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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

domingo, 14 de agosto de 2011

"Piel de fantasma", de Rafael Marín


Bueno, bueno llegó la hora de reseñar un libro de Rafael Marín. Supongo que la expresión correcta sería: llegó el "honor" o algo parecido. Rafael Marín es probablemente el mejor escritor en castellano de género fantástico, estilísticamente hablando. Y si conociera mas de literatura en castellano moderna, no ascrita al genero, en vez de limitarme al Reverte, Rosa Montero y Eduardo Mendoza, me atrevería a decir que su prosa es de lo mejor que se puede encontrar hoy día. Además tiene muy buen gustos en cuanto a televisión y comics, y si no fuera por él desconocería el legado de Joss Whedon y Robin Wood. Y puede que el de Charlier y Oesterheld.

Leerse un libro suyo es sumergirse en el amor al lenguaje y las palabras. A todo el mundo se le puede criticar, pero puestos a buscarle defectos, habrá que hacerlos sobre sus personajes, sus argumentos o lo apropiado del estilo elegido para contarlos, de hecho, pero nunca podrá negarse su habilidad con el lenguaje ni la belleza de su estilo. De hecho su tipo de estilo no es precisamente el que prefiero como lector, pero da igual, porque lo usa de puta madre.

Y es una referencia adecuada, la de belleza, porque este es un libro bello, a pesar de la impresión que pueda dar la crudamente mercantilista portada. Reune una serie de relatos en todos los cuales aparece algún elemento sobrenatural, aunque la mayoría de las veces muy terroríficos no resulten, lo que no resta su calidad.

Me he saltado algunos relatos por haberlos leído ya, en concreto "Bibliopolis", muy bueno aunque le sobren en mi opinión alguna referencia friki, "Ragnarok en las playas de Ítaca", estupendo, "Una cánica en la palmera", una especie de mezcla a la gaditana entre "El sexto sentido" y "Al final de la escalera", no pierdan el tiempo con mi blog y léanlo, y empezamos con los nuevos, nuevos para mí quiero decir:

"La piel que te hice en el aire", conjuga la recreación de la movida madrileña y la de la vida cotidiana de un profesor de instituto. Siempre me crea un nudo en el pecho cada vez que habla en su blog de esto último, y es que es tremendo cuando la gente sabe de lo que cuenta... Ah si, también hay un detalle fantástico bastante bien traído con final poético.

"La sed de las panteras", impresionante recreación del Madrid sitiado durante la guerra civil. Quizá el bello elemento fantástico, que aparece hacia el final, sea lo único que le sobre.

"El último suspiro", aquí en mi Madrid natal, nunca he podido encontrar las novelas de Torre, asi que este ha sido mi primer contacto con el ex boxeador amnésico que a veces hace de detective. Me ha costado mas meterme en este relato, debido a las continuas divagaciones del personaje, que por lo demás, son su gracia principal, pero al final, a costa de paciencia de lector experimentado lo he conseguido y he disfrutado ampliamente de su sentido del humor. Si acaso me ha extrañado la referencia al doctor Tornasol. Quiero decir, ¿es este tipo de referencias comprensibles por el público en general? Es un tema mas peliagudo de lo que parece, yo siempre he considerado que cualquier referencia a la mitología griega debería ser comprendida fácilmente por todo el mundo, y sin embargo, hoy día la mayoría de la gente que conozco la desconoce por completo. ¿Hasta que punto entonces tiene sentido utilizar imágenes sacadas del cómic? Bueno, supongo que el Spielberg se ocupara de que todo el mundo conozca a Tornasol.

"Son de piedra", una bonita y romántica historia, llena de tragedia y destino. Esta y la anterior me hacen desear haber pasado mas tiempo en Cadiz, cuando pasaba las vacaciones en el apartamento de mi hermano en el Puerto de Santa María, pero claro, la ausencia de coche tampoco permitía mucho.

"Llena eres de gracia", el plato fuerte de la función, al menos en extensión, sesenta páginas. Según leí en su blog, un proyecto de guión de cómic. Es con diferencia el que menos me ha gustado, Rafael Marín pone su talento y su habilidad al servicio de un relato tópico y manido, sin demasiado interés. Su habilidad logra algunos pasajes muy evocadores y dar algo de profundidad psicológica, a lo que de otro modo parecería el argumento de un cómic de Top-Cow.

El resto, cuatro relatos en apenas dieciséis páginas, resultan pequeñas estampas de interés variable, algunas mas simpáticas que otras ("A veces corren"), mas bonitas, "Volver a Sitges", o mas irrelevantes "That's all rigth mama", aunque siempre bien escritas.

"Luces de candilejas", bajo un argumento irrelevante que oculta múltiples referencias frikis, hay al menos una mas que la que lo cierra, tiene el encanto de lo que pudo haber sido y no fue. En ella nos reencontramos con Charlie Chaplin, nos hace añorar esa serie de novelas protagonizadas por el actor de cine mudo que no pudo ser, cuyo primer volumen habría sido "Elemental, querido Chaplin", y que tal vez ahora languidezcan en los estantes de Bibliopolis.

Resumiendo, un bello libro recomendado para todos aquellos que aman la literatura.

2 comentarios:

  1. Tornasol se menciona en el relato "La piel que te hice en el aire", cosa lógica, pues se trata de dos pintores en los años setenta, cuando la línea clara hacía furor entre los futuros intelectuales.

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  2. Me lo tendría que remirar, es curioso como pasa el tiempo, la referencia a Tornasol me debió extrañar en su dia, pero ahora no la recuerdo. Por el lugar en el que la menciono, debería estar en "El último suspiro", pero obviamente, nadie lo va a saber mejor que tu.

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