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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

martes, 21 de julio de 2015

“Quasar: Antología Hard SF”



Es curioso las vueltas que da la vida. Cuando era un adolescente, la ciencia ficción que más me interesaba era la que se centraba en la acción y la aventura. Mis autores favoritos eran gente como Philip José Farmer, Julian May o Jack Vance. Aquello comenzó a cambiar con la lectura de gente como Poul Anderson, el prematuramente fallecido Charles Sheffield o David Brin o, que me demostraron que la ciencia ficción “dura” podía ser igual  o más entretenida que la “blanda”

A día de hoy, sigo siendo un fan de Jack Vance, sigo leyendo y disfrutando con la ciencia ficción más aventurera, pero los autores que aún siguen en activo que más despiertan mi interés son gente como Vernor Vinge, Greg Egan o Peter Watts, gentes pertenecientes al núcleo duro. Con gloriosas excepciones como Philip K. Dick, que revolucionó el género careciendo por completo de conocimientos científicos, opino que la ciencia ficción hard es la ciencia ficción pionera, la que descubre los conceptos que luego exploran el resto de autores, con mayor o menor fortuna.

Dicho esto, no pude recibir con mayor alegría la publicación de una antología de relatos de autores españoles de esta temática. Con alegría, pero con escepticismo, salvo las colaboraciones de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, siempre he pensado que la ciencia ficción hard era una gran desconocida en el panorama patrio. Tan desconocida como desconocidos me resultaron los integrantes de la antología, con la excepción de Miguel Santander, de quien había leído “El legado de Prometeo”, autor que habría que sumar a Aguilera y Redal.

Su lectura me ha dejado sensaciones contrapuestas. Me gustan las antologías de ciencia ficción. Me gusta saltar entre relatos muy diferentes entre si. Los relatos son entretenidos y cortos, así que nunca se hacen largos. Como era de esperar, son unos mejores que otros, pero no puedo decir que ninguno de ellos haya puesto a dar vueltas como una peonza a mi cerebro dentro de la bóveda craneal, como si han hecho a menudo los relatos de Greg Egan o de Ted Chiang.

Me da una pereza tremenda hacer un comentario personalizado, sobre todo porque cada relato viene precedido de un breve resumen, en general libre de spoilers, pero lo intentaré por respeto a sus autores.

Seiscientas preguntas‘ de Alberto González Ortiz.
Esta historia de amor abuelo-nieto, en su recta final adquiere unos tintes paranoicos que me han resultado muy inquietantes. Con muy pocos cambios, podría transcurrir en la actualidad, y entonces hablaríamos de surrealismo, en vez de ciencia ficción. Las dos novelas publicadas de Alberto González Ortiz “El amargo despertar” y “No serás nadie” tienen una pinta atractiva.

Global Owen INC‘ de Álvaro López León.
Lo sea o no, al autor le veo novato en esto de la ciencia ficción. En determinado momento, se enrolla dando una serie de explicaciones sobre como aterriza una nave espacial, innecesarias para la trama, cuya única finalidad sospecho que es que el relato sea clasificado como ciencia ficción hard. El último ser humano desciende a la tierra para encontrarse con predecibles sorpresas.
‘FIYW‘ (Feel If You Want) de Ángel Mirallas Espallargas.
Interesante especulación sobre las aplicaciones de la nanotecnología al cuerpo humano, pero la anécdota sentimental que la acompaña resulta demasiado endeble.

Donde empieza la vida‘ de Héctor Rodríguez Paternáin.
Robots y humanos conviviendo y relacionándose en contra de la ley. Historia amena y simpática, pero no muy original.

C-HI‘ de María Belén Montoro Cabello.
Historia sobre la recuperación de la humanidad a alto precio. Hay a quien le gusta, pero el modo de contarla, a modo de entradas en un diario, me puso de los nervios.

‘Aviso a la humanidad‘ de Miguel Santander.
Relato correcto y profesional. Pero no apasionante.

La reserva‘ de Nieves Delgado.
Recepción de una transmisión extraterrestre. Es de los cuentos que mas me han gustado, trata temas apasionantes, pero lo noto algo falta de empaque. Por cierto, mucho antes de que Carl Sagan escribiera contacto, Stanislaw Lem trató en “La voz de su amo” el tema de la recepción de un mensaje extraterrestre. No la he leído todavía, aunque conociendo como las gastaba, supongo que la transmisión sería imposible de descifrar.

Tecnofobia‘ de Rubén Serrano.
Entretenida y agradable narración cyberpunk de pasado mañana.

La máquina moral‘ de Sergio R. Alarte.
Hay a quien no le ha gustado. A mí me ha resultado interesante la narración del modo de elección del líder de un partido político, tal vez mas por el modo en que se cuenta que por su argumento. Eso sí, muy sorprendente no es.

Trabajadores en caída libre‘ de Víctor M. Valenzuela.
Relato del editor de la antología. A mí, al menos, me ha resultado el más frustrante de todos. Es uno de esas historias que se acaban cuando empieza lo más interesante, como el episodio piloto de una serie que jamás se rodó.

Paradise City‘ de Víctor Selles.
Las últimas horas del último superviviente de una expedición a Marte. Terriblemente inquietante y perturbador. No creo que nadie discuta que es el mejor relato de la antología.

Si tuviera que dar una valoración final, diría que no está mal, pero que tampoco es imprescindible. Es un proyecto que me resulta muy interesante, tanto por su elección temática, la ciencia ficción hard, como por su apuesta por escritores poco conocidos. Sin embargo, diría que el nivel medio de los relatos está siempre por encima del aprobado, pero muy lejos del sobresaliente.

1 comentario:

  1. Acabo de encontrar esto por la red. Gracias por tus palabras, compañeros. Nos vemos en las páginas, o en las pantallas.

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