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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

sábado, 30 de abril de 2016

“La máquina de la felicidad” de José Antonio Suárez




Me he aficionado a las novelas de José Antonio Suárez. No es la primera vez que aparece por aquí ni será la última. Sin embargo, cuanto mas conozco su obra, mas patentes se me hacen sus defectos literarios. A saber:

- Carencia total de sutileza. En sus novelas el lector no llega conocer la personalidad de sus protagonistas por como se comportan o hablan, sino porque el narrador omnisciente nos cuenta todo lo que necesitamos saber, o lo hacen los propios protagonistas en alguno de sus innumerables diálogos. Eso hace que la historia avance mas deprisa, pero también la hace menos impactante y elimina la “inmersión” en el relato. En sus novelas no se tiene la sensación de estar dentro de la historia, sino de que alguien te la está contando, muy deprisa.

- Todos los personajes hablan igual. En “La máquina de la felicidad”, precisamente, hay un cierto esfuerzo por paliar este defecto, los elementos más criminales, vulgares o de peor estrato social, dicen mas tacos, pero es un esfuerzo insignificante. El autor no intenta dotar a cada personaje de voz propia. A veces parece que estemos en un ejercicio de debate estudiantil, en el que un mismo alumno intenta adoptar diferentes puntos de vista. Parece que sea la misma mente la que habla por todas las bocas. Frecuentemente esta mente además, se expresa con un exceso de formalidad, que no cuadra con el personaje o la situación y todos tienen una habilidad condenada para exponer sus puntos de vista, contra argumentar o idear posibles explicaciones alternativas a lo que se está discutiendo. Las novelas de Suárez. están muy dialogadas, por lo que esté defecto resulta muy llamativo.

- Esquematismo de los personajes, que hace casi imposible la identificación del lector. Recuerdo que en una entrevista José Antonio Suárez. comentó que lo primero que hacia era buscar las virtudes de sus villanos y los defectos de sus héroes. Eso no es un defecto, es una de sus virtudes, en sus novelas si hay villanos, pero no héroes. Los personajes positivos son pobre diablos metidos en situaciones que les sobrepasan, pero tan poco desarrollados que no hay modos de creérselos o de simpatizar con ellos. Además, las escenas dramáticas se le dan condenadamente mal. En “La máquina de la felicidad” por ejemplo, tenemos la conversación final entre Félix y su madre, que debería ser conmovedora y parece impostada, falsa, aunque no tan falsa como la escena de la página 312, entre Ester, su ex marido y su hija.

- Giros argumentales improvisados e incoherentes. Hay momentos en sus novelas en que se introduce de repente un hecho o un dato de vital importancia que ni siquiera ha sido insinuado previamente y que a veces entra en conflicto con lo que sabemos de un personaje o situación. Es lo que ocurre con todo lo relativo al virus Nirvana. Es el tipo de cosas que te hacen pensar que el autor ha insertado sobre la marcha una idea que ha tenido mientras estaba escribiendo, sin preocuparse de que no acabe de encajar bien del todo. No digo que sea lo que ocurre, dado que parece que José Antonio Suárez. planifica muy bien sus obras, pero es lo que parece.

- Escritura sencilla, ay, demasiado sencilla. Esto puede ser un tema personal. Curiosamente, prefiero a los escritores que practican un estilo sencillo y sin artificios que a los que intentan deslumbrar constantemente al lector con su talento (Si yo también he oído lo de “Mira mamá, que bien escribo” de Stephen King) Sin embargo, al final lo que cuenta es el talento con el que se haga. Escribir bien, de modo eficaz, con un estilo transparente, es mucho mas difícil que hacerlo con un estilo recargado. Otros escritores han conseguido emocionarme, mientras que Suárez, me deja frio. Admito que puede ser algo personal. En todo caso, en “La máquina de la felicidad” hay momentos que deberían ser escalofriantes, la transformación de la personalidad de Félix, cuando Dario se da cuenta de que ha perdido el control de su propia mente,... desperdiciados por culpa de una escritura demasiado sencilla.

Estos no son defectos de un escritor principiante que puedan ser corregidos en el futuro. Por desgracia ya se han convertido en rasgos de estilo, distintivos de la personalidad del autor. Pueden echar para atrás a muchos lectores y le alejaran de los premios de la crítica. No impiden el disfrute de la lectura de su obra, aunque si que lo atenúan. No quiero decir con esto que vaya a dejar de leerle, le sigo con interés y debo de tener como cinco novelas suyas todavía pendientes de lectura. Simplemente, cuando las reseñe, ya no comentaré nada de lo anterior.

¿De qué va “La máquina de la felicidad”? Bueno, el tema fundamental es la posibilidad de manipular la mente, principalmente por el uso de nano tecnología, aunque en el fondo sea una extensión de la neurología. Transcurre en un futuro supuestamente cercano, en España, donde se han instituido unas pruebas que solo permiten acceder a cargos públicos a aquellas personas que no carezcan de empatia hacia los demás seres humanos (no los llaman psicópatas, los llaman “cerebros fríos”) No es una mala idea, pero ha sido impulsada por un gobierno fuertemente ideologizado: la homosexualidad acaba de ser categorizada como enfermedad, por ejemplo. Sigue a un grupo de personas relacionadas entre sí, que se van a ver envueltos en una de las tramas conspirativas típicas del autor.

Así tenemos al doctor Albino, que utiliza la estimulación neuronal para reconciliar parejas en crisis, amigo de Andrés, que realiza pruebas con escáner cerebral para detectar cerebros fríos, padre de Laura, cuyo novio ciego se ofrece a participar en un experimento que le devolverá la vista y doctor de Dario, policía que empieza a tener problemas mentales… La lista es mas larga y quizá uno de los aspectos más inverosímiles de la trama sea esa tela de araña de relaciones de las que no parece escapar ningún personaje.

Leer a José Antonio Suárez. es el equivalente literario de tantear con la punta del dedo gordo donde vas a apoyar el pie al caminar por las aguas de una playa y verte tragado por un remolino oculto. Una vez empiezas a leer una novela suya, estás perdido, te ves atrapado sin remisión en la cadena de acontecimientos que se ensamblan unos con otros y parece que no van a terminar nunca, hasta que llega el abrupto final.

Esta es una de las novelas más inquietantes del autor, construida en torno a conflictos y decisiones difíciles. ¿Tiene sentido salvar a los drogadictos de su adicción, al precio de eliminar su personalidad o quitarles la libertad? ¿Es lícito alterar la mente de un ser querido, aunque sea por su propia seguridad y le hagas feliz? ¿Renunciarías a ser tú mismo, a cambio de esa felicidad? Una vez esa tecnología se divulgue ¿cuánto tardarán las empresas en utilizarlas para obligar a la gente a comprar sus productos, o los políticos a votarles?

Las respuestas de José Antonio Suárez. no pueden ser mas pesimistas. No hay atajos hacia la felicidad y el mal uso de esa tecnología es inevitable. La novela termina con un final agridulce, los buenos ganan, pero no es una victoria definitiva y muchos de los malos escapan a su merecido castigo. La conclusión es que la libertad es un bien muy preciado y que mantenerla requiere de una lucha constante.

El final sabe a poco, como siempre en las novelas del autor, a veces parece que lo situee arbitrariamente, cuando cumple un determinado número de páginas, aunque aquí quedan atados casi todos los cabos.

Una novela muy amena e interesante, a la que los defectos a los que ya me he referido demasiado extensamente impiden desarrollar todo su potencial. De hacerlo, estaríamos ante una obra maestra.






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