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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

sábado, 20 de septiembre de 2014

"La suerte de luciano" de Jack Higgins




Se quejaba no hace mucho Rodolfo Martínez de las trampas de la nostalgia y tenía razón, no he podido evitar darme con ellas. Mi padre poseía una colección de novelas condensadas del Reader’s Digest, práctica esta, la condensación de novelas, que encuentro abominable donde las haya, una mutilación del esfuerzo y la obra del escritor. El caso es que, entre ellas, mis hermanos mayores parecían sentir devoción por “Ha llegado el águila” de Jack Higgins, quizá porque luego emitieron por televisión la adaptación cinematográfica de John Sturges, no lo sé.

En cualquier caso, me pareció una lectura muy emocionante que me dejó buen sabor de boca. Durante mi adolescencia fue normal que en las solapas de los libros que mis hermanos recibían como regalo apareciera el anuncio de “La suerte de Luciano” una novela del mismo autor sobre la supuesta colaboración de gangster Charlie “Lucky” Luciano con los aliados durante la segunda guerra mundial. Me despertó ganas de leerla, pero cuando yo mismo empecé a comprarme libros, no se encontraba disponible. Gracias a Internet he podido encontrarla ¿y qué me he encontrado?

Nada muy interesante. Una historia muy tópica y previsible, poblada de personajes muy tópicos, de los que, en el noventa por ciento de las casos, basta con que te los presenten como para que ya sepas cuando y como van a morir y que consecuencias tendrá su muerte. Esta novela está más cercana a un culebrón que a una novela de espionaje. No hay emoción ni suspense. Sospecho que ni siquiera es muy acertada históricamente, el retrato de Luciano que hace no me cuadra con lo que sé del personaje, aunque no sea ningún experto (me baso en los múltiples extractos de su supuesta autobiografía que jalonan las notas bibliográficas del cómic “Los secretos de la cosa nostra”)

¿Algo bueno? Es corta, ligeramente entretenida, se lee sin dificultad y sin interés. Una lectura que no aporta nada. Jamás lo habría dicho, pero parece que aquellas horrendas condensaciones le hacían un gran favor a la mayoría de las obrar condensadas, eliminaban la paja, centraban todo el interés en el argumento, cuyo ritmo aceleraban y las devolvían a su auténtica ser, novelas pulp para ser colocadas al lado de las obras de Marcial Lafuente Estefanía

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