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No creo en la crítica objetiva. Sólo conozco una o dos personas a las que le interesan mis opiniones. y a veces creo que lo hacen por cortesia.

jueves, 14 de enero de 2016

“Mio Sidi” de Ricard Ibáñez.




Cuatro mujeres consiguen resucitar a Rodrigo Díaz de Vivar, pero este ha regresado de la muerte habiendo perdido todos sus recuerdos. La novela se compone de cuatro partes, en cada una de ellas, el Cid recuerda una parte de su vida, guiado por cada una de las mujeres, que revela su identidad al final de cada parte.

Éste es el artificio del que se sirve Ricard Ibáñez para reconstruir la vida del Cid Campeador, (Sidi correctamente escrito) en clave de fantasía épica. En su aviso al lector, Ibáñez advierte que esta es una obra de fantasía, que los personajes históricos que aparecen no están basados en sus homónimos reales, sino en como son descritos en el Cantar del Mío Cid y otros romances menos populares, mientras que la parte fantástica está sacada del folclore popular de España.

Esto último no es completamente cierto, Ibáñez en realidad saquea múltiples fuentes, entre las que también se encuentran los mitos clásicos, la odisea, la Eneida, las mil y una noches, la biblia, algunos libros sagrados hebreos cuyo nombre no soy capaz de reproducir, al menos una referencia a los cuentos de hadas (Blanca nieves) y muchos más, que demuestran que tanto la memoria como la cultura de Ricard Ibáñez son mucho mejores que las mías.

Aunque unas interpretaciones puedan ser mas controvertidas que otras, es llamativo que no ha necesitado recurrir a inventarse nada para poblar su versión de la edad media de criaturas legendarias y magia desbocada, casi todo lo que aparece ya se encontraba en las creencias e historias de nuestro pasado. Ibáñez lo re descubre para sus lectores, y me encanta y no porque me resulte familiar o cercano, sino simplemente porque es fascinante.
A las bondades del libro hay que sumar una bella portada, obra de Alejandro Colucci.
Dicho esto, a pesar de lo mucho que me ha gustado el escenario construido por Ricard Ibáñez, la novela me ha gustado muy poco. ¿Porque? Intentaré racionalizar lo que no es sino una impresión subjetiva.
El mcguffin no me ha gustado nada. Mio Sidi ha sido resucitado para librar al mundo de una terrible amenaza. Esa amenaza se menciona varias veces a lo largo de la novela, hasta que finalmente se manifiesta en la última parte, “El cantar del paladín”, pero la esperada confrontación no llega hasta el epílogo. La épica batalla final dura aproximadamente 3 páginas, en ella se agolpan las muertes de personajes secundarios con tal velocidad que carecen de todo impacto dramático. En resumen, es una conclusión anti climática y apresurada, que resulta terriblemente decepcionante, al defraudar todas las expectativas creadas a lo largo del libro.
Para colmo de males, a lo largo de dicho cantar, tenemos que asistir a las andanzas del villano reuniendo los tesoros de la diosa madre, que no son ni uno, ni dos, ni tres, sino cuatro, cuatro capítulos prácticamente perdidos, contemplando como el atlante consigue sus tesoros, sin emoción alguna: sabemos que los va a conseguir, porque es necesario que los consiga para que la historia avance. Los tesoros y la descripción de los lugares en que se encuentran no carecen de atractivos, pero su intromisión no suma, sino resta.
Por último, el pérfido plan del villano de turno, no es más que la típica amenaza que hemos visto desde que Cthulhu es Cthulhu, replicada en miles de cómics y capítulos de series de televisión. Creo que ya me referí a ella cuando hablé de “Los códices del apocalipsis” y le tengo una manía….Aquí multiplica el numero de dimensiones pero en el fondo es lo mismo. Los dientes me crujen cuando pienso que, sin duda, volveré a encontrarme con ella, y una segunda vez, y una tercera y una cuarta …
El mcguffin, encima, no funciona. El hilo conductor del relato, no parece conducir a nada, no consigue hilar las diferentes peripecias de los protagonistas. La novela carece de una sensación de objetivo, de avanzar hacia alguna parte, lo que le da un aspecto deslavazado. Asistimos a diferente momentos en la vida de un personaje, momentos que no parecen tener relación alguna unos con otros, lo que impide que su lectura resulte adictiva.
Villano decepcionante y un mal uso del manido recurso de la profecía y el elegido, recurso que la verdad, lo más normal es salga mal, pero eso no es lo peor del libro. Lo peor del libro son los personajes. Se dice que los grandes autores con capaces de caracterizar a un personaje con un par de pinceladas. No es el caso, aquí tenemos mas bien, un par de pinceladas que podrían llegar a convertirse en personajes, pero que no lo son. Secundarios demasiado exagerados y protagonistas demasiado indefinidos. Los secundarios se aguantan mejor, pero los principales se desvanecen como el humo. En ningún momento Ibáñez consigue que nos los creamos, que entendamos sus reacciones. Por ejemplo, no se entiende porque el odio de Jimena al principio es tan furibundo, pero se entiende mucho menos que luego se desvanezca con tanta facilidad.
Si lo de Jimena ya es grave, lo de Rodrigo Díaz de Vivar es mucho peor. Fuera de que es muy valiente y honrado, su personalidad es un misterio desde el comienzo hasta el fin. No hay el menor intento de meterse en su cabeza y comprenderlo. Jamas se evidencian sus pensamientos, sus sueños o sus obsesiones, si es que las tiene. El protagonista del libro es el gran ausente de la novela.
Por último y supongo que por ello lo menos importante, el sentido del humor. Soy un tipo que obviamente se toma demasiado en serio a si mismo, sino no tendría un blog. No soy muy aficionado a la comedia ni a la literatura humorística, aunque disfrute como un bellaco con Eduardo Mendoza, Tom Sharpe, Douglas Adams y Terry Pratchet, así que puede que sea un público inadecuado para juzgar, pero hay en este libro muchos momentos de un humor que me ha resultado grueso, chabacano, vulgar y, lo peor de todo, carente completamente de gracia, que me ha dificultado en ocasiones la lectura.
Para resumirlo en una palabra: decepción. Esa es la impresión que me ha producido esta novela. Eso sí, las notas finales y algo pedantes, me han parecido geniales.

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