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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

jueves, 29 de junio de 2017

“Luz de otros días” de Arthur C. Clarke y Stephen Baxter




A la oscura sombra de Gentry Lee, fue fácil pasar por alto esta novela en su día, como un intento más de colarnos la obra de un autor desconocido, bajo el venerable nombre de Arthur C. Clarke. Y sería un grave error, porque lo que diferencia a esta colaboración de Clarke de las que hizo con Gentry Lee o Paul Preuss, es que Stephen Baxter es un gran escritor de ciencia ficción, al que los editores españoles no han sabido hacer justicia, pero eso sería tema para otro post.

No sé hasta que punto fue estrecha la colaboración entre los dos autores. No he notado rupturas en el estilo, que, quieras que no, es bastante funcional. Yo siempre he pensado que la investigación previa a la novela y el bosquejo del argumento, se haría entre los dos y que luego Stephen Baxter escribió el libro. La nota final, tan típica de Clarke, en la que se detalla las fuentes, está escrita en plural, así que por respeto al deseo de los artífices del libro, en este post me referiré siempre a ellos como “los autores”, sin diferenciarlos. (1)

Luz de otros días” pertenece a ese subgénero de la ciencia ficción para el que todavía no se ha oficializado una etiqueta, que versa sobre las consecuencias y transformaciones que provoca en el mundo un descubrimiento o un invento. En este caso, se trata de la apertura de micro agujeros de gusano, que primero vuelven obsoletos los satélites de comunicaciones, luego acaban con la intimidad (2) y finalmente, en un giro sorprendente pero que ocurre a menos de la mitad de la novela, permiten el escrutinio del pasado.

Esta es una de esas novelas que podríamos llamar “literatura especulativa”. Hay especulaciones sociológicas, históricas, astronómicas, biológicas, puede que incluso geológicas. El hilo que tira del lector no son las peripecias que acontecen a los personajes, que las hay, sino las especulaciones sobre a lo que podrían llevar las “gusanocámaras”, sean estas posibles o no. Dicho hilo es una fuente de maravilla y continuado deleite para el intelecto. Ésta si que es una novela que he disfrutado plenamente, aunque no esté seguro de creérmela por completo: para poder espiar a una persona durante todos los momentos de su vida, se necesitarían tantos años como haya vivido esa persona y los autores solo admiten esa objeción en el proyecto que reconstruye la vida de Jesucristo.

Que por cierto, es uno de los grandes momentos de la novela y uno de muchos. La “Luz de otros días”, brilla precisamente en los grandes momentos aislados, que son legión, en sus exploraciones del espacio lejano, del origen de la vida y sobre todo, en su visión de la historia, como un puñado de mentiras que esconden la tragedia consustancial al ser humano. El momento mas brillante de toda la novela, a mi parecer, es una larga panorámica de la historia, contada hacia atrás, en la que los protagonistas se remontan por todo su árbol genealógico hasta llegar a los neandertales.

Los autores transmiten su pasión por estos temas y hasta su uso del lenguaje mejora. Estos pasajes me han parecido muy bien escritos desde un punto de vista litarario. Mucho mejor, en concreto, que los que cuentan las desgracias y aventuras de sus personajes. Dejemos claro que la novela no aburre: no paran de ocurrir cosas y son cosas importantes y cuando las cosas se complican, y hay quien tiene que huir de la ley, la historía se pone moderadamente emocionante, pero el libro nunca llega a transmitir verdadera empatía por sus protagonistas.

Kate Manzoni no deja de ser un personaje un tanto desdibujado. Al principio parece que va a ser algo así como la brújula moral del relato, pero no tarda en quedar relegada a la posición de “la chica” y posteriormente de dama en apuros. Es vergonzoso el modo en que se la quitan de en medio, justo antes del final de la novela y de la segunda, y un poco fatigosa, retrospectiva histórica.

Los verdaderos protagonistas son los Patterson, pero el padre, Hiram, no es mas que un villano iracundo, la crisis de fe de David no resulta conmovedora y Bobby, de lejos el personaje mas interesante de la novela, está muy desperdiciado. Por poner un ejemplo, la revelación ante Kate de su verdadera naturaleza, la primera revelación al menos, debería ser dramática, cataclísmica, pero, si lo es, no se transmite ese efecto al lector, quien comprende mejor a Bobby y quizá murmure en voz baja un “ahora lo entiendo”, pero, ciertamente, no se siente conmovido.

Los autores se guardan unos cuantos ases en la manga, hay algunas sorpresas muy bien colocadas, esqueletos que salen del armario y cosas así, que hacen la lectura amena. Como ya he dicho, no aburre, pero tampoco enamorará a los que vayan buscando acción, tensión emocional, complejidad psicológica o deleites estéticos. Esta es una de esas novelas de ciencia ficción en la que la parte de la ciencia es mas importante que la de la ficción y, dentro de su estilo, está muy lograda, pero no es plato del gusto de todos los paladares.

(1) En la wikipedia se dice que es una novela de Stephen Baxter, basada en una sinopsis de Arthur C. Clarke. En las reseñas que leí por internet de novelas posteriores de Clarke, abundaban los comentarios jocosos sobre como empeoraba el bueno de Arthur, cuando no tenía a Stephen Baxter enmendándole la plana.

 (2) La novela está dedicada a Bob Shaw y comparte título con uno de los relatos incluidos en su novela “Otros días, otros ojos”, en la que también se trata el final de la intimidad, cuya reseña pueden consultar aquí.

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