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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 10 de febrero de 2017

“2016: el milagro de la multiplicación de las visitas”

No soy muy dado a revisar el número de visitantes de cada entrada de mi blog. Sinceramente, durante mucho tiempo dudé de que los hubiera. Nunca fueron números muy altos. Si reviso las entradas anteriores al 2016, lo normal solía ser entre 30 y 70, en muy contadas ocasiones rondando los cien. Aún así, esos números me impresionaban. En términos de popularidad en Internet son risibles, pero que 70 personas pudieran tener un ligero interés en mis opiniones ya me daba vértigo. Mas del doble de mis compañeros de clase en el instituto. Entre 15 y 20 veces mis amigos íntimos. Nunca lo encontré despreciable.

Entonces llegó el 2016 y las cosas cambiaron y no tengo ni pajolera idea de porqué. El cambio se produjo de un modo totalmente brusco. Mi reseña de “Mio sidi” de Ricard Ibáñez tuvo 92 visitas, la siguiente, "Orpheus" de M Bracelli, 190, mas del doble de lo habitual. A partir de ahí las cosas empezaron a subir. A partir de la reseña de “A la deriva en el mar de lluvias” lo normal es que el número de visitas de cada entrada se estabilice entre las 500 y las 600. No es raro rondar las mil. Lo mas extraño es que las visitas de las entradas posteriores a esa fecha no paran de subir, mientras que las anteriores siguen como estaban. Y que la reina de todas las entradas es la reseña que dediqué a “El trono vacante” de Bernard Cornwell, con 1219 visitas y subiendo. Una reseña de la que estoy particularmente poco orgulloso, porque podría haberse resumido en: “Si, los libros de Uthred están muy bien, pero todos se parecen mucho y empiezo a estar un poco harto”.

¿Qué es lo que habrá pasado? ¿Estoy haciendo algo bien? ¿Un mayor seguimiento de la actualidad, tal vez? Mira que lo dudo, mi reseña de “El marciano” de Andy Weir fue bastante oportuna y allí anda perdida por los rincones, con solo 52 visitas, sin que Ridley Scott ni Matt Damon hayan podido solucionarlo.
Me inclino mas bien a pensar que alguien mas popular debió en enlazarme en su propia bitácora.

En cualquier caso, no tiene sentido plantearse si estoy haciendo algo bien o mal. Ni tengo publicidad ni poseo mi propio dominio, es decir, ni gano ni pierdo dinero con este blog. Lo empecé a instancias de un amigo, mas interesado en que pusiera a parir el mundo de las consultoras cárnicas y en mis puntos de vista sobre la actualidad, durante un periodo de paro que se alargó a seis meses, en el que también me empollé un libro de patrones de diseño y otro de Java, bastante anticuado, hice medio curso de analista funcional, empecé una novela y perdí 25 kilos, que luego he recuperado con creces. Con esto quiero decir que es uno mas de mis pasatiempos y que nunca he buscado la popularidad ni el trending topic o, líbreme Dios, influir en las opiniones de la gente. Sólo pasármelo medianamente bien siendo sincero y, si he de serlo, 1219, en términos de Internet, sigue siendo muy poca cosa.

Si en algo me influye es que hace que me plantee tener mas cuidado al abrir mi bocaza, quien sabe si alguien que me esté escribiendo pueda tomarme en serio...

1 comentario:

  1. "Si en algo me influye es que hace que me plantee tener mas cuidado al abrir mi bocaza"
    Jojo, cuando eso ocurra este blog perderá parte de su interés...

    Alb

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