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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

lunes, 24 de octubre de 2011

"Confesiones de un pirata", de Gene Wolfe



Hace algún tiempo comenté que me había leído un libro de Gene Wolfe y lo había entendido todo. Ya son dos. Creo.Con Wolfe nunca estoy muy seguro. Veamos se cuenta la historia de un tipo de un futuro cercano, Chris, que se cría en un seminario en Cuba, y cuando sale de él, se encuentra en la época de los piratas. Bueno, los traslados a otra época o a otro mundo sin ningún tipo de explicación son cosa bastante habitual en la literatura fantástica. No problemo.

A continuación, empieza a ganarse la vida como puede, se enrola en un barco, y con el tiempo acaba convirtiéndose en pirata, y vive todo tipo de aventuras. La documentación parece correcta, no soy historiador. Se desmitifican muchos de los clichés de las películas de piratas, los personajes transmiten bastante humanidad, y como ya he dicho, a Chris le ocurren todo tipo de aventuras.. Y son muchas. A Chris le ocurre prácticamente de todo, tiene múltiples combates, rescates imprevistos, viajes por aquí y por allá. ...Todo esto nos lo cuenta cuando ya ha vuelto al futuro y es un sacerdote católico. Bien, ¿que problema le veo? Para empezar el mas pequeño. Como House, y un escritor de novela negra del que ahora no me sale el nombre, Wolfe piensa que todo el mundo miente, incluidos y expresamente sus protagonistas. De ahí su obsesión con el "narrador poco fiable y esas cosas". En esta obra no parece el caso, pero es cierto que los personajes mienten mucho, y se pasan mucho tiempo intentando dilucidar lo que ha ocurrido realmente, y muchas veces no lo consiguen para frustración del lector, aunque así es la vida. De todos modos alguna impostura me parece poco creíble.

Luego, el tema es que la acción va deprisa, muy deprisa, tremendamente deprisa. Ocurren cosas, continuamente, muchas cosas, una detrás de otra, casi sin tiempo a asimilarlas. Y todas ellas, ya sean batallas, lances amorosos o reparaciones náuticas, se nos cuentan con el mismo estilo, dándolas la misma importancia y empleando el mismo número de palabras. De este modo, no se puede decir que los momentos de peligro, que son muchos, sean muy emocionantes, porque se cuentan con el mismo desapego que el resto de la narración, aunque tampoco es que Wolfe sea un narrador de acción y suspense. Su prosa brilla sin embargo en los momentos calmos, en la descripción de una isla, una noche, la navegación, o incluso cuando habla de religión. No soy creyente ni comparto las ideas de Wolfe, que en ocasiones parecen algo reaccionarias, pero hay que decir que las expresa muy bien.

El desapego al que me refiero puede ser algo intencionado. A fin de cuentas se supone que es la narración del propio Chris, que muy a menudo intenta acabar lo más rápidamente posible lo que escribe. Hay tal vez cause una mala pasada la otra obsesión de Wolfe: el subjetivismo. Habría que preguntarle a Wolfe para saber la realidad, ¿es el precipitado final en el que los acontecimientos de años se agolpan en unas pocas páginas una chapuza impaciente del autor, o ha sacrificado intencionadamente las encorsetadas reglas de la narración para reflejar del modo mas realista posible como sería la obra de alguien que tiene que poner por escrito todos esos largos años en menos del tiempo que necesita para coger un avión? Eso, nunca lo sabremos.

Por lo demás, el final contiene un bucle temporal bastante bien traído que encaja con todo lo visto anteriormente.

!Ah!, las ilustraciones del comienzo de cada capítulo son muy bonitas y encajan muy bien con la historía y la época.

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