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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

viernes, 9 de noviembre de 2018

“La puerta de Abadon” de James S. A. Corey


Tercera entrega de la saga literaria “The Expanse”. Enfriado el entusiasmo que me produjo “El despertar del Leviatan” y superada la moderada decepción que me supuso “La guerra de Caliban”, esta entrega mantiene las constantes de la serie: varias tramas paralelas, unas centrada en personajes nuevos, que no volverán a aparecer en la serie y otras en la tripulación de la Rocinante. Dentro de un cierto esquematismo, los personajes nuevos resultan más carismáticos e interesantes que el reparto habitual, pero, al menos, las paranoias mentales de James Holden, que tanto daño le hicieron a “La guerra de Caliban” casi han desaparecido por completo.

Destaco el personaje de Anna, por motivos personales. No sé si lo he dicho alguna vez, no soy creyente y tiendo a mirar por encima del hombro a los que si lo son, pero estoy harto de que las novelas de ciencia ficción siempre presenten a las personas religiosas, si no como fanáticos peligrosos, al menos como ilusos. En este mundo hay mucha gente religiosa (por desgracia, en mi opinión). La mayoría son personas normales y algunos pocos son inteligentes, así que celebro encontrarme un personaje religioso y sacerdote, para terminar de arreglarlo, que no se comporte como un necio.

Me ha rechinado más que la Tierra envíe a explorar un artefacto alienígena a un grupo de celebridades, artistas, poetas y personalidades eclesiásticas. ¡Anda ya! No podía ocurrírseme un grupo menos adecuado. Aquí a los autores, por conveniencias del guión, como dice la gente del cine, se les ha ido la mano forzando la credibilidad de sus lectores y no con la alteración de las leyes de la física.

Hablando de guiones, una de las críticas más habituales que sufre esta serie de novelas, es que los hechos no ocurren con naturalidad que los golpes de trama están muy forzados y que los acciones de los personajes no parecen dictadas por sus personalidades, sino para adaptarlas a un hipotético guión. No me lo pareció en los dos anteriores, pero algo de eso hay en este libro. Todo fluye muy bien durante los tres primeros quintos del libro. Durante ese tiempo es una lectura apasionante, pero el giro inesperado que da lugar al clímax final si que me ha parecido forzado. Para compensar, ese clímax está mucho mejor administrado que en “La guerra de Caliban”, aunque creo que los autores tienen algunos problemas con las escenas de acción, sobre todo con la presentación de los escenarios en los que transcurren.

Tal vez James A. Corey no sea la gran esperanza blanca de la space opera, pero la obra de estos autores sigue siendo un entretenimiento digno, que no insulta la inteligencia del lector, cuyos escenarios y especulaciones no harán bostezar a los acérrimos de la ciencia ficción.

Puede que sus autores sólo se hayan propuesto entretener, pero doy fe de que, con “La puerta de Abadon” lo han conseguido.

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