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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 9 de diciembre de 2011

"Darwinia" de Robert Charles Wilson



El problema de empezar a leer un autor por su mejor obra, es que luego todas las demás te parecen inferiores. Aunque claro, si no las lees todas, ¿como demonios sabrás que es la mejor?. La primera obra que leí de Robert Charles Wilson fue "Spin", y si llegas a "Darwinia", buscando otro "Spin", te encontrarás con una obra interesante, pero de inferior factura.

La novela empieza bien, con un punto de partida muy interesante. En 1912 toda Europa y una gran extensión del mundo es reemplazada de la noche a la mañana por una tierra salvaje y alienigena, que será conocida irónicamente como Darwinia, pues su aparición parece un milagro puro y duro, que revoca las teorías evolucionistas. La reacción del mundo ante este hecho es bastante creíble, pero no está excesivamente detallada, solo se dan unas breves pinceladas, no estamos ante un intento de historia alternativa, de este nuevo siglo XX ficticio que se nos describe.

Seguimos el viaje de Guilford Law al interior de Darwinia en una expedición geográfica. Durante ella hay interesantes reflexiones sobre la ciencia, la curiosidad, las personas que adaptan los hechos a sus creencias, la necesidad de buscar respuestas, aunque no se profundiza demasiado. EL relato de la expedición me recuerda a las novelas de Julio Verne o a los relatos de expediciones decimonónicas, pero no tarda en adquirir tintes Lovecraftianos, ante los hallazgos que realizan, y la sombra de Lovecraft planeará sobre el resto de la novela, al menos en mi opinión.

Existe una explicación lógica para todo lo ocurrido, lógica aunque metafísica, explicación que define la novela como ciencia ficción y no como fantasía, ucronía, o cualquiera de las múltiples etiquetas que nos encanta dar a la ficción. Y es una explicación a la altura de un misterio tan impactante como el que da lugar al libro.

La novela es corta, pero le sobran páginas. En concreto, todo lo relacionado con Caroline, la mujer de Guilford, es superfluo. Al principio pensé que su línea argumental acabaría teniendo alguna importancia en el conjunto de la novela, que serviría para describir lo que pasa en el resto del mundo mientras Guilford anda perdido en el corazón de Darwinia,...pero no, no tiene ninguna importancia, lo que se cuenta de el mundo se podría haber inferido de las experiencias de Guildord cuando regresa, y para colmo, termina desapareciendo de la novela, sin haber llegado a aportar nada relevante, excepto páginas. Incluso hay un capítulo entero de presentación de un personaje relacionado con Caroline, que con Caroline desaparece de la trama. !Un capitulo entero!. Al menos es un capítulo corto.

Un poco lo mismo ocurre con uno de los "malos", Elias Vale, mas digno de lástima que de odio, cuyas peripecias son algo mas entretenidas, pero que tampoco aporta demasiado. Gracias a él sabemos que los "malos" existen, pero nunca sabremos muy bien que hacen exactamente, simplemente permanece en reserva para el duelo final.

Por lo demás, a mitad de la novela Wilson decide centrar la trama en el tópico de "El elegido que se rebela contra su destino porque quiere llevar una vida normal". que personalmente siempre he encontrado poco interesante. Es un cambio de rumbo poco estimulante, entre otras cosas porque el lector experimentado ya sabe como va a acabar, no se puede luchar contra el destino y esas cosas. Cumplido el trámite, saltamos directamente a la batalla final, alternada con un episodio de horror, lo que da lugar a un climax aceptable y bastante entretenido.

Wilson es un escritor bastante bueno, junto a la utilización medianamente hábil de recursos tópicos de la novela popular moderna, aparecen de vez en cuando perlas de exquisita sencillez y sobriedad, por ejemplo: "Guilford creía saber lo que era la ciencia. No era mas que curiosidad, ... templada por la humildad, disciplinada por la paciencia.", que le hacen digno de todo mi respeto. Brilla en las descripciones de ambientes, cuando se pone poético, cuando se pone metáfisico, y en momentos de introspección, mientras que en las escenas de acción hace un trabajo simplemente apañado.

Concluyendo, es una novela atractiva, pero no imprescindible. Irregular, ciertamente entretenida, con momentos brillantes y un atractivo punto de partida, no desarrollado todo lo bien que debiera, medianamente bien escrita, resuelta de manera un tanto tópica y la que le sobran líneas argumentales.

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