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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 9 de septiembre de 2011

"Diáspora" de Greg Egan




Lo primero que hay que entender al afrontar esta novela, es que, como tal, me parece discutible. Tiene pinta de ser un fix-up de diversos relatos ambientados en el mismo universo, el mismo en el que se desarrollaba el relato "La inmersión de Planck", que cerraba "Luminoso" y que tan incomprensible me resultó.

Empieza con "Orfanogénesis", que según leí en una crítica de Pedro Jorge Romero se publicó originalmente como un relato. Cuenta el proceso de gestación de una inteligencia artificial consciente, integrada en una comunidad de iguales llamada polis, en la que transcurren todos los relatos. En concreto, se centra en el desarrollo de concepto del yo. Tal vez porque estaba avisado por esa crítica o tal vez porque sí, este relato me ha resultado muy interesante, a fin de cuentas, el proceso que sigue el huérfano Yatima es extrapolable al de un ser humano y están inspirados en modelos cognitivos reales. Tuve que leer esta parte lentamente y con cuidado, pero la entendí y es muy interesante.

Nuestro huérfano crece, y junto con un amigo empieza a relacionarse con los seres humanos de carne y hueso que quedan en la tierra. Su sociedad es fascinante, por cierto. Cuando se produce una catástrofe cósmica intentan avisarles y ... bueno, léanlo ustedes mismos. Esta parte es emotiva, dramática, las páginas se pasan a ritmo vertiginoso y los minutos transcurren sin ser advertidos.

Y entonces entramos en la tercera parte. Y todo se va al garete. Encuentro los aspectos científicos de la ciencia ficción muy interesantes, de hecho, a medida que pasan los años, cada vez me aburren mas las espace opera aventureras y me decanto más por el hard, pero me gusta que me sepan explicar las cosas, y Egan ni lo intenta. La tercera parte entera y buena parte de lo que vendrá después, consiste en interminables disquisiciones sobre bocas de agujero de gusano, neutrones rotando, gluones, bosones, partículas extrañas. Y si al menos todo esto tuviera algún sentido.....

Porque realmente no se sí vale de algo el esfuerzo de intentar entender lo que te está contando, cuando todas estas interminables disquisiciones giran alrededor de la Teoría de Kozuch, que es completamente ficticia y ha sido parida por Greg Egan, así que los que quieran "instruirse deleitándose", lo van a tener crudo, pues lo único que aprenderán serán los delirios del escritor australiano. Vale que la ciencia ficción siempre ha jugado con la ciencia, y que ese es uno de sus atractivos, que hay mucha falsa ciencia y muchas teorías acojonantes, pero creo que Egan se pasa tres pueblos.

Los que sobrevivan a toda la parafernalia anterior, se encontrarán con "Alfombras de Wang", que estoy seguro de que es un relato porque ya lo había leído, y debo decir que es magnífico. Muy bueno, oigan. Luego la historia sigue, con nuestros entrañables personajes compuesto de software informático recorriendo el espacio, en busca de respuestas y compañeros, decodificando mensajes ocultos en partículas subatómicas y viajando a otros universos. Hay plenitud de sentido de maravilla, pasajes buenos y pasajes muy difíciles de entender. La portentosa imaginación de Egan casi es capaz de transmitirnos como sería la vida en un espacio de seis dimensiones macroscópicas, lo que resulta fascinante aunque me temo que no lo entienda del todo.

Pasada la segunda parte no existe ningún tipo de escalada emocional, ni clímax, de hecho no parece tener un objetivo muy definido. Escrita con precisión y economía de medias, Egan va adquiriendo un mayor dominio del lenguaje y de la escritura. Los personajes son difíciles de valorar por criterios humanos, porque no lo son, aunque estén emparentados, y aunque tengan sus momentos, no son lo importante en la obras, lo importante es la ciencia, la búsqueda de la verdad, y las matemáticas.

En resumen, como novela muy desigual y muy lastrada por la tecnojerga, pero algunos de los relatos y las partes que la componen, son sublimes.

Con esta novela me temo que termina mi "año Greg Egan", ante la imposibilidad de adquirir "Teranesia" (llegué tarde a la oferta de Cyberdark), "Oceánico" (la librería "Estudio en Escarlata" lo ha pedido....hace seis meses) y "Cuarentena" (a ver si en vez de tanta reedición de "Canción de Hielo y Fuego" Gigamesh reeditara esto), me temo que tardaré mucho tiempo en volver a leer al matemático australiano.

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