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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 11 de junio de 2010

El espiritu del mago, Javier Negrete


Javier Negrete es un autor con el que empecé frio y he acabado aficionándome. Dicen los americanos que hay muchas formas de despellejar a un gato, lo que, la verdad, es un símil bastante salvaje, pero no se les puede negar su parte de razón. Las cosas se pueden hacer correctamente de muchas maneras. Y las historias se pueden contar bien de muchos modos. Pedro Jorge Romero decía de él que "Dispone de un claro dominio de la narración y de la capacidad de provocar emociones con unas pocas palabras cuidadosamente elegidas". Bien, pues es algo que nunca he visto en su estilo, para mi gusto escribe de un modo demasiado descuidado, y tiene tendencia a subrayar lo obvio, ha contarnos con palabras lo que nos ha dejado claro con acciones.

"La mirada de las furias", me pareció entretenida y poco más, y me quedé con ganas de descubrir como funcionaba el viaje mas rápido que la luz. La novela antecesora de esta "La espada de fuego", me pareció lo peor que mi gusto puede soportar: intrascendente, no quiero decir que solo busque pretenciosas obras sobre las grandes verdades de la vida, pero siempre busco algo que sobresalga por algún motivo. Me he aficionado a autores que escriben pésimamente, porque son grandes narradores, tienen un gran dominio del ritmo o la intriga, porque sus acciones de acción son muy buenas, porque tienen ideas portentosas o imaginativas, ... por muchos motivos, y "La espada de fuego" solo me pareció una más, me resultó inocua, sin grandes defectos, pero sin nada de especial, bueno si, lo de la ciencia ficción encubierta, pero eso tampoco es que me motivara especialmente y eso que Gene Wolfe y la saga del Sol Nuevo todavía no habían quemado las pocas neuronas que me quedaban. Además en aquella época, anterior al advenimiento de Andrzej Sapkowski, estaba hasta las narices de la fantasía heroica, género agotado, repetitivo, que se había convertido en un agujero negro que se tragaba toda la creatividad de la literatura fantástica y la convertía en un erial formado por remakes del señor de los anillos.


Así que no me emocionó lo más mínimo la publicación de la secuela, de hecho la ignoré por completo, pero las cosas han cambiado desde entonces. Gracias en parte al propio Negrete, desarrollé interés por la historia y la mitología griegas, lo que en su momento acabó llevándome a "Señores del Olimpo" (un poco floja la verdad) y a "Alejandro Magno y las aguilas de Roma", y a "Salamina", además de conseguir recuperar alguna novela corta suya anterior ("La luna quieta", magistral), y heme aquí que de repente me he tornado un fan.

Como decía al principio, hay muchas formas de contar una historia. Como de construir una casa. Puedes dedicarte a pintar la fachada, decorarla con estatuas azulejos, y puede quedarte algo deslumbrante. O puedes empezar por asegurarte de que tenga unos cimientos sólidos, asegurar la estructura de vigas y pilares que deberá sostenerla, elegir materiales duraderos. Eso no excluye la decoración, y de hecho la casa será mas llamativa si luego te dedicas a ello, pero hay que fijar primero todas estas características si quieres que se sostenga, y aunque luego la decoración no sea gran cosa, será un buen lugar donde vivir.

Bien, pues Javier Negrete ha logrado una gran maestría narrativa. La estructura que sostiene sus tramas es tan firme como sólida, aunque la decoración no me parezca espectacular, aunque esto es subjetivo, y probablemente no sea su intención.

"El espíritu del mago", consta de varias acciones en paralelo. Los capítulos se distribuyen entre los protagonistas del anterior volumen, Derguin Gorión y Kratos May, el adolescente Darkos, al menos inicialmente Ariel, y un misterioso castillo cercado por la nada, que aparece muy escasamente en la novela, y que el lector veterano en esto de la literatura fantástica descubrirá su secreto la segunda vez que aparezca. El comienzo tal vez sea lo mas flojo, porque no parece haber nada que una unas historias con otras, simplemente se va cambiando de un personaje a otro. Además, no se si debido a los años pasados desde que leí "La espada de fuego", que no he vuelto a ojear, que el mundo imaginado por Negrete me resulta bastantes inaccesible, tengo claro que hay muchas naciones, como todos, pero no lo que distingue a unas de otras, o a unas culturas de otras, y me monté un cacao bastante gordo al principio, entre ritiones, nesitas, Malabahis y que se yo que mas. Por algunos momentos me recordaba los galimatías que se montaban en los entrañables comics de Conan, cuando empezaban a liarse entre argoseos, zingarios, khotios, shemitas, estygios, vendios.... pero tranquilos, cosa se anima.

Al contrario que en las sagas modernas, en los capítulo ocurren cosas interesantes no sólo al final, sino también por en medio, e incluso al comienzo, y cada capítulo hace avanzar la historia. Aquí es donde entre en juego la maestría de la que hablé antes, la estructura. Escribir bien no consiste solo en ser capaz de ponerse poético o hipnotizar con tus recursos estilísticos, sino en ser consciente de que se cuenta una historia y contarla bien. Negrete maneja con soltura los diferentes hilos de la trama, se preocupa de que cada personaje tenga una mínima psicología y unas motivaciones lógicas y que actúe y evolucione de acuerdo a ellas. Juega limpio con el lector, jamás se saca un conejo del sombrero o un Deux ex Machine tirado por los pelos. Puede sorprender y lo hace, pero siempre ha dado las pistas, siempre ha preparado el terreno para cada crisis a la que se enfrentan los protagonistas. Todo está preparado y bien montado, las piezas encajan, encajan bien y además el relato es emocionante y entretenido, aunque a veces la extensión de la novela juegue en su contra.

Me explico: hay un momento al comienzo de la historia en que se describe con mucho cuidado una casa. Bastantes páginas después, habían pasado ya unos días de lectura, se monta un cirio en dicha casa. EL follón se sigue mucho mejor si tienes en mente la descripción de la casa, pero a mi ya se me había olvidado. La novela es tan larga que puede pasar mucho tiempo entre el momento en que se prepara el escenario para la acción y cuando finalmente esta ocurre.

Luego, yo al menos no consigo hacerme una idea del mundo que está fabulando, se que existen diferentes naciones, y diferentes pueblos, pero no acabo de hacerme un cuadro en mi cabeza de lo que los caracteriza, con la excepción de las amazonas, las atagairas, que son muy bien plasmadas en esta novela. Bueno y puede que Narak, cuya democracia recuerda inevitablemente a Atenas, y que tal vez sea la parte mas lenta de la novela

Además, al haberla leído después de "Alejandro" y "Salamina", no soy consciente de la evolución del autor, y aunque emocionante y espectacular, la gran batalla final no parece a la altura de la de las otras novelas, y para colmo, descubrimos que esto no ha acabado y queda mucho por delante.

Con eso y con todo, es una buena novela, plenamente disfrutable y recomendable, de un autor que se mantiene en muy buena forma, y que cada vez narra mejor sus historias. Espero que no tarde tanto en decidirme a leer "Atlantida", por cierto que la naturaleza parece empeñarse en hacerla publicidad y los volcanes se están poniendo muy marchosos sin que intente aprovecharlo ningún editor desaprensivo.

Para terminar, un par de consideraciones.

Primero: no se cuantas ediciones van de "La espada de fuego" y "Salamina" me da la impresión de que ha sido un gran éxito. Sin embargo, Negrete no contempla la escritura como un empleo a jornada continua, y se quejaba en una entrevista del trabajo que daba vender los libros hasta a los escritores profesionales. ¿Cuanto hay que vender en este país para poder ganarse la vida?

Segundo: Pongámonos frikis, a mi esta historia del dios derrotado y enterrado que duerme y se mete en los sueños de los vivos, me recuerda un montón a la historia del celestial durmiente de la marvel. ¿Será Javier Negrete un marvel zombie?. No lo creo, la experiencia me ha demostrado que los espectadores vemos siempre referencias a nuestra cultura personal, que no tiene porque ser la del autor, y, salvo lo de los sueños, lo mismo podría ser Cthulu, pero me hace gracia...

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