stanislaw Lem. Nadie consigue que resulten tan extraños, tan ajenos y, al mismo tiempo, tan incomprensiblemente bellos. Su imaginación visual era tan portentosa que a veces resulta muy difícil entender sus descripciones, pero es que, para hacerle justicia, haría falta un James Cameron inspirado trabajando sobre ilustraciones de Moebius.

Esta novela no es una excepción. Las pormenorizadas descripciones de los paisajes venusianos y de los hallazgos de los astronautas son fascinantes y rebosan sentido de maravilla. También son bastante largas, pero no por ello dejan de ser uno de los grandes atractivos de la novela. Los personajes, por el contrario no son gran cosa. El protagonista es el mas logrado, con sus recuerdos de su abuelo, negro y nacido en Estados Unidos, su afición al alpinismo, sus imprudencias y sus flaquezas. El resto de la tripulación, sin embargo, se compone de una especie de valientes y amables súper científicos sobre humanos que solo acumulan virtudes. En su tiempo libre, escuchan conciertos de música clásica e intercambian historias. Ni en esta ni en ninguna de las novelas que he leído de Stanislaw Lem, aparece una mujer entre los científicos protagonistas, ni en un puesto de alta responsabilidad. Son personajes casi victorianos, a los que no cuesta nada imaginárselos en sus reuniones fumando puros y bebiendo coñac. Encarnan una idealización de la ciencia y los científicos que galopa por toda la novela y que sorprenderá a los seguidores de Lem, al chocar radicalmente con la visión desencantada que presidirá sus obras mas famosas.

Se trata de la primera novela publicada por Stanislaw Lem y es una novela claramente juvenil, con vocación didáctica dirigida a un público en el que pretende despertar vocaciones, el deseo de contribuir al bien común y de superar constantemente las propias limitaciones. Esta intención se hace de un modo muy poco sutil en los primeros capítulos y, aunque despierta mis simpatías, le puede resultar farragosa a un lector maduro. “Astronautas” no es una obra que pueda complacer a todos los tipos de lectores y debe ser degustada con paciencia. Un lector sin interés en la ciencia o la ciencia ficción, debería huir de ella como de la peste. No puede negarse que el lector moderno la encontrará bastante trasnochada. El que busque un entretenimiento rápido, se llevará también una gran decepción, por su tono pausado y por su crispante falta de objetivos, pues aparte del de describir un viaje espacial, no parece tener ninguno durante la mayor parte de la novela. Aún diría mas: Tiene mas en común con un libro de viajes que con una novela. No hay la menor sensación de que la historia avance, o de que la narración se dirija hacia algún lado. Simplemente se acumulan anécdotas e incidentes, que se van sucediendo hasta el final y no es hasta el último capítulo cuando se hace evidente su mensaje pacifista y anti nuclear.

Los seguidores de Stanislaw Lem, en cambio, no deben perdérsela. Podría decir que por su carácter histórico y seminal, que en esta novela se encuentran el embrión de lo que acabaría siendo su obra de ciencia ficción, y no mentiría, pero es el tipo de argumento que solo sirve para despertar el interés de estudiantes de literatura y articulistas. El motivo por el que no deben perdérsela, es porque, a pesar de sus incuestionables defectos, en “Astronautas” se encuentran muchas de las virtudes que cristalizarían en su obra posterior y al leerla podrán volver a experimentar algunas de las sensaciones que les cautivaron en su día.











6 comentarios:

  1. Mmm... no pensaba leerla pero por tu comentario creo que la podría disfrutar mucho. La pongo en lista.

    Alb

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  2. Llevo toda la vida evitando responsabilidades. Como odio este tipo de comentarios.

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  3. Jojo. Tranquilo, sólo necesitaba un empujoncito para auto-convencerme. Empiezo a desesperar con la falta de espacio en las estanterías. Me gusta mucho el proto-Lem haciendo CF canónica, tipo Pirx. Estás plenamente absuelto de decepciones lectoras.

    Alb

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  4. Estoy empezando a leer Astronautas y en serio me chocó que el autor tuviera poca fe en el libro... Pero continuaré por qué me encantan los viajes espaciales y es mi primer libro de Lem que voy a leer y por que es hermosa esta edición de Impedimenta que lo único que consigue es que la ame cada día más <3

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  5. Estoy empezando a leer Astronautas y en serio me chocó que el autor tuviera poca fe en el libro... Pero continuaré por qué me encantan los viajes espaciales y es mi primer libro de Lem que voy a leer y por que es hermosa esta edición de Impedimenta que lo único que consigue es que la ame cada día más <3

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    Respuestas
    1. Stanislaw Lem tenía una opinión muy negativa de la ciencia ficción, Philip K Dick aparte, incluso de la del propio Lem. Hay una novela suya llamada "Las nubes de magallanes" que impedimenta queria publicar y no consiguió los derechos porque Lem dejó claro a su albacea que no quería que nunca volviera a publicarse. Astronautas no es lo mejor de Lem, pero puede darte una idea de por donde iban los tiros de su obra y se puede disfrutar, si se lee con paciencia.

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