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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 22 de enero de 2013

"Teranesia" de Greg Egan





"Teranesia" es el nombre con el que Prabir Suresh bautiza la isla de su infancia en la que sus padres estudian una variedad de mariposas absurdas desde un punto de vista evolutivo. A lo largo de la novela, las mariposas se revelan la punta del iceberg, pronto, como si fuera una epidemia originada en la isla, empiezan a surgir todo tipo de animales mutados, siempre mutaciones beneficiosas pero innecesarias y que no se justifican como adaptación al ambiente. La solución al enigma, que por supuesto no revelaré, se plantea casi al final de la novela, y es una de esas auténticas chaladuras geniales que parece que solo son capaces de ocurrírsele a Greg Egan. Ignoro si tiene alguna verosimilitud científica, puesto que mis conocimientos quedaron ampliamente excedidos en párrafos como: "el balance era tan delicado que la elección dependería, con exquisita precisión del estado cuántico completo de la hebra de ADN a la que estuviera enlazada la proteina. Furtado conjeturó que la PSP estaba explotando esta sensibilidad para contar el número de varios "primos contrafactuales del ADN". El caso es que pillas la idea, pero te pierdes los detalles. La traducción, por cierto, no ayuda a entenderla mejor.

Con todo, aunque por supuesto la parte científica es fundamental, como en toda novela de Greg Egan, esta es una novela de personajes, o de personaje, al menos. Greg Egan se las apaña muy bien describiendo la infancia de Prabir, el modo en que la realidad y los sueños se funden en su vida, y compone un niño creíble, un tanto egoísta y egocéntrico, como en el fondo son todos los niños. Consigues que simpatices con él mientras narra sus desgracias y las de su hermana Madhusree. Por el camino aprovecha para meterse con neo-hippies, new ages, místicos e intelectualoides de cualquier ralea. La verdad es que siempre encuentro refrescante el pensamiento ultra racional de Greg Egan, pero, como ya me lo conozco, empieza a cansarme.

Prabir crece, se nos desvela como gay, cosa que me sorprendió, ya que no había nada que lo indicara durante su niñez, pero la verdad, eso probablemente sean prejuicios mios. Tampoco había nada que indicara que fuera heterosexual y si al crecer me lo hubieran presentado casado con una mujer no me habría sorprendido. Algunas de sus reacciones, justo después de crecer y de que la trama empiece a animarse, me resultaron en su momento incomprensibles, pero supongo que pudo ser que no presté la debida atención. En retrospectiva, cuando finalmente encajan las piezas del puzzle de su personalidad, vemos que en realidad todo tenía sentido, así que en realidad es un comportamiento lógico. Por desgracia, ese puzzle, es la típica imagen del trauma, como los peores escritores de betsellers, Egan reduce toda la motivación y la personalidad de su protagonista a un trauma irresuelto, lo que me parece una burda simplificación de la complejidad humana. Reconozco, sin embargo, que le sale bastante mejor que a Robert Sawyer.

Cuanto menos páginas le quedan, mas se anima la historia y mas deprisa suceden los acontecimientos. El final es ciencia ficción y terror a manos iguales. No le veo ningún defecto a esta parte, sin embargo, por algún motivo, no termina de funcionarme, no me conmueve ni me asusta, a pesar de la que la situación es conmovedora y terrible, sin embargo, no le veo fallos a como la cuenta.

El libro es corto, fácil de leer. No sé si es una brillante especulación sobre las fronteras de la evolución y la mecánica cuántica, o si Greg Egan se ha limitado a jugar con estas ídeas (inteligentísimo juego), en todo caso, como toda buena novela de ciencia ficción, hace pensar, y eso no es poco.

PD: Esta reseña no habría sido posible sin los comentarios de  Rubén en el post¿Está loco José Antonio Suarez? Gracias a ellos entre en contacto con todocoleccion.net,  y pude adquirir el libro. Te debo una majo.

4 comentarios:

  1. ¡De nada hombre! Si no nos ayudamos entre frikis, ¿quién nos va a hacer caso en nuestras manías? Me alegra que ta haya gustado la novela. Yo en el tema Egan me falta solo Zendegi, a ver si me lo compro un día de estos...
    Rubén.

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  2. Yo, por leer, me quedan aún unos cuantos, es decir, tres. Y "Cuarentena" todavía no he podido conseguirlo.

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  3. Bueno pues ya he pillado Zendegi así que (creo que) tengo todo lo publicado en castellano de Egan. De leer me falta Zendegi y (casualmente) el Teranesia que reseñas (no me llamaba mucho el argumento y ha ido cogiendo polvo en mi pila de pendientes), aunque vista tu reseña volveré a desempolvarlo.

    Este es uno de mis pocos autores fetiche de los que compro todo por sistema, desde que leí "Ciudad permutación" (mi favorita, seguramente porque fue la primera que leí) que me dejó con la boca abierta. Tengo muy mala memoria para los argumentos pero buena para las impresiones que me dejan. Además de esta novela no se me olvida la descripción, al comienzo de la novela, de como se siente alguien cuando descubre que "solo" es una copia virtual. La que menos me ha gustado es Diáspora, pero probablemente debido a que no me enteré de casi nada.

    De las dos recopilaciones de relatos me gustó más en conjunto Axiomático.

    Saludos.

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  4. En mi caso, al contrario que tu, Greg Egan es uno de mis MUCHOS autores fetiche. Estoy contigo en que "Axiomatico" es su mejor recopilación, (me falta por leer "Oceanico", pero no tiene pinta de ir a superarla). "Diaspora", también me parece una recopilación, una serie de relatos ubicados en el mismo universo sin mucho en común, en realidad. De entre ellos, "Alfombras de Wang" me pareció magistral, pero muchos otros me resultaron incomprensibles y sin argumento. En concreto "Grados de libertad", me resultó particularmente abominble.

    No pensaba que mi reseña de "Teranesia" fuera tan entusiasta. Al hablar tanto no se si habrá quedado claro, pero me pareció haber señalado unos cuantos puntos flacos. El peor de todos, lo mas interesante, desde el punto de un aficionado a la ciencia ficcion, ocurre cuando el libro ya se está acabando.

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