En su última novela, Javier Negrete nos traslada a los tiempos de la república de la antigua roma, una época, para mí, mucho menos conocida que el imperio, a pesar de su extensa duración. Por su lado, la novela transcurre en apenas 24 horas, a lo largo de las cuales tendrá lugar el asesinato de Gayo Graco y el nacimiento de Quinto Sertorio. Mi cultura histórica es bastante superior a la media, pero ¡ay! está muy enraizada en la ficción. No habiendo caido bajo mi radar ninguna novela sobre este personaje, lo desconocía todo sobre Quinto Sertorio, a pesar de su relación con la península ibérica. Es pronto para decirlo, pero parece que Javier Negrete ha decidido poner término a mi ignorancia. Siempre es de agradecer este afán divulgativo, aunque a veces le pierda, como ya pasaba con “La hija del Nilo”. A pesar de que todo lo que cuenta es interesante, la cantidad de datos que la novela proporciona sobre su época, puede llegar a ser extenuante. Javier Negrete hace un gran trabajo intentan...
Culminamos con esta novela la trilogía de “El problema de los tres cuerpos”. “El fin de la muerte” cuenta con una ventaja respecto a sus predecesoras: Es casi imposible que su lectura sea afrontada por un lector que no haya leído las dos primeras partes. Llegado hasta aquí, ya se habrá acostumbrado al peculiar estilo narrativo de Cixin Liu (peculiar, al menos, para un lector occidental, para el resto no sabría decirlo), así que estará habituado a los extraños vericuetos de su narrativa. Por lo tanto, es de esperar que no se deje amedrentar por ese prologo, totalmente prescindible, ubicado durante la caída de Constantinopla, que apenas tiene conexión con el resto de la obra, o por las sucesivas bifurcaciones del argumento. Es muy típico de Cixin Liu centrarse en un personaje, dedicarle muchas, pero que muchas páginas, y luego olvidarse de ellas por completo. A veces recupera al personaje, unos pocos cientos de páginas más tarde, a veces no. Otras veces la novela da unos vuelcos, má...
En la continuación de “El problema de los tres cuerpos” se percibe un atenuamiento de los defectos y virtudes de dicha obra. Los desajustes formales de la primera entrega de la serie se reducen hasta casi desaparecer, aunque los personajes siguen hablando demasiado y mantienen esa tendencia molesta a contarse unos a otros lo que ya saben, pero no el lector, y a dar explicaciones exageradamente pormenorizadas. Por desgracia, parte del encanto de su predecesora se ha perdido. En “El problema de los tres cuerpos” había al menos un momento “atiza” (algunos dicen que dos) impresionante, de lo mejor que he leído en años. En “El bosque oscuro” hay muchos momentos muy buenos y se tratan con seriedad temas muy interesantes, pero el lector que esperase que Liu Cixin rizase el rizo con un “más difícil todavía”, se llevará una desilusión. Los grandes perdedores, siguen siendo los personajes. El protagonista, Luo Jin, está un poco mejor que el resto. No se puede negar que sus accione...
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