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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 16 de octubre de 2015

“Cristales de fuego” de José Antonio Suárez

El lector que aborde esta novela encontrará un universo complejo, nada menos que cuatro especies alienígenas, más humanos, en el poder y un argumento tan complejo como dicho universo, que incluye una crisis política y militar intergaláctica, conspiraciones dentro de conspiraciones, mucho politiqueo, elucubraciones sobre el origen de la vida, el funcionamientos interno del universo, cantidades ingentes de sátira y unos personajes protagonistas muy alejados de los estereotipos del space-opera.

Todo ello narrado con un ritmo endiablado, que puede llegar incluso a cansar al lector y comprimido en apenas 200 páginas.

Es decir nada con lo que no esté ya familiarizado el lector habitual de José Antonio Suárez.

Las pegas son las habituales, el autor toca muchos palos, una multitud de ellos y la narración apresurada impide desarrollarlos todos adecuadamente. Prima la cantidad sobre la calidad. Por ejemplo, a pesar del esfuerzo que hace por no caer en lugares comunes y ceder el protagonismo a pobres diablos, en vez de a héroes apolíneos, los personajes no dejan de ser meros esbozos. El modo de hablar de todos ellos es prácticamente el mismo y coincide con el del narrador. Las teorías cosmogónicas, apenas se insinúan. Abundan las escenas de acción, hay muchas batallas espaciales, por ejemplo, pero son penosas. Pienso en concreto en una persecución que debería ser trepidante, pero está narrada tan escuetamente que no consigue captar la atención del lector.

El fuerte narrativo del autor es su sentido del ritmo. El lector se ve arrastrado por una catarata interminable de sorpresas y giros imprevistos, que le hacen preguntarse eternamente que será lo que sucederá a continuación, y pasmarse ante la siguiente revelación. Así una y otra vez. Contra todo pronóstico, José Antonio Suárez consigue cerrar correctamente todas las tramas y darle un final satisfactorio al libro.

Como decía, nada nuevo para el lector habitual de la obra del autor. El aspecto más destacable de esta novela es el narrado elegido: un escritor de novelas históricas, que alcanzó el éxito como escritor de franquicia, escribiendo novelas de elfos galácticos. Novelas que odiaba, lo que le hacia tratar con malhumor y borderia a sus fans. Uno de ellos, después de que muriera, se las apañó para transferir su personalidad almacenada electrónicamente al cuerpo de un tapir, reconstruido por ingeniería genética, capaz de hablar y cuyo cerebro es utilizado como refuerzo por el ordenador de la nave de los protagonistas.

Cuesta explicarlo ¿eh? Resumiendo, el narrador es un tapir deslenguado, fumador, bebedor y eternamente hambriento. Este personaje memorable da mucho juego, permitiendo introducir más humor del habitual en las obras de José Antonio Suárez. Pero no demasiado. No puedo dejar de pensar que está un poco desaprovechado y que la mayor parte del tiempo solo es el típico narrador omnisciente, aunque un poco más cínico.

En resumen, una obra típica de José Antonio Suárez, mejor que la media del autor. Diría que es de las mejores que ha escrito, aunque, dada la uniformidad de su obra, tampoco se lleva mucho con las peores.

Creo que ya lo he dicho, pero no sé que voy a escribir la próxima vez que me lea una novela de José Antonio Suárez.


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