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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

miércoles, 2 de mayo de 2012

"El puente de los asesinos" Arturo Pérez Reverte



Existen dos tipos de novelas del capitán Alatriste: las que tienen entidad como novelas por si mismas y las que no son mas que capítulos, incidentes en la novela mayor y mas larga que cuenta su vida y la de Iñigo. Así, mientras "El capitán Alatriste", "El caballero del jubón amarillo" o incluso "Limpieza de sangre", tienen entidad por si mismas, "El sol de breda" o "Corsarios del levante", no son mas que colecciones de anécdotas y descripciones de la época, que recogen aspectos de la vida de los protagonistas, son entretenidas y tienen sus peleillas, pero en las que en el fondo no pasa nada. Algo así ocurre también con "El oro del rey" y con esta "El puente de los asesinos", breves crónicas de "missiones imposilbes" del héroe y sus allegados.A pesar de la gravedad de los acontecimientos, nada de lo que ocurre tendrá demasiadas repercusiones en la serie, parece como uno de esos típicos episodios de relleno en la series de televisión americanas.

Carezco de datos para valorar históricamente la trama. Eso se lo dejo a novela antihistórica. Me limitaré a lo plenamente narrativo.

Arturo Pérez Reverte es un autor de reflexiones y personajes, que ha menudo resultan mas interesantes que sus tramas. Así cada frase suele estar jalonada con reflexiones sobre el carácter del personaje que ocupe la acción en ese momento, o la tesis que defienda la novela. El problema con el capitán Alatriste, es que independientemente de que funcionen bien en solitario o no, lleva ya siete novelas. Vale, sí, son cinco años desde la anterior, pero son siete novelas diciendo lo mismo una y otra vez. Al que las haya leído todas, como yo, empiezan a chirriarle los dientes cuando nos habla de "aquella época gloriosa y decadente", de la "madrastra ingrata" que es España, o del pesimismo y lo buen soldado que es el Alatriste.

Las disertaciones de política de la época tampoco dicen mucho. Lo bastante breves para no ponerse pesadas, pero demasiado superficiales para que un neófito encuentre nada de interés, se convierten en párrafos por los que pasar por encima. Algunos pasajes o descripciones, Roma, el astillero, se me hicieron bastante irrelevantes y me resultaron poco evocadores. Aparte del hecho de que el protagonista, justo al final, se comporte como un auténtico idiota irresponsable, que arriesga y sacrifica las vidas de los hombres a su cargo de modo absurdo e inútil, aunque curiosamente el narrador lo apoye y hable de traiciones, que jamás se habrían producido si se hubiera limitado a cumplir sus órdenes, como suelen hacer los soldados.

Dicho esto, aunque se habla demasiado, el crescendo de la trama es bastante modélico. El antiguo adversario convertido en aliado provisional, Gualterio Malatesta, con el que el capitán Alatriste tiene mas en común de lo que le gustaría reconocer, genera algunos momentos inolvidables. Todo desemboca en un climáx inolvidable y perfectamente orquestado, que, por desgracia, es completamente desaprovechado en un final apresurado y anticlimático.

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